Tras zafar de los disparos, la víctima de un asalto relató ante la Justicia el violento suceso

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Desde el Juzgado de Garantías se confirmó que se dictó la detención de los aprehendidos Matías Nicolás Carberol, alias “Mati” y “Aurinegro”, y de Daniel Emmanuel Contrera, alias “Cordobés”, por el delito de “Robo calificado por el uso de armas de fuego”. Se trata de los jóvenes capturados tras una frenética persecución policial, no sin antes disparar con un arma de fuego contra un vecino al que habían querido asaltar. Tras ser detenidos y trasladados a la fiscalía para ser indagados, uno de ellos -Carbelol- quiso fugarse saltando del primer piso donde funcionan las defensorías.

A más precisiones, ocurrió el último día del año pasado, cuando alrededor de las 15.30, al menos tres sujetos (entre ellos los nombrados) se movilizaban en un automotor marca Chevrolet Aveo, dominio IWD461, con vidrios polarizados, y previa distribución de tareas con la finalidad común de sustraer bienes de valor económico, fue que los acusados descendieron del automotor y se mantuvieron ocultos en el frente de un taller mecánico de Colectora Macaya a pocos metros de Pio XII, a la espera del arribo de la víctima, mientras el conductor del vehículo quedó a la espera de sus compañeros.

Al momento en que Gustavo Fabián Misson -víctima- se hizo presente en el domicilio de calle Colectora Macaya al 1400 entre Pio XII y Güemes, los delincuentes lo interceptaron y mediante el empleo de la fuerza lo redujeron colocándolo contra el enrejado de seguridad de la vivienda dándole la orden de “dale, dale entrá”, pero Misson resistió empujando a uno de ellos, quienes previamente se habían apoderado de la billetera con 1.500 pesos con documentación de Misson.

Al darse a la fuga, uno de los malhechores extrajo de una mochila que llevaba encima un arma de fuego de puño, con la cual disparó al menos en tres oportunidades en dirección a Misson, consumando de tal modo la sustracción.

El testimonio
de la víctima

En el expediente se transcribe el testimonio de Misson, quien detalló sobre el suceso padecido que había ido al domicilio de su amigo (Colectora Macaya al 1400), donde estacionó con su vehículo y al momento de descender del rodado observó a dos hombres que se encontraban en la esquina de Colectora y Pio XII, como ocultándose detrás de una edificación donde funciona un taller, creyendo en un primer momento que querían ingresar al taller con fines de robo, porque los veía que hacían pasos hacia adelante y se volvían a ocultar detrás de la edificación. Es así que en el instante en que se disponía a subir el primer escalón que comunica a la puerta de ingreso de la vivienda que habita su amigo, uno de los sujetos le dice “amigo…”, por lo cual giró su cabeza para mirar quién le hablaba y observó que este primer sujeto poseía un casco colocado sobre la cabeza de color negro (y realiza una descripción física como de la vestimenta que llevaban puesta los dos asaltantes), quien lo tomó de frente con ambos brazos girándolo y apoyándolo contra la reja de acceso a la vivienda, seguido por agarrar uno de sus brazos, torciéndoselo hacia atrás y refiriéndole “dale, dale, entrá” (sic) y posteriormente sintió un objeto contundente que le colocó sobre la espalda generándole un pinchazo. Ante esto es que reaccionó girando sobre su propio eje hacia la derecha propinándole un golpe con el codo derecho, acertando en el casco que poseía el ladrón, se los quitó de encima a los dos y huyó en dirección adonde se encontraba su automóvil, desde donde al ir corriendo vio la actitud de los maleantes. El que tenía el casco colocado sacó del interior de una mochila color oscuro un arma de fuego tipo revólver con el cual le disparó, escuchando el primer estruendo, por lo que comenzó a cruzar hacia la vereda del frente, que al llegar, en todo momento agazapado y aprovechando que cruzaba un vehículo por Colectora Macaya con el que se iba cubriendo, momento en que escuchó un nuevo estruendo con el cual sintió un zumbido y viento pasarle por la oreja izquierda generándole aturdimiento y al escuchar un tercer disparo el cual impacta a escasos dos metros, ya que ve que se levantó polvo de la tierra.

