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Volvieron a pedir la libertad de las dos presas por el crimen de las 185 puñaladas

El defensor oficial volvió a solicitar que sean liberadas al plantear que no hay riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación, informaron fuentes judiciales.

Paola Elvira Córdoba y Paula Milagros Naiaretti, las detenidas.

El Eco

El pedido del defensor Javier Chirinos, quien representa a las imputadas Paola Elvira Córdoba (38) y su hija Paula Milagros Naiaretti (18), fue realizado ante la fiscal de la causa, Silvia González Bazzani, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 23 de Malvinas Argentinas.

El defensor le solicitó a González Bazzani que ordene lo que se denomina “libertad fiscal” en los términos del artículo 161 segundo párrafo del Código Procesal Penal bonaerense, que establece: “Si el juez hubiera ordenado la detención, el fiscal podrá requerirle que disponga la libertad atento que no pedirá la prisión preventiva, en cuyo supuesto se ordenará la soltura”.

En el escrito -al que tuvo acceso Télam-, Chirinos sostiene que “no existen peligros procesales reales. No existe peligro de fuga toda vez que mis asistidas fueron quienes llamaron al 911, no hubo modificación de la escena del crimen y expusieron los hechos”.

En otro de los párrafos, sostiene que “no hay riesgos procesales toda vez que no existen pruebas a producirse que mis asistidas puedan modificar ni el curso de la investigación”.

El defensor le explica a la fiscal que presentó ese pedido porque “ayer se realizó la cámara Gesell” con la hija y hermana de 9 años de las imputadas, quien ratificó lo dicho por ambas, y que, por lo tanto, no hay “más diligencias que puedan ser afectadas con la libertad” de sus asistidas.

El martes, Chirinos ya había solicitado la libertad de sus asistidas pero a través de un planteo de “excarcelación extraordinaria” ante el juez de Garantías 4 de San Martín, Alberto Brizuela, y con la postura de que la muerte de Alberto Elvio Naiaretti (46) se enmarque como un homicidio en legítima defensa desde una perspectiva de género.

Al respecto, fuentes judiciales indicaron a Télam que el defensor pidió que antes de resolver, el juez Brizuela haga una audiencia pública, la cual tendrá lugar hoy a las 13.30 en la sede del juzgado, situado en Pueyrredón 3510 de San Martín.

 

Manifestación

 

Paralelamente, ayer al mediodía distintas organizaciones feministas se manifestaron en la puerta de la fiscalía para reclamar la libertad de madre e hija.

Naiaretti fue hallado asesinado el sábado pasado en su casa la calle 18 de Octubre 889 del partido bonaerense de José C. Paz.

Su esposa fue la que llamó al 911 para avisar que lo había asesinado a puñaladas y como en la pelea también intervino la hija mayor del matrimonio, Milagros, de 18 años, ambas mujeres terminaron detenidas.

Las dos confesaron el crimen ante la fiscal, pero explicaron que hace años eran víctimas de violencia intrafamiliar.

“Yo maté a mi marido porque sabía que él me iba a matar”, declaró la esposa, quien explicó que aquella noche la discusión comenzó porque el hombre la llevaba a prostituirse a la ruta 8 y ella le dijo que no quería hacerlo más.

Según Córdoba, esa noche Naiaretti le dijo: “Esta noche lo termino todo, no te duermas”, lo que ella interpretó como una amenaza de muerte y, por ello, cuando él se durmió, bajó a la cocina, subió con cinco cuchillos y alrededor de las 2, cuando él dormía, le empezó a dar puñaladas.

“Yo me acuerdo que fueron muchas veces pero no sé cuántas”, le dijo a la fiscal sobre la cantidad de puñaladas, que el médico forense en la autopsia contabilizó en 185, una cifra sorprendente.

La otra imputada, la hija Milagros, también confesó una participación en el crimen cuando vio que la vida de su mamá corría riesgo.

La chica contó que se despertó alrededor de las 2 por los gritos de su padre, fue al cuarto de ellos y vio que su mamá lo estaba apuñalando.

“Mi papá le estaba queriendo sacar el cuchillo a mi mamá. Parecía que él la iba venciendo en fuerza y yo tenía miedo porque no quería que la lastime a mi mamá o a mí”, dijo Naiaretti hija.

“Yo agarré uno de los cuchillos que estaba en el piso y lo clavé a mi papá, no sé si una o dos veces y después lo solté de nuevo. Mi mamá siguió, ella lo seguía apuñalando”, relató. (Télam)

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  • ElEcodeTandil

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