Obispos de Nicaragua reclaman que se retome el diálogo nacional

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) abogó por la reanudación del diálogo nacional, suspendido desde julio pasado, porque “es la salida” a la crisis sociopolítica que vive el país desde abril y que ha dejado cientos de muertos.

En un mensaje, los obispos nicaragüenses, que actúan como testigos y mediadores, se declararon “convencidos que el diálogo es la salida pacífica a esta crisis sociopolítica” y que el mismo “debe estar orientado a abrir nuevas perspectivas donde no las hay”.

Ese diálogo “requiere coraje, audacia, respeto al otro y, sobre todo, mucho amor a la patria”, subrayó el Episcopado, según la agencia EFE.

Los obispos reconocieron, además, que no tienen soluciones para todas las cuestiones particulares que aparecen en el diálogo con el Estado y con la sociedad civil, “pero junto con las diversas fuerzas sociales, los obispos estamos dispuestos a acompañar las propuestas que mejor respondan a la dignidad de la persona humana y al bien común”, apuntaron.

“Con el diálogo hay futuro, sin él todo esfuerzo se enruta al fracaso”, agregaron los miembros de la CEN.

El diálogo entre el Gobierno de Ortega y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia fue suspendido de forma indefinida en julio pasado, después de que grupos oficialistas atacaron a obispos de la Iglesia católica, quienes actuaban como mediadores.

 

Grave crisis

 

Nicaragua vive una crisis social y política que ha generado protestas contra el Gobierno de Ortega y un saldo de entre 325 y 545 muertos, según organismos de derechos humanos locales y extranjeros, mientras que el Ejecutivo cifra en 199 los fallecidos.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

Ortega ha negado las acusaciones y ha asegurado que se trata de un intento de “golpe de Estado”.

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario. (Télam)

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