La Cámara Penal ratificó la prisión de los policías que conformaron una asociación ilícita para cubrir venta de estupefacientes

Uno de los policías de la bonaerense trasladado por sus colegas de la Federal, tras el megaoperativo antidrogas.

El Eco

Con la firma de los camaristas Eduardo Uhalde y Damián Cini el Tribunal de alzada resolvió rechazar los recursos de apelación de los defensores particulares Marcelo Argeri y Juan Pablo Bertucci y, en consecuencia, ratificar la prisión preventiva de los policías Carlos Eduardo Guzmán, Alberto Luciano Jeraci y Carlos Matías Palas, en orden a los delitos de “Incumplimiento de los deberes de funcionario público, concusión, incumplimiento de la obligación de promover la represión de delitos, omisión de denuncia doblemente agravada por ser el hecho precedente un delito especialmente grave y por la calidad de funcionario público de su autor y asociación ilícita, en concurso ideal.

Según reza la instrucción al que tuvo acceso este Diario, “durante el período comprendido entre septiembre y noviembre de 2017, un grupo conformado al menos por tres policías, identificados como Carlos Matías Palas alias ‘Tato’, con funciones en la Delegación Departamental Azul de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas oficina Tandil; Carlos Eduardo Guzmán alias ‘Negro’, con funciones en la Delegación Departamental Dolores de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas oficina Ayacucho, y Luciano Jeraci alias ‘Lucho’, también con funciones en Dolores; integraron en forma organizada una asociación con el propósito colectivo de cometer delitos, en perjuicio de distintas personas dentro del ámbito jurisdiccional perteneciente a la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de dicho Ministerio de Seguridad.

En dicha asociación integrada -al menos- por Palas, Jeraci y Guzmán, desempeñando distintos roles y funciones, abusando de su cargo y amparándose en su condición de pertenecer a fuerzas de seguridad encargadas de la investigación de delitos vinculados a infracciones de la ley 23737, solicitaban y exigían a diferentes personas -algunas de ellas señaladas o investigadas judicialmente en las jurisdicciones a su cargo-, en forma indebida, la entrega de distintas sumas de dinero o bien, en su caso, de dosis de sustancias estupefacientes para satisfacer su consumo personal; y permitirles vender droga, dejando de promover la persecución y represión de los responsables de tal conducta prohibida, estando obligado a ello, como así también frustrar los fines de investigaciones penales en trámite por ante la justicia ordinaria provincial, entre otras actividades ilícitas.

Alguno de los hechos

En el marco de la asociación antes referida, se destacan como alguna de las circunstancias ventiladas que a comienzos de septiembre de 2017, Palas (previo acuerdo con Jeraci y Guzmán) en ámbito de su domicilio particular, solicitó e hizo pagar indebidamente a un civil con domicilio en la localidad de Ayacucho, la suma de 20 mil pesos para garantizarle que frustraría un allanamiento a su morada, y a la de otro sujeto de la misma localidad.

En el marco de la Investigación Penal Preparatoria (con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 3 de Dolores y el Juzgado de Garantías 2 de Dolores). Palas tomó conocimiento del trámite de la Investigación por el anoticiamiento y aporte de datos que le hicieran Guzmán y Jeraci.

En otro caso, Palas y Jeraci anoticiaron y pusieron en conocimiento de una mujer y su pareja, en inmediaciones de su domicilio de la ciudad Ayacucho, que dicha morada iba a ser allanada en días sucesivos en el marco de la Investigación de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 22 y el Juzgado de Garantías 1 de Azul).

Asimismo, Palas tomó conocimiento del trámite de la Investigación por el trabajo conjunto que el mencionado realizaba con personal policial de la Subdelegación Tandil de la Policía Federal Argentina, en el marco de la Investigación Penal Preparatoria de aquella misma fiscalía.

