Piñera trata de bajar la tensión tras muerte de un joven mapuche

El presidente chileno, Sebastián Piñera, instó al diálogo con los mapuches de la Araucanía, en el sur del país, en un intento de rebajar la tensión generada por la muerte, hace nueve días, de un joven de esta etnia en un operativo policial.

El gobierno chileno intenta calmar a la comunidad mapuche.

El Eco

“Nosotros queremos que la muerte de Camilo Catrillanca no sea en vano”, dijo el mandatario, quien apoyó la labor de la policía en este lugar, fuertemente cuestionada tras el polémico operativo que terminó con la vida del mapuche el pasado 14 de noviembre.

Piñera, que no tenía previsto reunirse con la familia del joven fallecido, dijo que “el diálogo es el camino para encontrar acuerdos”, en un intento por descomprimir la presión que se vive en la zona tras la muerte Catrillanca, de 24 años, en un operativo policial en una comunidad indígena en la región de la Araucanía, a unos 600 kilómetros al sur de Santiago.

En medio de una fuerte presencia policial, cientos de personas se congregaron en las afueras de la Intendencia de la región, donde Piñera se reunió con las autoridades locales, para exigir justicia por la muerte del joven.

Asimismo, decenas de estudiantes marcharon en apoyo a la familia de Catrillanca por el centro de la ciudad de Temuco.

Los ataques incendiarios, frecuentes en esta zona en el marco de las reivindicaciones de tierras por parte de grupos indígenas radicales, recrudecieron tras la muerte de Catrillanca.

Según un catastro del gobierno, hasta el martes -seis días después del fallecimiento del indígena- se habían producido 101 hechos de violencia en las regiones de la Araucanía y Biobío.

 

Visita polémica

 

El mandatario fue recibido en la Araucanía por el nuevo Intendente (gobernador), Jorge Atton, quien asumió el martes en reemplazo del renunciado Luis Mayol, fuertemente cuestionado por haber afirmado inicialmente que Catrillanca había fallecido durante un enfrentamiento.

En su primera reunión, Piñera se reunió con el obispo de Temuco, Héctor Vargas, y luego con el gobernador de la localidad de Malleco, Víctor Manoli, epicentro de las últimas protestas.

Piñera también se reunió con tres profesoras que fueron asaltadas el pasado miércoles y cuyo operativo de persecución de los sospechosos derivó en la muerte del joven mapuche.

En busca de los supuestos atacantes de las profesoras, agentes de las fuerzas especiales ingresaron a la comunidad Temucuicui, haciendo diversos disparos. Una veintena de ellos impactó el tractor que conducía Catrillanca junto a un menor de 15 años, que fue golpeado y detenido por la policía, en un procedimiento declarado “ilegal” luego por la justicia.

Las dudas sobre la policía chilena se acrecentaron luego de que cuatro de los efectivos que participaron del operativo -parte de un comando antiterrorista desplegado desde junio en la zona- admitieron haber destruido la grabación oficial del incidente.

Por este hecho, dos altos oficiales y los cuatro efectivos involucrados fueron destituidos por el gobierno.

 

Salvar el Plan Araucanía

 

La visita de Piñera a esta región -la cuarta desde que asumió el pasado 11 de marzo- busca dar impulso al nuevo plan de desarrollo para la Araucanía, donde se asientan gran parte de las comunidades indígenas mapuches, aquejadas por una pobreza crónica, la más alta del país.

De acuerdo a la última encuesta oficial, la pobreza en esta región alcanza al 17,2 por ciento de la población, más que el doble de la tasa nacional, que cayó al 8,6 por ciento en 2017, una disminución de 3,1 puntos porcentuales respecto de la última medición de 2015 (11,7 por ciento), en uno de los registros más bajos de América Latina.

El programa del gobierno, lanzado recién hace dos meses, contempla una inversión pública y privada de 24 mil millones de dólares en la zona en el período de 2018-2026. Considera, además, el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, una aspiración largamente anhelada por los mapuches, la mayor etnia originaria chilena, que reclama la restitución de tierras que considera suyas por derechos ancestrales y que hoy están en manos, en su mayoría, de empresas forestales.

“Estamos plenamente conscientes de los problemas de La Araucanía que se arrastran no por décadas sino por siglos”, afirmó el mandatario. AFP-NA

 

 

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  • ElEcodeTandil

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