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En medio de una ola de asaltos en La Movediza, una panadería fue escenario de otro robo a mano armada

Fue en La Pastora al 700, a metros del paseo turístico de la Piedra Movediza. El comercio abrió sus puertas hace sólo dos semanas. El ladrón aprovechó el momento en que la dueña del local estaba sola para ingresar, la encañonó y se alzó con dinero y un celular.

Mariano Leunda

La ola de asaltos a comerciantes en la zona de La Movediza y El Tropezón no cesa y ayer se registró un nuevo hecho. En esta oportunidad, el blanco del atraco fue la dueña de la panadería “Bendito Pan”, comercio situado en La Pastora 777, a metros del paseo turístico de la Piedra Movediza.

Ayelén, la propietaria del negocio, le contó a El Eco de Tandil que ayer aproximadamente a las 9.45 ingresó al local un joven con el rostro cubierto con bufanda y gorra y le apuntó con un arma de fuego.

Minutos antes, había visto al joven pasar y un rato después ella se encontraba en la parte de atrás del negocio cuando escuchó que alguien golpeaba el mostrador. Entonces, se dirigió a la parte delantera del local pensando que se trataba de un cliente y se encontró con el delincuente apuntándole con un revólver.

“Me pidió que le diera toda la plata. Se la entregué y también se llevó mi celular. No lo puedo describir porque no lo vi, no lo quise mirar. Solamente vi el arma. Tenía la cara tapada y estaba solo”, indicó.

Y explicó que tras perpetrar el atraco, el ladrón se dio a la fuga corriendo.

Consideró que el malhechor estaba vigilando la zona porque en ese horario “no anda nadie”.

“No sé bien cuánta plata se llevó porque era lo que habíamos hecho ayer (por el sábado) y ni siquiera la había contado. Serían 800 pesos”, estimó.

Lamentó que hayan sufrido un hecho de estas características a tan sólo dos semanas de haber abierto el comercio y aseguró que los vecinos de la cuadra no vieron nada de lo sucedido.

“No fue violento, sólo quería la plata, pero no me hizo nada. Vinieron unos vecinos a contarme que hubo otros asaltos, pero yo no sabía nada. Un miedo bárbaro tuve, se te pasa de todo por la cabeza. Pero lo importante es que no me hizo nada”, confió.

Y agregó que “vino una ambulancia por los nervios que tenía, después me fui para mi casa y volví a la tarde”.

Aseguró que suele haber patrullaje policial por la zona, pero justo en ese horario de la mañana no hay movimiento en la calle.

Vecinos de la zona contaron que hay cámaras de seguridad en la cuadra, perteneciente a privados, y que la Policía las habría solicitado para aportar a la investigación e intentar obtener imágenes del asaltante.

Ola de asaltos

La ola de asaltos en la zona de La Movediza y El Tropezón comenzó aproximadamente  a mediados de este mes, de acuerdo a los datos obtenidos por El Eco de Tandil a partir del testimonio de los damnificados. Todos ellos se perpetraron con una modalidad similar y siempre en pequeños comercios de barrio, aprovechando momentos en que no había clientes y que la persona que atendía el local se encontraba sola.

Los primeros atracos registrados por este medio, fueron el viernes 14. Uno de ellos ocurrió en una despensa situada en Los Tulipanes 2190, en el barrio La Movediza.

Daiana Lucrecia Pendas, la damnificada, contó que ese viernes, alrededor de las 21, ingresó al comercio un hombre que le apuntó con un revólver y le dijo “dame todo lo que tenés en la caja”.

“Yo tenía dos cajas y él sabía muy bien el manejo del negocio, sabía muy bien dónde estaba todo, así que se llevó todo lo recaudado del día, más bebidas alcohólicas”, explicó.

Describió al ladrón como un hombre flaco y alto, que actuó encapuchado. “Tenía un gorro, bufanda y cuellito, sólo se le veían los ojos, y tenía un revólver de esos chicos, creo que un 22. No me pegó, pero me puso el arma en la cabeza, y en todo momento se movía, no se quedaba quieto. Fue todo muy rápido, habrá tardado 10 minutos”, graficó.

“En ese momento no había clientes pero acababan de salir dos personas, y él aprovechó y entró justo en ese momento. Creo que ya me venía vigilando porque conocía todos los movimientos”, sostuvo.

El delincuente fue captado por la cámara de seguridad que hay en el interior del negocio, pero su identificación era compleja porque sólo se le veían los ojos.

En Iraola al 800

El otro atraco fue el mismo día a las 21.45 en una despensa situada en Iraola 815.

La dueña del comercio, Roxana Ibarra, afirmó que los delincuentes, que eran dos, podrían ser los mismos que perpetraron el asalto en Los Tulipanes al 2100 y aseguró que conocen el movimiento de todos los comerciantes del barrio. “Ahora tengo que estar encerrada, tengo mucho miedo”, expresó.

Uno de los ladrones la encañonó con un revólver y le exigió que el entregara el dinero. Tenía el rostro cubierto.

En Lunghi al 800

El jueves 27 la empleada de una heladería situada en Lunghi al 800 también fue asaltada. Agustina Pis relató que el atraco fue protagonizado por dos jóvenes que actuaron con el rostro cubierto y que le exigieron que les entregara el dinero.

Como tardó unos momentos en acercarles el botín, por los nervios que le produjo la situación, le gritaron que se apurara porque si no le iban a “volar” la cabeza.

Ese mismo día, intentaron asaltar una quiniela situada en Quintana y Maritorena. Cuando la empleada estaba cerrando la caja y organizando todo para retirarse de la agencia, entró un chico que tenía la cara tapada con anteojos. Tenía una gorra visera, la mano en la boca y la otra en el bolsillo, por lo que no pudo ver si tenía tatuajes o alguna seña particular física.

Le dijo ‘te vengo a robar, dame todo’, entonces ella se dirigió a la parte de atrás por la puerta, la dejó abierta y empezó a los gritos, a propósito, para que salieran los vecinos, lo cual espantó al ladrón que huyó sin perpetrar el robo.

Unos días antes, la empleada de la heladería Iglú situada en Lunghi y Alvarado también sufrió un asalto.

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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