Así las sumas de dinero exigidas, con el fin de despojar a personas en provecho de su patrimonio, como así también las dosis de estupefacientes solicitadas y recibidas, fueron obtenidas valiéndose del temor funcional, que reviste el cargo policial y en perjuicio de la moralidad y la corrección que debe imperar en la administración pública.

El caso

Como oportunamente se informó, personal de la Subdelegación local de la Policía Federal, con el apoyo de otras reparticiones de la zona, efectuó cinco allanamientos que terminaron con la detención de los tres efectivos de la Bonaerense citados, sospechados de asociación ilícita.

Aquel operativo se realizó en viviendas de Rauch y Ayacucho, mientras en Tandil estuvo enfocado en la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado, dependiente de Azul.

La investigación se inició como una derivación de una causa por infracción a la Ley 23.737 (tráfico y comercialización de estupefacientes) en el marco de la cual se llevó a cabo una veintena de allanamientos en Mar del Plata, Ayacucho y Rauch a comienzos de octubre del año pasado.

En esa oportunidad surgió la sospecha en torno a una presunta colaboración por parte de la policía con algunos de los involucrados en la causa. En virtud de ello se avanzó con una pesquisa que puso en la mira el desempeño de funcionarios policiales a partir de una aparente asociación ilícita.

Con los elementos reunidos, entre los que figuran testimonios, filmaciones e intervenciones telefónicas, el fiscal Guillermo Vaticano solicitó al Juzgado de Garantías 3, a cargo de Juan José Suárez, del Departamento Judicial de Azul, las órdenes de allanamientos correspondientes.

Como resultado se logró el secuestro de computadoras, celulares y demás elementos que resultan de interés para la causa y además se procedió a la detención de tres efectivos de la Policía Bonaerense, uno de los cuales cumplía funciones en la repartición ubicada en avenida Santamarina al 600.

La causa que inició
la investigación

La línea de investigación que se concretó con las detenciones referidas fue el resultado de una causa anterior que tuvo desarrollo durante todo el año pasado y que se cristalizó el sábado 7 de octubre con un total de 26 allanamientos en la zona y que logró el secuestro de una importante cantidad de droga y la detención de diez personas.

El procedimiento estuvo a cargo de la subdelegación de la Policía Federal de Tandil a instancias de lo requerido por la Fiscalía Temática de Estupefacientes de Tandil dependiente del Departamento Judicial de Azul, a cargo de Guillermo Vaticano y el ayudante fiscal Fabio Molinero.

En Mar del Plata, Ayacucho y Rauch, donde tuvieron lugar los despliegues en busca de elementos de interés para la causa, los resultados fueron positivos ya que se incautaron unos 600 gramos de marihuana, unos 80 envoltorios de cocaína y troqueles de LSD. Además, se secuestraron armas, teléfonos celulares, dinero y vehículos.

Puntualmente, la droga se proveía de Mar del Plata hacia Rauch y desde Ayacucho hacia Rauch. Se trata de tres causas unificadas, en las que intervino la fiscalía de Tandil (que realizó cinco allanamientos) y la subdelegación de la Policía Federal (21 allanamientos).

En principio, algunos de los domicilios donde se realizaron los procedimientos tendrían conexión entre sí en cuanto a la comercialización y otros trabajarían en circuitos diferentes.

Una de las llamadas intervenidas

Del expediente se desprende alguno de los tantos diálogos telefónicos reproducidos entre los policías y personas que eran investigadas por la venta de droga. Así, Luciano “Lucho” Jeraci recibe un llamado telefónico en el que su interlocutor que está identificado y que era investigado por el delito de comercialización de estupefacientes le dice: ‘Lucho…llamé al “negro” (Carlos Eduardo Guzmán), al “Tato” (Carlos Matías Palas) Y no contestan”. Allí Jeraci le responde: “No boludo, si lo encontraron al papá del ‘negro’ fallecido porque falleció en la casa, estamos todos acá en Rauch”

