INSEGURIDAD VIAL

En lo que va del año, murieron siete motociclistas en choques

La ciudad no es ajena a la problemática vial que afecta a todo el país. Durante el primer semestre de 2018 siete personas murieron en el casco urbano víctimas de siniestros a bordo de motocicletas. La educación y concientización como herramientas fundamentales para prevenir muertes evitables.

El Eco

El tránsito en Tandil atraviesa una situación compleja y la problemática genera preocupación en distintos ámbitos. Durante el primer semestre de 2018, siete conductores de motovehículos fallecieron en el ejido urbano víctimas de siniestros viales. En una ciudad con un parque automotor de 70 mil vehículos y gran profusión de motos es fundamental comenzar a cuestionarse qué está sucediendo para que la cantidad de accidentes fatales que involucran a motociclistas se incrementen. Las razones son múltiples y desde diferentes sectores de la sociedad plantean la urgencia de enfocarse en la prevención como herramienta primaria para que las estadísticas mortales no sigan aumentando.

La triste y trágica sucesión comenzó el 5 de enero en la zona de la Ruta Provincial 30 y Chapearouge, cuando el conductor de una moto falleció en el acto tras impactar de frente contra una camioneta pickup.

El segundo se registró el 6 de enero en Estrada y Thomas, cuando un joven que circulaba en dirección a Avellaneda cayó y golpeó fuertemente contra el cordón de la esquina tras rozar una camioneta que transitaba en el mismo sentido y que intentaba girar a la derecha. Las víctimas de ambos episodios, que ocurrieron con escasa diferencia, fueron identificadas como Ismael Fuentes y Nicolás Eduardo Miguel, de 21 y 22 años respectivamente.

El 16 de enero falleció un joven motociclista que había sufrido graves heridas dos días antes, al colisionar con una camioneta en Perón y Uriburu. Juan Manuel Falacar, de 24 años, ingresó al Hospital Santamarina con un traumatismo de cráneo con pronóstico reservado y a pesar de los esfuerzos de los profesionales médicos por salvar su vida, no fue posible. Hoy, Juan Manuel tendrá en el sitio del siniestro una estrella en su memoria.

El 14 de abril en Azucena al 1100, entre Formosa y Salta, del barrio La Movediza, Fabián Marcelo Leonardi (20), sufrió graves heridas -que determinaron su deceso antes de llegar al Hospital- al caer con su moto en un pozo perteneciente a una obra de desagüe pluvial.

Romanela Aldana Ruiz Sánchez, de 23 años de edad, quien en la noche del  domingo 6 de mayo sufrió un accidente vial cuando circulaba con su motocicleta y fue embestida por un vehículo que posteriormente se dio a la fuga, murió al día siguiente como consecuencia de los golpes recibidos.

Santiago Mayer, cuya estrella fue pintada el pasado viernes, protagonizó un siniestro el 13 de mayo. Al momento del trágico episodio, Mayer circulaba a bordo de una motocicleta Rowser, por Machado en dirección a Balbín cuando chocó violentamente contra un automóvil Ford K, conducido por Sonia Sosa, que lo hacía en dirección contraria y doblaba hacia la izquierda por Montiel.

El joven de 23 años, según los testigos, transitaba sin casco. Dato con el que coincidieron los efectivos de la Policía Local, ya que el elemento de seguridad permaneció intacto apostado justo al lado de los móviles implicados, mientras que el muchacho salió despedido cayendo unos cinco metros más adelante. Mayer fue trasladado al Hospital Ramón Santamarina, donde tras su revisión se detectó que sufrió un fuerte traumatismo que derivó, horas más tarde, en su fallecimiento.

En la madrugada del 7 de junio, un motociclista identificado como Diego Sosa perdió la vida tras chocar contra un acoplado que se encontraba estacionado en Primera Junta y Gómez. La víctima, de 28 años, conducía una motocicleta Corven e iba acompañado por Matías Ezequiel, de 29, por Primera Junta en dirección a Gómez cuando, por causas que se investigan, impactó violentamente contra un acoplado, que estaba estacionado en el lugar. Producto del fuerte choque, Sosa falleció en el acto y su acompañante sufrió múltiples heridas.

Prevención y

concientización

La educación vial cumple un importante rol a la hora de modificar el comportamiento de conductores y peatones al transitar las calles y rutas. Desde numerosas organizaciones, como por ejemplo Estrellas Amarillas y Luchemos por la Vida, se dedican a generar dispositivos de concientización y sensibilización frente a una problemática que afecta a todo el país.

En el caso del uso de ciclomotores, el casco es la herramienta de protección por excelencia. Para que el casco actúe eficazmente es fundamental que esté correctamente colocado, y que sea del tamaño acorde a la cabeza, quedando fijo y sin movimiento. Deberá ser reemplazado luego de un choque y/o después de 3 a 5 años de uso.

Está comprobado el efecto protector del casco para reducir lesiones en la cabeza y muertes en choques de motos y bicicletas. Un sumario de los principales estudios realizados en el mundo asegura que los motociclistas que usan el casco tienen un 73% menos de mortalidad que los que no lo usan y presentan hasta un 85% menos de lesiones graves que los que no lo utilizan.

Además, para transitar correctamente y evitar los incidentes luctuosos, es fundamental respetar los índices de velocidad máxima permitida, semáforos, señales de tránsito, reducir la velocidad los días de lluvia y no usar aparatos móviles mientras se conduce.

No hay dudas de que la problemática involucra tanto al Estado como a los ciudadanos, y cada uno desde su lugar es responsable de que las trágicas estadísticas no aumenten. Como sostienen desde la Campaña Estrellas Amarillas, “si se puede evitar, no es un accidente”. (Datos: Asociación Civil Luchemos por la Vida”)

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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