Volvió la feria Colectivo Natural, con productores autosustentables y una apuesta a la economía social

“Esto tiene la magia del contacto directo con las personas, el encuentro humano en un espacio más relajado, que no es lo mismo que vender el producto en un local”, dijo Nelia, una de las organizadoras.

El Eco

A la altura 261 de la avenida Santamarina se pudo encontrar mucho más que un simple portón abierto y banderines de colores. Fue solo el primer paso hacia una grata sorpresa. En la primera feria Colectivo Natural del año, alrededor de 15 productores locales pusieron sobre el tapete y bajo el sol toda su generosidad ofreciendo diferentes artículos artesanales y ecológicos como verduras orgánicas, cosmética, diseño con materiales reciclados, panificados integrales, semillas, hierbas que proponen la alimentación como medicina, plantines de otoño y artesanías en general. La vidriera natural no terminó allí, unos pasos más al fondo la huerta acaparó la atención. En el medio de la ciudad, quienes andaban en busca de verduras las pudieron obtener directamente de la tierra.

Nelia es una de los cinco organizadores del proyecto y además lleva adelante junto a Eugenio su emprendimiento de cosmética natural. Ella describió con entusiasmo y alegría la satisfacción de reunirse y poder ofrecer a la gente esta calidad de productos.

“Esto tiene a magia del contacto directo con las personas, el encuentro humano en un espacio más relajado, que no es lo mismo que vender el producto en un local”, dijo, remarcando que sostienen la idea de la autogestión.
Con la idea de feriar en el espacio mismo donde se está practicando agroecología, el objetivo está dirigido a que la gente pueda ver con sus propios ojos de dónde proviene la comida con que se alimenta. “Que no es de la góndola, sino de la tierra”.

“En principio nos proponemos feriar todo el año en este lugar, siempre que no llueva” aunque no descartan la opción de itinerar por otros espacios si es que se suman nuevas huertas que otorguen el sitio.

“Estamos muy contentos con la convocatoria de este primer encuentro, la gente pasa, se interesa y consume, sobre todo se lleva verduras orgánicas de la huerta”. Según contó Nelia, la cantidad de personas que busca este tipo de productos, que le interesa alimentarse o consumir más responsablemente ha aumentado notablemente. Por eso destacó que es importante la periodicidad. “El año pasado la hicimos una vez por mes, pero con un horario más extendido, la idea para este año es reducir las horas de feria pero con mayor continuidad”, explicó. Cabe destacar que todos participan además de otras ferias y a veces no se alcanza a tener la cantidad de productos necesarios para hacer este encuentro cada 15 días. De a poco, la intención es retomar el concepto que se manejó el año pasado, en el que se proponía también un espacio de divulgación de todo lo que hace a una vida sustentable, más sana y armoniosa.

Buscando salir al sol

La oferta siempre va variando, manteniendo siempre la misma línea: sustentabilidad, autogestión y armonía con la naturaleza y uno mismo.

Lola es cocinera y hace tartas integrales con semillas, es la primera vez que participa de una feria y está contenta de haberse decidido a formar parte de este Colectivo Natural. “Había venido de visitante el año pasado y como sabía que se estaba armando la primera de 2018 quise participar. Hay muy linda energía, la gente es distinta”, sostuvo.

Por su parte, Valeria llegó de Buenos Aires hace ocho años, buscando ejercer su profesión en el rubro de hotelería, pero la suerte la llevó por otro lado y hoy autogestiona su propio emprendimiento de bolsas y delantales hechos con materiales reciclados, además de cocinar muffins con materia prima de su huerta y chipá. Siempre apostando a la economía social y familiar. “Me gusta reutilizar diferentes materiales, ahora estoy procesando la decimotercera pileta de lona por ejemplo. A la gente que me regala una de esas, yo le regalo una bolsa”, detalló.

Para los delantales juega con diferentes texturas y telas, como jeans y camisas en desuso, buscando la originalidad en la prenda. “Yo tengo dos niñas y me sostengo con este emprendimiento porque creo que hay que apostar a esto”. De hecho, contó que más tarde en su misma casa se llevará adelante otra feria con distintos productores.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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