El sospechoso le responde: “lo acompaño en el sentimiento decile”, a lo cual el policía le contesta: “si ahora después llamalo porque lo estoy llevando a la casa en un rato, en un rato viene el ‘Tato’ a buscarme y después paso yo por tu casa, porque yo ando de pantalones cortos y estoy cagado de frío”

Allí el investigado le dice: “che bolas vos sabés que andan unos acá que dicen Policía Federal, acá, preguntale al “Tato”.
-Ahora le pregunto, el “Tato” me está viniendo a buscar a mí”, le dice Jeraci
-“Preguntale a ver qué onda, andan vestido normal, así en un par de autos, dice que lo pararon al “Lele”, un auto celeste, uno rojo y uno blanco.
Jeraci: -anda a saber, ni idea, qué le dijeron al “Lele”?,
Sospechoso: -no, le pidieron a ver qué estaba haciendo, fumando una tuca, y dónde está, ahí la tiré les dijo, ah bueno, nada más.
Jeraci: -Ah bueno si puede ser la Federal, pero vos quedate tranquilo que no pasa nada”.
Sospechoso: -Si pero yo viste para saber viste, haber si me están espiando o algo y ustedes no se dan cuenta, eso es lo que te quiero decir ‘Lucho’.
Jeraci: -Bueno yo ahora le digo al “Tato”. Lo que pasa que el “Tato” puede saber si son los de Tandil, pero si son de Dolores no tiene forma de saber. Al ‘Negro’ llamalo en un rato que ya va a estar en la casa…”

La asociación ilícita

Al decir de la resolución de la Cámara, en lo que se refiere al cuestionamiento acerca de la existencia del delito de asociación ilícita, se señaló que en el caso se advierte que se hallan reunidos los requisitos típicos contemplados en la figura prevista por el artículo 210 del Código Penal. Ello es así, en tanto se encuentra acreditado, con el grado de probabilidad propio de esta etapa, la existencia de un acuerdo previo – al menos tácito – , un cierto grado de permanencia dada la existencia de un contexto delictivo plural tendiente a la producción de hechos ilícitos y un grado mínimo de organización, con reparto de roles de un grupo de al menos tres personas, las que contando con la logística necesaria tenían como plan común la comisión de delitos indeterminados. La indeterminación que requiere para su configuración la figura en trato, aparece en el caso cuando se valora la situación al momento de constituirse la mentada organización para delinquir, en la que sus integrantes se han propuesto la comisión de un número indeterminado de delitos, no debiendo confundirse con la situación que se presente ex post, o sea, con posterioridad a la comisión de los mismos. En tal sentido cabe decir que la asociación ilícita debe tener por objeto la comisión de delitos, sin que su actividad quede limitada a la consumación de un plan que comprenda un determinado número de hechos, previstos específicamente, pues lo que tipifica la figura en análisis es el peligro de la repetición de las conductas delictivas.

En el caso en estudio, reza la resolución, los jueces se encontraron con varias acciones ilícitas realizadas por el mismo conjunto de masculinos que conforman el grupo, que tenían como principal objetivo el desviar las investigaciones o advertir a vendedores de estupefacientes de las pesquisas en trámite que los vinculaba, así como las fechas y datos de posibles procedimientos en su contra, valiéndose los mismos de la información a la que accedían por ser funcionarios públicos que intervenían en las instrucciones.

Para los jueces, los tres imputados formaron un grupo que, a los efectos de encubrir delitos relacionados con la venta de estupefacientes, tenía en su mira una pluralidad de planes delictivos que no se agotaba en la concreción de hechos determinados. El ocultamiento de las conductas relacionadas con el delito de comercialización de estupefacientes, por la naturaleza del mismo, requiere una actividad indeterminada y perdurable en el tiempo; la cual, se dio en el caso a través de avisos de futuros allanamientos a personas investigadas, del ocultamiento de información a otros funcionarios policiales y de la omisión de denunciar ilícitos, a cambio de dinero y/o droga.

