Nicolás Maduro fue proclamado candidato y busca la reelección

El Eco

Vestido con camisa roja, Maduro recibió el estandarte del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en medio de la ovación de los más de 500 delegados de esa agrupación.

“Vamos a una gran victoria”, expresó el mandatario en su discurso ante la plenaria del congreso del PSUV, transmitido por la televisión oficial, y al que acudió junto a su esposa Cilia Flores.

Su proclamación, hecha al cumplirse 19 años de la investidura del fallecido líder Hugo Chávez (1999-2013), fue propuesta por el poderoso vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello: “Aprobado por aclamación. Es usted oficialmente el candidato”, dijo entre aplausos.

Maduro, exconductor de autobús de 55 años, enfrenta una impopularidad del 70 por ciento, según la encuestadora Delphos, pues muchos venezolanos lo culpan de la hiperinflación -proyectada en 13 mil por ciento por el FMI para 2018- y la grave escasez de alimentos y medicinas que hacen angustiante su vida diaria.

Pero el mandatario, cuyo período de seis años vence en enero de 2019, tiene un sólido control institucional -con excepción del parlamento, de mayoría opositora-, incluida la Fuerza Armada, que ayer le ratificó su lealtad.

Apoyado por Rusia y China, que le han dado respiro en una economía declarada en default, Maduro encara el aislamiento internacional y las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea por considerar que derivó en la autocracia.

 

Arma contra el imperialismo

La oficialista Asamblea Constituyente, que rige al país con poderes absolutos, decidió el pasado 23 de enero adelantar los comicios al primer cuatrimestre del año -tradicionalmente se realizan en diciembre-, aunque aún no hay fecha exacta.

“Más elecciones, más democracia, más poder popular, ése es el arma nuestra contra el imperialismo”, afirmó el mandatario al ser proclamado.

Según Maduro, “el gobierno de Estados Unidos ha entrado en una fase de obsesión impotente y de desesperación” por destruir la “revolución bolivariana”. “Y la batalla electoral define los campos para los próximos años”, agregó.

Apenas la Constituyente adelantó los comicios, empezó su campaña con todo: propaganda en televisión, mitines y actos en los que baila salsa y reguetón, y una cascada de subsidios para embarazadas, discapacitados, pensionados y hasta para el disfrute del carnaval.

En su discurso, el presidente prometió garantizar “la paz, la independencia y un camino de prosperidad”.

“El tema económico es el más complejo de los años futuros y solo nosotros tenemos el proyecto, la experiencia y la capacidad para construir una economía diversificada”, aseguró, al criticar el rentismo petrolero del que depende el 96 por ciento de las divisas del país.

La decisión de anticipar los comicios, sumada al control institucional, volvió a colocar al sucesor de Hugo Chávez en posición favorable ante a una oposición dividida y fragilizada.

Dos días después de la decisión de la Constituyente, el poder judicial -acusado por la oposición de servir al gobierno- excluyó a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de los comicios, argumentando que es una coalición de partidos y no está permitida la doble militancia. AFP-NA

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