La víctima en su relato dejó expresa constancia que el del casco colocado en todo momento lo apuntaba y buscaba la mejor línea de tiro para dar contra su humanidad, mientras que el otro hombre en todo momento estaba junto al que tenía el arma.

Aparece el auto
de los policías

El hombre prosiguió reseñando que a esa altura es que por la mencionada Colectora desde la calle Pío XII hacia la calle Güemes circulaba un vehículo marca Toyota modelo Corola, color verde símil gris, con dos personas en su interior, quienes al llegar a la altura de donde se encontraban los asaltantes, frenaron en medio de la calzada para luego girar en U.

En ese instante, el testigo volvió a mirar hacia la vereda desde donde le efectuaban los disparos, observando que los agresores vieron la llegada del vehículo Toyota Corola, y emprendieron la huida, mientras que el Toyota al terminar girando tomó por la calle Pío XII en dirección a Ugalde. Ante esto es que la víctima comenzó a correr por la calle Güemes Sur hasta llegar a la esquina con Darragueira, desde donde siguió mirando que cruzaba a toda velocidad un vehículo marca Chevrolet Aveo color negro y que por la misma vía detrás iba el Toyota Corola, perdiendo a estos de vista cruzando Darragueira hacia Rosales.

Seguidamente el hombre regresó al lugar donde se encontraba su vehículo y llamó al 101 emergencias. La policía se hizo presente y a los pocos minutos también lo hizo el Toyota que había visto, descendiendo las dos personas que también había visto, quienes al llegar ante él y los efectivos que se encontraban en el lugar se identifican como policías de la Comisaría Cuarta.

Las detenciones

Cabe consignar sobre el violento suceso, que en la causa se describe también la intervención de otros agentes policiales que ante el llamado de alerta comenzaron con la persecución del auto que había sido identificado.

Tras la frenética persecución por la ciudad, finalmente fueron interceptados por la Policía en inmediaciones del Lago del Fuerte. Quien se divisó como el acompañante del conductor descendió del vehículo a la altura de Alvear y Chile corriendo hacia calle Rodríguez, siendo individualizado como Mateo Nicolás Carberol, cuyas características físicas coincidían con las que había descripto el asaltado.

En tanto, el conductor del automóvil que participó como apoyo y trasladando a los dos restantes resultó ser Daniel Emmanuel Contrera, a quien se le apresó en el asiento trasero del coche, donde se secuestró un proyectil calibre 38 y un guante de lana negro compatible con los utilizados en el hecho.

La intervención
policial

Sobre los primeros policías que advirtieron la maniobra delictiva y tomaron intervención, se trató de los efectivos Relly Martín Tifner y Cristian Maugere, ambos numerarios de la Seccional Cuarta, quienes al momento de los hechos se encontraban abocados a la búsqueda del autor de un homicidio cometido instantes antes en dicha jurisdicción (el crimen de Gustavo Alsina, llevado a cabo por su hijastro Diego Andrés Cejas), cuando al transitar en vehículo particular por calle Colectora Macaya y luego de traspasar la calle Pío XII en dirección a calle Güemes es que escuchan un estruendo compatible con un disparo de arma de fuego y la explosión del parabrisas de un automóvil marca Volkswagen Gol de color rojo, observando allí a un hombre que corría agazapado, en forma zigzagueante y cubriéndose su cabeza con las manos en dirección hacia la Ruta Nacional 226, -la víctima Misson- mientras que unos metros más atrás había otro hombre con su rostro semicubierto el cual guardaba en el interior de un bolso un elemento, para luego de ello darse a la fuga corriendo por la colectora Macaya, doblando en Pío XII.

Los policías relataron que en dicho instante observaron también que por calle Pío XII, entre Macaya y Ugalde, salía raudamente en dirección a calle Darragueira un vehículo automotor marca Chevrolet, modelo Aveo, de color negro y vidrios polarizados, momento en que el oficial Maugere se comunica vía telefónica con el servicio de emergencias policiales 101 a fines de dar la novedad y anoticiar a los efectivos que estuvieran en la zona, mientras se abocaban a la persecución de los mismos.

Luego de perseguirlos por diferentes cuadras de la zona, los pierden de vista, motivo por el cual regresan al lugar de los hechos a fines de entrevistarse con la víctima. Transcurridos unos minutos, se enteraron vía radial que en la zona del Dique los sospechosos habían sido detenidos.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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