Los testigos
que comprometen

Del expediente surge claramente la relación de los policías con aquellas personas que eran investigadas por la comercialización de droga.

Una de las mujeres testigo refirió: “…que quiere dejar constancia que su esposo y la declarante tenían trato con un policía de nombre Matías Palas, que se les acercó para pedirle información de distintas personas de Ayacucho, que quería saber si viajaban, donde vivían, que les dijo ‘que en cualquier momento en Rauch no queda nadie’, que solo fue una conversación hace dos meses en casa de la declarante, que la declarante tiene en su teléfono un video que les envió Matías Palas mostrándoles papeles que hacían referencia a los documentos y tareas investigativas que tenía él, que uno de estos papeles tenía una carátula donde figuraba un gallo, que se lo envió al teléfono que tenía la hija de la declarante Brenda, que este teléfono actualmente lo sigue teniendo su hija Brenda, que la declarante antes de su declaración en el marco de una causa 16 tomó vista de las actuaciones y reconoce que la fotografía se la envió el policía Matías Palas como preguntándole si lo conocía de algún lado, que a Matías Palas lo conoce de Ayacucho antes de que sea policía, que también conoce otros policías, uno de ellos de Rauch de apellido Guzmán que le dicen el ‘Negro’, que otro policía con el que también tiene trato es Luciano Jeraci, que Jeraci, Guzmán y Palas se tratan entre ellos, y su esposo José Javier y la declarante le aportaban información respecto de datos de personas que vendían sustancias estupefacientes en Ayacucho, que estos policías han estado con la declarante y su esposo compartiendo comidas, mates, han salido con su esposo a pasear juntos, tenían trato frecuente, que Palas tiene un auto color bordó, y Guzmán tiene un auto color champagne, que una vez que la declarante quedó detenida en esta causa se dio cuenta que las personas también detenidas eran aquellas sobre las que la declarante y su esposo habían pasado información a los policías mencionados, que la declarante le ha comprado droga al masculino apodado ‘Tero’, que esto fue la última vez hace cuatro meses, que el ‘Tero’ pasaba por Ayacucho, y luego no tuvieron más contacto, que también le compró alguna vez a otro sujeto apodado ‘Facha’, a quien también le dicen ‘Choco’, que la declarante es una consumidora esporádica de droga los fines de semana….

Conocimiento

La fiscalía en la indagatoria le preguntó qué conocimiento tenían los policías Guzmán, Palas y Jeraci de estas actividades de la declarante de que revendía la droga que tenía para su consumo, a lo que refirió que estos policías lo sabían, que Palas no consume droga pero Guzmán y Jeraci sí son consumidores de droga.

Dentro de los testigos citados en la instrucción también figura la testimonial del policía de la Federal Eduardo Simón Fennema, en la que dio cuenta del trabajo realizado en plena investigación por venta de droga y solicitó colaboración a Matías Palas para que aportara datos para la investigación que estaba llevando adelante, y al ser consultado por el investigado “Facha”, quien resulta ser Torres, Palas le manifestó desconocer al mismo, tratando de desviar la investigación, otorgándole datos imprecisos sobre el número telefónico aportado.

En las muchas fojas de la causa, se transcriben diálogos telefónicos entre los policías involucrados y los sujetos que la Federal estaba investigando por venta de estupefacientes.

A mayor abundamiento, los jueces valoraron que en un allanamiento llevada a cabo en el marco de la pesquisa en el domicilio particular de la pareja investigada, no se encontró al primero. Además, no había ningún tipo de tipo de teléfono móvil, narcóticos, elementos de corte y/o estiramiento, balanzas, dinero en efectivo, agendas telefónicas y computadoras personales; lo cual llamó poderosamente la atención cuando de numerosos elementos de convicción recolectados surge una importante actividad de venta de droga al menudeo que esta pareja hacía.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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