Delincuentes rompieron una ventana y se robaron 14 mil pesos de la sede de Mascotandil

El Eco

El hecho sucedió alrededor de las ocho de la mañana de ayer. Si bien la ONG Mascotandil no tiene una sede específica, es el domicilio mismo de su titular, Mariana Jara, lo que funciona como tal, por la calle Pellegrini entre Moreno y Montiel.

Tanto ella como su pareja habían salido temprano, y al volver se encontraron con el vidrio de la ventana de la cocina roto y la casa totalmente revuelta. De allí extrajeron la suma de catorce mil pesos correspondientes a la agrupación proteccionista.

Según pudieron analizar los vecinos, el robo habría ocurrido entre las 8 y 8.15, ya que algunos vieron por esa hora a dos sujetos cerca, sin imaginar que se trataría de delincuentes. Lo que sí llamó la atención fue que los perros ladraban mucho.

Justo el lunes habían juntado la recaudación de los socios y tenían el dinero de las rifas que realizan para sostener la actividad, porque ayer iban a dedicarse a pagar los alimentos, veterinarios y demás deudas de la organización.

Después de repasar las pertenencias del lugar, los dueños constataron que solamente se habían llevado el efectivo.
Jara contó que llamaron a la policía que se acercó de inmediato, tomaron fotos del lugar y más adelante, pasado el mediodía, concurrieron los peritos a analizar el espacio y tomar huellas digitales. Aunque no sabe de quién podría tratarse, espera que se pueda determinar con las pericias. Además, dijo que nadie estaba al tanto de que contaba con esa suma de dinero en su hogar.

Estiman que el hecho se llevó a cabo de una manera muy veloz, ya que la propietaria del lugar tiene un gran número de caninos en su domicilio, porque más allá de los propios están los refugiados de la ONG. “Lo que más me llama la atención es que algunos son perros grandes e ingresaron igual”, sostuvo Jara.

La desventura para la titular de la agrupación proteccionista vale por dos, ya que se trata del domicilio donde vive y tiene todas sus pertenencias. En este sentido dijo que es muy doloroso ver sus “cosas revueltas” y pensar que le podrían haber hecho algo malo a sus perros. “Por suerte, mis animales como los de Mascotandil están bien”, dijo con angustia y entre llantos la damnificada, quien recibió enseguida el sostén de sus compañeras de equipo.

Como si fuera poco, la ONG que brinda albergue y cuidado a más de 50 animales, está atravesando desde hace unos meses una situación difícil debido a la escasez de recursos para abordar la problemática de los perros.

Desde Mascotandil se encargan de recoger animales de la calle para castrarlos, vacunarlos, mantenerlos bien alimentados y tratar de conseguirles un hogar.

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