¿El fin de Don Bosco como valle interserrano?

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Pasadas las fiestas se conoció la intención de volver a presentar el convenio urbanístico que pretende la autorización excepcional para hacer un centro comercial de 36 locales en la avenida Don Bosco. Lo inconveniente desde todo punto de vista de la localización de ese tipo de emprendimientos, propio de un centro urbano, en el área de Don Bosco, es evidente. Las deficiencias en el proyecto ya señaladas durante el año quedan reconocidas con la intención de “pasar” su aprobación en medio de temas relevantes como el presupuesto, y en un momento en que las autoridades suponen encontrarán “distraída” a la opinión pública.

Esto no hace más que agregar interrogantes sobre el interés y el apuro del Ejecutivo en ceder a la propuesta del particular. La firma Tandil for Sale, con un capital exiguo y la gestión de un estudio de contadores, pretende obtener la autorización excepcional para empezar a vender los locales por anticipado y de este modo financiar el emprendimiento. Nada tendría de objetable si vendiera el fruto de su trabajo e inversión en un lugar adecuado. Pero en este caso estaría vendiendo el privilegio concedido por los concejales que aprueben la excepción.

Que el particular pague por dicho privilegio no lo convierte en virtuoso, aunque la interpretación desvirtuada de la figura del convenio urbanístico por parte de las autoridades lo maquille de legal.

El área de Don Bosco, que ya presentaba problemas con una ocupación menos intensa, sufre la presión de varios emprendimientos que no se corresponden con las características de la zona y, más aún, existen fuertes presiones para aprobar proyectos sumamente contradictorios y nocivos desde el punto de vista urbano y ambiental.

El Convenio 8 (Segurola y Ots), una escuela privada, nuevas etapas del country, ampliaciones de proyectos existentes y este centro comercial de 36 locales amenazan severamente la calidad ambiental actualmente existente, ya afectada. Los canales a la vera de la avenida, intentos de canalizar el agua y evitar las inundaciones, las dificultades de tránsito, la carencia de agua suficiente y de cloacas constituyen restricciones insoslayables.

Sin embargo, la especulación inmobiliaria, y la gestión oficial, priorizan el lucro privado y dejan a la suerte y a costas de toda la comunidad los problemas que se generarán. El valle interserrano y las cuencas hídricas de vital importancia para la ciudad no pueden seguir siendo transformadas de hecho y sin considerar cuestiones ambientales; no sin exponer a la ciudad toda a sufrir las consecuencias de un manejo negligente.

Si las excepciones pedidas fueran aprobadas por los concejales, además se alentará a la multiplicación de nuevos pedidos ¿Por qué los propietarios de chacras y terrenos en la zona no pedirían lo que le están concediendo a sus vecinos?

La gestión territorial no cumple con los lineamientos del Plan de Desarrollo Territorial y de la Ley de Paisaje Protegido, ha demorado y pospuesto los planes de manejo respectivos. Se define con un alto grado de arbitrariedad por parte de los funcionarios qué se permite y qué no. Es una gestión opaca y poco democrática.

Lo que hagan con el convenio del centro comercial, lo que permitan en el área de Don Bosco muestra cuál es la ciudad que quieren realmente. La actual gestión decide hace más de una década cómo se construye Tandil. Son responsables por sus hechos.

¿Don Bosco, un valle interserrano o la gran alcantarilla de una urbanización sobre el paisaje y las cuencas hídricas?

Asamblea Ciudadana en Defensa de las Sierras de Tandil

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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