El rompehielos “Almirante Irizar” cruzó un mar congelado de 460 km y hasta 6 metros de espesor

Agencia

El rompehielos “Almirante Irizar” atravesó un campo de hielo de 460 kilómetros de longitud, con espesores máximos de 6 metros, para llegar a la base antártica “Belgrano II”, la más austral del país, durante la primera etapa de la Campaña Antártica de Verano (CAV) según confirmaron  autoridades de la Armada Argentina.

“Se puede decir que el buque fue exigido al máximo que permite su capacidad constructiva y respondió satisfactoriamente”, aseguró el capitán de navío Maximiliano Mangiaterra, comandante del Irizar, en diálogo con Télam.

El reabastecimiento y el cambio de dotación de la base “Belgrano II”, era uno de los principales desafíos para el barco que estuvo 10 años fuera de servicio por un incendio ocurrido en 2007.

“Fue un hito muy importante. Antes de zarpar había muchos medios que no tenían fe en que este barco iba a llegar”, sostuvo el comandante conjunto antártico, el comodoro de marina Pablo Fal, durante una conferencia de prensa a bordo de la embarcación en la ciudad de Ushuaia.

“Los argentinos tenemos que sentirnos orgullosos de esta campaña. No se imaginan la alegría de la dotación de la base cuando vieron acercarse al buque rompiendo hielos hasta 11 millas de su posición, después de 14 meses de estar invernando”, detalló Fal.

El comandante antártico recordó que la CAV comenzó el 15 de diciembre cuando zarparon de Buenos Aires el transporte “Canal Beagle” y el aviso “Estrecho San Carlos”, en tanto que el Irizar zarpó el 26 de diciembre.

La primera etapa de la campaña sirvió para reabastecer el 60% de las bases, mientras que en la segunda, que comenzará mañana, se completará el resto en un recorrido que abarcará la zona oeste de la península antártica.

Mangiaterra precisó que la segunda parte de la CAV también tendrá 45 días de duración, por lo que estiman el regreso a Ushuaia el 1 de abril, y el retorno a Buenos Aires a mediados del mismo mes.

Las autoridades informaron que un total de 211 personas permanecen actualmente en las bases antárticas, mientras que cerca de 1000 participan del operativo de reabastecimiento.

El rompehielos, que posee una dotación estable de 190 tripulantes y una capacidad de transporte de hasta 300 personas, zarpará de Ushuaia en la madrugada del sábado con 273 individuos a bordo, entre militares y científicos, además de toneladas de carga que incluyen desde combustible, hasta alimentos, material de reparación y remedios.

El rompehielos Almirante Irizar finalizó el año pasado un proceso de reparación y modernización que le incorporó a su estructura tecnología de última generación, duplicó su capacidad de transporte de Gas Oil Antártico e incrementó en un 600 por ciento la cantidad de espacio dedicado específicamente a la investigación científica.

El barco de 12 cubiertas funciona internamente como una mini ciudad que cuenta con servicios a bordo como consultorios médicos y sala de internación, lavandería, biblioteca, comedores, sastrería, peluquería, panadería, alojamientos y cámara frigorífica, a lo que se suman las centrales de comunicaciones y meteorología, varias bodegas, 415 metros cuadrados de laboratorios científicos y una cubierta de vuelo y un hangar con capacidad para dos helicópteros Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros.

Desde que partió de Ushuaia el pasado 2 de enero, el rompehielos fondeó frente a la costa de Isla Dundee donde se encuentra ubicada la base conjunta Petrel.

Allí procedió al desembarco de cinco integrantes de la Armada Argentina, cinco del Ejército y tres de la Fuerza Aérea Argentina, más un grupo de militares que conforman el Grupo Reparaciones.

El próximo destino fue la Base Esperanza, una de las seis permanentes de Argentina, hacia donde se trasladó a 16 efectivos del Ejército Argentino que realizarán la invernada 2017/18. A ellos se suman, durante este verano, seis científicos en tránsito de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) que llevan a cabo investigaciones científicas geológicas y biológicas.

La campaña continuó en la Base Marambio donde se realizó el reabastecimiento mediante vuelos de helicóptero y luego la base Orcadas, donde trabajaron dos lanchas.

El gran desafío de la primera etapa de la CAV fue el arribo a “Belgrano II”, la base más cercana al Polo Sur, antes de su regreso a la capital fueguina de donde volverá a partir esta madrugada, luego de unos días donde el rompehielos volvió a ser cargado de combustible y materiales para su última aventura del verano.

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  • ElEcodeTandil

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