Se triplicó la incidencia de las motos en choques

La participación de las motocicletas en el total de los accidentes viales grave se triplicó en apenas una década y llega a ubicarse actualmente en más del 35 por ciento.

Así lo indicó un informe del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), que precisó que hasta 2005 “la participación de la moto en la siniestralidad vial grave argentina (siniestro con participación activa de una moto) no superaba el diez por ciento del total (o sea de cada diez vehículos partícipes en siniestros solo uno era una moto)”.

Según se señaló, “una década después, luego de una progresión casi geométrica, en los presentes años, dicha participación se ha triplicado, alcanzando en el año 2017 el 35,5 por ciento”.

En el texto, firmado por el director de ISEV, Eduardo Bertotti, incluye una advertencia al Estado y el sector privado sobre la falta de políticas ante el aumento de la cantidad de vehículos de dos ruedas, que parece estar acompañado de un incremento en los siniestros que los involucran.

La moto, reconoce el informe, “es uno de los vehículos que mayor aporte puede hacer a la movilidad sustentable de una comunidad”, en medio de la alta conflictividad que presenta el tránsito en las ciudades.

No obstante, se advierte, “la vulnerabilidad de sus ocupantes, la falta de percepción de ese riesgo y una generalizada displicencia en la habilitación de sus conductores por parte del Estado, generan severas consecuencias en materia de siniestralidad vial”.

“Aumenta la cantidad de motos, aumenta el riesgo, pero las políticas públicas, los programas de seguridad de las empresas y el cuidado personal, parecen no acompañar con eficiencia esa realidad”, alertó el texto del ISEV.

Además, el informe indica que “cada día, más camas de hospitales, están siendo ocupadas por personas que se trasladaban en motocicletas, como consecuencia de un tránsito vehicular cada día más violento”.

Por lo tanto, se concluye que “se requieren políticas activas (tanto desde el Sector Público como privado), para enfrentar el problema”.

Las políticas que se requieren se relacionan con una mayor “seriedad y responsabilidad en la capacitación y habilitación de los nuevos conductores por parte del Estado”, en que el casco sea vendido junto a las motos, incrementar la formación en seguridad vial en empresas que usen ese medio de transporte, mientras que los conductores deben revisar periódicamente la unidad y respetar las normas de tránsito. NA

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