Una pareja de tandilenses sufrió un accidente en la Ruta 30 al chocar contra un carpincho

El Eco

Un nuevo accidente de tránsito ocurrió el pasado sábado, alrededor de las 21, en la Ruta Provincial 30 a unos 10 kilómetros de la ciudad de Rauch. En el vehículo marca Ford, modelo Ka, se trasladaban Fernando Barrera y su señora Sandra Núñez y terminó despistándose por culpa de un carpincho, de gran porte, que se les cruzó en el camino.

Barrera se comunicó con El Eco de Tandil buscando alertar a los muchos vecinos que por cuestiones laborales transitan la mencionada ruta durante la semana.

Sobre lo ocurrido manifestó que “veníamos viajando en el vehículo de mi señora, serían cerca de las 21 y estábamos a unos diez kilómetros de la ciudad de Rauch. De repente se aparece en plena ruta un carpincho. Busqué no agarrarlo de frente, por lo que crucé un poco el auto para evitar darle de lleno, pero ni bien lo choqué me sacó para el carril contrario donde por suerte no venían autos transitando. Luego al tocar la banquina comenzamos a dar tumbos hasta quedar detenido el auto, totalmente destruido, dentro de un campo”.

Aseveró que “somos creyentes y creo que el Señor actuó para que no nos pasara nada. Salimos del habitáculo por nuestra cuenta junto a mi señora, y enseguida tuvimos el auxilio de un auto que viajaba detrás de nosotros. Luego se le dio aviso a la policía que enseguida se acercó hasta el lugar”.

Si bien no presentaban visualmente grandes heridas, los golpes recibidos llevaron a que la pareja fuera trasladada hasta el Sanatorio Tandil donde le hicieron una revisión general y según narró el damnificado “placas de todo tipo”.

 

Alertar

 

Fernando Barrera quiso expresar “a las muchas personas que viajan por la Ruta 30, que estén muy atentas porque hay animales sueltos que se terminan constituyendo en un verdadero peligro para quien va manejando. Me contaron que a media tarde del sábado hubo, cerca de la zona donde volcamos, otro accidente y el hombre terminó siendo derivado al Hospital Interzonal de la ciudad de Mar del Plata”.

Remarcó que “mirando como quedó el auto, con el techo aplastado y que realmente no nos haya sucedido nada, resultó como una ayuda del Señor. Particularmente soy de contextura física grande y junto a mi señora la podríamos haber sacado peor. Espero con esto poder ayudar a que no le pase lo mismo a otro automovilista, y a las autoridades que corresponda que busquen la manera de que no haya animales sueltos en plena ruta, que a su vez es muy transitada”.

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