Mortal atentado contra una mezquita chiita en Afganistán

Al menos 20 personas murieron y decenas resultaron heridas en un atentado suicida contra una mezquita chiita en el este de Afganistán, anunció la policía.

Tras el atentado, se extremaron las medidas de seguridad.

El Eco

“Un ataque suicida tuvo lugar dentro de una mezquita chiita en la ciudad de Gardez, en la provincia de Paktia,” dijo a la AFP el general Raz Mohamad Mandozai, el jefe de la policía en esta provincia cercana a Pakistán.

“Tenemos 20 muertos y unos 50 heridos. Todas las víctimas son peregrinos que vinieron por la plegaria del viernes en el momento en que fueron abatidos”, añadió el jefe de la policía.

Según el general, al menos dos kamikazes irrumpieron en esta mezquita, situada en una localidad próxima a la frontera con Pakistán, y dispararon contra los peregrinos antes de hacerse estallar, según las autoridades.

El portavoz del gobernador de Paktia, Abdulá Hasrat, dio por su parte un balance de “25 muertos y 33 heridos”, aunque insistió en que este “no era definitivo”.

En cambio, el responsable de Sanidad de Gardez, Wilayat Khan Ahmadzai, habló de “más de 70 peregrinos muertos y heridos (que fueron ingresados) en el hospital civil de Gardez”, donde seguían atendiendo a heridos de este atentado.

Las fuerzas de seguridad efectuaron un cordón de seguridad alrededor de la mezquita, informó Khan Ahmadzai.

El atentado se produjo al principio de la oración, poco antes de las 13H30 (09H00 GMT), según el portavoz del gobernador, quien confirmó que hubo una doble explosión.

 

Aumento de la violencia

 

Aunque el atentado no fue reivindicado, desde hace dos años la minoría chiita de Afganistán es blanco de ataques reivindicados o atribuidos al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En julio, un atentado suicida del EI cerca del aeropuerto internacional de la capital, Kabul, provocó 23 muertos, entre los que se encontraba Mohammad Akhtar, un chofer de la AFP.

Al menos 1.692 civiles afganos murieron a causa de atentados durante los seis primeros meses de 2018, lo que convierte al primer semestre del año en el más mortífero desde 2009, según un informe de la ONU.

Unas 3.430 personas resultaron heridas en los ataques del EI y de los talibanes, según ese mismo informe.

En cambio, los talibanes, que negocian un acuerdo de paz con el gobierno afgano, anunciaron en julio que no realizarán más atentados en ciudades si no pueden evitar las víctimas civiles.

Tras haber sufrido una sucesión de derrotas, el EI afronta en Afganistán la doble presión de los talibanes en el norte y del ejército afgano, con el apoyo de las tropas estadounidenses, en el norte y en la provincia oriental de Nangarhar, ensangrentada por una ola de atentados durante los últimos meses.

Más de 150 combatientes del EI se rindieron a las fuerzas afganas a principios de esta semana en la provincia de Jawzjan, en el norte de país.

La provincia montañosa de Paktia, poblada mayoritariamente por pastunes y otras tribus, es un territorio de difícil acceso, cercano a la frontera con Pakistán que los talibanes cruzan constantemente. AFP-NA

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