El Ministerio de Justicia aclaró que el autor del crimen de Juan Pablo no usa celular en la cárcel

El Ministerio de Justicia y el Servicio Penitenciario Bonaerense aclararon que el imputado por el homicidio del joven tandilense no posee teléfono en el penal de Magdalena. Confirmaron que las fotos que subió a Facebook son anteriores a marzo, fecha en la que le secuestraron un móvil. En la última requisa le encontraron cien pesos y lo sancionaron por la falta disciplinaria.

El Eco

Voceros del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y del Servicio Penitenciario Bonaerense le confirmaron a El Eco de Tandil que el imputado por el crimen del tandilense Juan Pablo Rigotti (32 años), ocurrido en un violento asalto en su casa de Ensenada, en marzo de 2016, no tiene en su poder un teléfono celular. También aclararon que las fotos que subió a Facebook son anteriores al secuestro de un móvil, que los efectivos carcelarios hallaron en su poder en marzo de este año.

Presa del dolor y la indignación, la mamá de la víctima, Marcela Pioli, le contó a este Diario que había descubierto fotos que publicó el preso en Facebook, de su estadía en la cárcel de Magdalena, donde posaba con el torso desnudo, en una actitud desafiante. Además, explicó que una amiga y excompañera de la escuela la había ayudado para que el caso llegara a oídos del ministro de Justicia Gustavo Ferrari, quien había ordenado una requisa que se desarrolló la semana pasada y que arrojó que el detenido no tenía teléfonos en su poder.

Ayer, los agentes penitenciarios volvieron a revisar la celda 24 del pabellón 9 de la Unidad Penal 28 de Magdalena, que Walter Osvaldo Ferraras comparte con otro preso. Lo único que encontraron entre sus pertenencias fue un billete de cien pesos, por lo cual recibió una sanción disciplinaria vinculada a restricciones en las salidas a los recreos.

Por otra parte, al ser interrogado, Ferraras expuso que las fotos publicadas en el Facebook eran viejas y que las había subido con el celular que le secuestraron en marzo, durante otra requisa.

 

Las fotos son de marzo

 

Voceros del Ministerio de Justicia ratificaron que el imputado por la muerte de Juan Pablo “no está utilizando teléfonos” en la cárcel de Magdalena y confirmaron que “se le secuestró un teléfono por el mes de marzo” que justo coincidió con la fecha en la que aparecieron las fotos publicadas en las redes sociales.

También aclararon que las imágenes tomadas en la cárcel fueron posteadas antes de esa fecha. Cabe señalar que en el perfil de Ferraras aparecen subidas el 8 y el 15 de marzo de este año.

Por otra parte, confirmaron que las requisas a la celda son “permanentes y nunca más se le secuestró un teléfono”.

 

El caso

 

El 11 de marzo de 2016, el tandilense Juan Pablo Rigotti fue ultimado a puñaladas por Ferraras, quien había ingresado a la casa de Ensenada para robar. El atacante trepó hasta la ventana del primer piso, entró en la finca y se encontró con el propietario que, ante el ruido, subió las escaleras.

El asaltante le puso la cuchilla al cuello y obligó a la víctima a descender por las escaleras de la vivienda. En la planta baja se encontraba Berenice Alejandra Martínez, la pareja de Rigotti.

Con la situación controlada, Ferraras les exigía dinero, pero los propietarios de la morada sólo tenían 800 pesos y dos celulares antiguos. Ante la desesperación, el tandilense le ofreció ayudarlo para que se llevara el televisor, al tiempo que rogaba que no les hiciera nada.

Cuando Ferraras atacó a Rigotti a puñaladas, Berenice Martínez intentó quitarle el cuchillo y sufrió graves lesiones en las manos que le llevaron unos dos años para sanar completamente.

El autor del homicidio abandonó la escena corriendo, mientras Juan Pablo salió a la calle, pidió auxilio y llegó con vida al hospital. En su agonía, alcanzó a decirle a una enfermera que le transmitiera a su familia que los amaba.

Horas después del sangriento hecho, Ferraras fue detenido en la puerta de su domicilio, a unas diez cuadras del lugar donde atacó a la pareja en ocasión de robo. En su poder tenía los teléfonos celulares, pero además aún ardía la fogata en la que había quemado la ropa ensangrentada que lo incriminaba.

 

 

 

 

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  • ElEcodeTandil

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