Las dos Coreas podrían sentarse a hablar la próxima semana tras la tensión de 2017

El Eco

Tras un año de tensiones, Corea del Sur redobló hoy la apuesta al diálogo con Corea del Norte y le propuso iniciar conversaciones de alto nivel el 9 de enero próximo en la aldea de Panmunjom en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno en su país, una cita que apuntaría a menguar el conflicto regional.
La propuesta de la fecha fue tras el discurso del líder norcoreano, Kim Jong-un, quien abrió la posibilidad de una línea de diálogo con sus vecinos, pero le dejó claro al mundo que posee “un botón nuclear” en su escritorio.
Hoy, el ministro surcoreano de Unificación, Cho Myoung-gyon, propuso que ambas Coreas se reúnan el martes que viene en la aldea de Panmunjom, ubicada en la frontera entre ambos países, dentro de la Zona Desmilitarizada, lugar habitual de este tipo de encuentros.
Pero fue el propio Kim quien ayer en su discurso de Fin de Año tuvo un inusual gesto con Corea del Sur, en medio de un mensaje amenazante contra Estados Unidos en el que advirtió que tiene “un botón nuclear” en su escritorio.
Conciliador, el norcoreano, dijo: “Cuando se trata de las relaciones Norte-Sur, debemos reducir las tensiones militares en la península coreana para crear un entorno pacífico”.
Y le pidió a Seúl que elija ese camino en vez de “ser parte” de las medidas de su socio Estados Unidos que “amenazan la paz y la seguridad”.
“Esperamos que el Sur y Corea del Norte se sienten a hablar de la participación del Norte en los Juegos y en formas de mejorar las relaciones intercoreanas de una manera franca”, sostuvo hoy el surcoreano Cho, en declaraciones a la agencia de su país, Yonhap.
La reunión, que aún no fue aceptada formalmente por el norte, llegaría en un momento de especial tensión en la península, debido a las repetidas pruebas armamentísticas de Pyongyang y la dura respuesta belicista del presidente estadounidense Donald Trump que impidieron al mandatario surcoreano Moon Jae-in a desmontar la política de seducción con su vecino que esbozó en el inicio de su mandato en mayo pasado.
Para los surcoreanos, la reunión supondría la “restauración inmediata” de los canales de comunicación y adelantaron que ambos países deben negociar una agenda del encuentro y las delegaciones que participarán.
El paraguas de reacciones internacionales ante un eventual diálogo de alto nivel no tardó en abrirse. Los primeros fueron los chinos, mediadores de los conflictos de los norcoreanos con Estados Unidos y con sus vecinos en la región asiática.
China celebró y apoyó la disposición al diálogo manifestada por ambos países.”Hemos recibido el mensaje positivo lanzado por los líderes de las dos Coreas sobre la mejora de sus relaciones y la participación (de Corea del Norte) en los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang”, dijo hoy Geng Shuang, vocero del Ministerio de Exteriores chino.
“Esto es algo bueno. China celebra y apoya que Corea del Norte y Corea del Sur aprovechen esta oportunidad para realizar esfuerzos por mejorar sus relaciones y fomentar la distensión de la situación en la península y la desnuclearización”.
Minutos más tarde, Trump, ya de vuelta de sus vacaciones, reaccionó vía Twitter.
“Sanciones y ‘otras’ presiones empiezan a tener un gran impacto en Corea del norte. Los soldados peligrosamente huyen a Corea del sur. El ‘Hombre del cohete’ -como lo apoda a Kim- ahora quiere hablar con Corea del sur por primera vez. Tal vez es una buena noticia, tal vez no, ¡vamos a ver!”, posteó.
Este sería el primer contacto de alto nivel en más de dos años entre los gobiernos de las dos Coreas.
Los canales habituales no están operativos desde que en febrero de 2016 Corea del Norte los cancelara en protesta por la decisión de Seúl de cerrar el complejo industrial intercoreano de Kaesong, informó la agencia de noticias Efe.
Los que podrían ser testigos preferenciales de este posible encuentro son los patinadores artísticos Ryom Tae-ok y Kim Ju-ik, los únicos deportistas norcoreanos clasificados para los juegos de PyeongChang, en el condado surcoreano situado a unos 70 kilómetros al sur de la frontera intercoreana, de 238 kilómetros de largo.
Es justamente esa frontera, la llamada Línea de Demarcación Militar (MDL), el lugar más caliente entre ambos países por donde varios soldados norcoreanos quisieron desertar este año, tensando aún más la relación.
Según el Comando de Naciones Unidas (UNC), liderado por tropas surcoreanas y estadounidenses que controla la franja sur, unos 15 norcoreanos -incluyendo cuatro soldados- cruzaron en 2017 por esta ruta fuertemente militarizada. Sólo cinco lo hicieron en 2016.
Corea del Norte lanzó en 2017 una veintena de misiles, incluidos tres intercontinentales, y realizó su sexta y más potente prueba nuclear hasta la fecha, elevando la tensión en la región a niveles históricos.
La guerra de 1950 entre Corea del Sur, apoyada por Estados Unidos, y Corea del Norte, secundada por China y la Unión Soviética, duró tres años, y fue un episodio en el que murieron tres millones de civiles y casi el 15% de la población del norte.
En 1953 se acordó un histórico cese de fuego en la misma frontera, en Panmunjom, el punto con la distancia más corta entre las dos Coreas que ahora vuelve a ser noticia.

Fuente. Télam

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