Autos compartidos, una realidad cada vez más cercana

El Eco

En 2008, luego de la crisis financiera global, la necesidad económica dejó a las personas más abiertas a nuevas formas de acceder y utilizar bienes, haciendo que el uso comenzara a sustituir la posesión. De esta manera la economía compartida comenzó a ganar fuerza en todo el mundo.

Ya pasaron casi diez años y cada vez más personas pagan por el uso de un producto en lugar de adquirirlo de manera definitiva. Algunos sectores tradicionales se ven afectados por las empresas de esta nueva economía. La base de todas es la misma: una aplicación de confianza, que intermedia las transacciones y un sistema de pago seguro.

En el segmento automotor, según la consultora McKinsey, el sector de autos compartidos representará un mercado de US$1.500 millones y cerca del 30% del kilometraje recorrido en 2030. Globalmente ya existen más de 110 mil automóviles compartidos y más de siete millones de usuarios, de acuerdo con Frost & Sullivan, cifras que crecerán casi un 400% para el año 2025.

Conocido como car sharing, esta opción puede ser viable para empresas y personas. Los beneficios para los usuarios son innumerables: reducción de costos, comodidad y practicidad para moverse sin las responsabilidades de los impuestos y mantenimiento de un auto particular. Los propietarios de vehículos pueden ganar dinero en los momentos en que su auto está inactivo.

Este modelo de negocio ha impactado directamente a las automotrices tradicionales, como BMW, Ford, Citroën, Volkswagen, así como en las compañías de alquiler. En general, los proyectos permiten reservar y desbloquear el auto con el teléfono y el pago se realiza por minuto o por hora de uso. El potencial de mercado es tan grande que Ford viene ofreciendo descuentos para quien compra un auto con el objetivo de ofrecerlo para compartir.

Para utilizar uno de los servicios de car sharing, el usuario sólo necesita un smartphone con paquete de datos y la aplicación de la empresa que desea utilizar, exactamente igual a como funcionan las aplicaciones de taxis. En algunos casos, la apertura de la puerta del vehículo también se realiza automáticamente, por medio de soluciones IoT.

Las empresas y personas que quieran poner a su disposición automóviles para uso de terceros, así como las locadoras tradicionales, también cuentan con la tecnología para hacerlo. Los vehículos más nuevos ya salen de fábrica con el On Board Diagnostics (diagnóstico de a bordo), la tecnología que permite el acceso a datos, como localización, nivel de combustible, mantenimiento, colisión y perfil de dirección del usuario. Todo esto en tiempo real.

Los datos recolectados pueden alimentar sistemas analíticos, en los que se correlacionan para generar valor para el negocio y para el usuario, como el envío de notificaciones, ofertas y promociones personalizadas en base a su comportamiento y localización, además de la creación de un programa de fidelidad. La tecnología posibilita, también, la creación de tableros de instrumentos para apoyar decisiones basadas en mapas de calor y análisis de demanda versus oferta por región, llevando a la creación de promociones para posicionar mejor la flota.

Los cambios de comportamiento impulsados por la tecnología y las transformaciones en mercados tradicionales traídos por esas nuevas prácticas son la materialización de lo que se llama “transformación digital” en nuestro día a día. Este nuevo mundo está llegando y puede afectar a cualquier segmento en cualquier momento. ¿Estamos preparados?.

(*) El autor es Gerente de consultoría del segmento logística de Logicalis.

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