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EL DEBATE LEGISLATIVO QUE SE VIENE

El concejal Llano analizó que el Municipio cerró con superávit a costa de las obras y de enfriar la economía

El justicialista adelantó algunas conclusiones sobre la rendición de cuentas del ejercicio del año pasado. Explicó que si bien el Municipio está equilibrado, “retrajo las obras y enfrió la economía del partido”. Como ejemplo, citó la subejecución de partidas destinadas a pavimento, cloacas y agua, gas, cordón cuneta y arenado. Observó la baja en la recaudación de la TUAE y en contraposición, las magras inversiones de Desarrollo Local.

Mariano Leunda

El concejal justicialista Facundo Llano anticipó algunas conclusiones sobre la rendición de cuentas del ejercicio 2018 del Municipio. Si bien la administración pública tuvo un superávit de 54 millones de pesos, objetó la subejecución de partidas de recursos afectados a obras como pavimento, aguas y cloacas, gas, cordón cuneta y arenado. Concluyó que la demora en las obras contribuye a enfriar aún más la economía en un contexto de crisis y le reclamó más acción a la gestión municipal.

En 2018, la comuna contó con un presupuesto de 1761 millones de pesos y recaudó 2248 millones, es decir que dispuso de un 27,63 por ciento más recursos de los proyectados, aunque la inflación fue de 47,6 por ciento.

Llano sostuvo que el crecimiento de los recursos se explica porque “efectivamente el aumento de impuestos se dio en una proporción mucho mayor al que sostenían que se iba a dar. De hecho, por eso tenemos más ingresos municipales”. Además, marcó que “impuestos que coparticipa la Provincia fueron atados a la inflación, como Ingresos Brutos, por ende el mayor ingreso de los provinciales se debió a la inflación y también a algunas partidas específicas que no estaban en el presupuesto y fueron fondos que vinieron”.

En cuanto a los fondos nacionales, indicó que las urbanizaciones no estaban incluidas dentro del presupuesto y se incorporaron en la rendición, con 22, 88 y 20 millones de pesos correspondientes a las obras de La Movediza, El Tropezón y Maggiori. “Lo venían escondiendo, nunca los incorporan en el presupuesto a pesar de que tienen los convenios”, dijo.

El justicialista señaló que “con eso afrontó los mayores costos que tuvimos durante el año, cerró una paritaria importante con el Sindicato Municipal y afrontó todo el pago de bienes y servicios para el funcionamiento”.

En relación a los números globales, la comuna terminó con casi 54 millones de superávit y una deuda flotante de 113 millones de pesos, que responde a la cadena de pagos.

“Para ser justo, es uno de los años que a pesar de los cimbronazos inflacionarios, el cambio del dólar y todo lo que trae aparejado, y habiendo recibido mayores recursos pero no en sintonía con la inflación, cierra equilibrado, en términos administrativos, numéricos”, anticipó.

La actividad económica

En cuanto a la Tasa Unificada a la Actividad Económica, Llano mencionó que estimaron 139 millones y recaudaron 133, y respecto de las deudas de ejercicios anteriores, preveían 33 millones y percibieron 27 millones.

“Lo que preveían, aún atado a la inflación, aún con una inflación del 47 por ciento cuando en realidad fue de mucho menos, significa que la actividad económica fue mucho menor, porque hay una inflación mayor y una recaudación menor”, analizó sobre el tributo que se aplica al sector comercial y productivo.

Además, afirmó que en esos números subyace el debate del impacto por el cierre de emprendimientos y sobre “la reacción del Estado”, teniendo en cuenta que “estamos viendo el comportamiento de la Tasa Unificada, el cierre de comercios e industrias –Metalúrgica, La Capital, Musimundo-, y no es solamente en función de los recursos, son 12 millones, tampoco defaultean al Municipio, es un termómetro de la realidad”.

Como contrapartida, hizo foco en Desarrollo Local, “en un contexto de crisis económica, social, de generación de empleo, de productividad, de sostenimiento de las fuentes de empleo y además, donde venimos midiendo que la Tasa Unificada a la Actividad Económica se viene comportando en forma retractiva, para el programa Pueda (Pequeñas Unidades Económicas de Autogestión) aprobaron 175 mil pesos, nada. No contentos con eso, lo modificaron para achicarlo (en 35 mil pesos)”.

Le sumó que para emprendedorismo aprobaron 1,1 millón y le quitaron 744 mil pesos, y en coordinación de producción y empleo asignaron 10,3 millones, lo incrementaron a 22,3 millones y quedaron 6,6 sin utilizar. En total, la secretaría iba a contar con 31 millones, creció a 38 millones y no invirtió 8 millones.

Obras públicas

En cuanto a las obras, Llano cuestionó los gastos de la obra del distribuidor de Fleming, “otro chino que hicieron” y explicó que estimaron 11,5 y devengaron 9,1 millones de pesos. “Es carísimo para lo que han hecho. No tienen idea para qué lo hicieron ni cómo lo hicieron”, señaló y subrayó que aún “hay dudas con el sentido de circulación, entonces no saben para qué hicieron la obra”.

Desde un punto vista político, reconoció el superávit, “pero para cerrar las cuestiones económicas, muchas veces no cierra la cuestión de los hechos” y enumeró las obras que no se hicieron.

“Es una gestión que está quieta, sufrió los efectos de la crisis, sufrió el parate que vivió la obra pública y en Tandil definitivamente optaron por meterle un freno a la gestión”, concluyó.

En ese sentido, enumeró que no se ejecutaron partidas previstas para construcción de viviendas, centro cívico de Villa Italia, traslado de Vialidad, veredas de la Terminal y apertura de los cruces de calles de Villa Italia. “Son pequeños ítems que estaban contemplados para hacer en 2018, que tenían fondos destinados y que no se hicieron”, aclaró.

Con respecto a la repavimentación, la comuna tenía vigentes 28,6 millones de pesos y se invirtieron 6,1; en cordón cuneta y arenado contaba con 8,6 millones y gastó 4,6; en redes de gas natural presupuestó 4,9, recaudó 9,4 más y quedaron disponibles 13 millones de pesos, y en pavimento quedó un saldo de 39,6 millones de pesos.

La Secretaría de Obras Públicas contaba con un presupuesto de 83 millones, que ascendió a 105 y le quedaron 41,9 millones sin ejecutar.

“Lo que significa superávit en los números no significa superávit en eficiencia en la gestión, en obras contempladas en el presupuesto. Es un parate y un recorte. No es que estamos pidiendo cuestiones que no estaban contempladas en el presupuesto. Tampoco se incorporaron obras nuevas o cuestiones estratégicas”, reforzó.

“El presupuesto 2018, en términos económicos cierra, pero no le deja a Tandil grandes obras, y en repavimentación y pavimentación, mucho menos, por el poco nivel de ejecución y además, por el dinero disponible que seguramente lo han tenido que utilizar para gastos corrientes, para ir trabajándolo para que efectivamente después cierre en superávit”, evaluó.

Fondos afectados

En 2018, el Municipio terminó con 254 millones de pesos de recursos afectados disponibles, “porque no hizo pavimento, no hizo gas ni obras de cloacas y agua, porque no hizo repavimentación, no hizo construcción de cordón cuneta y arenado, porque todos esos fondos son afectados para esas obras”, explicó.

Por otra parte, confió que le preguntó al secretario de Economía Daniel Binando por los intereses que arrojó la colocación de activos. Habían estimado un producido de 17,8 millones y obtuvieron 65,4 millones de pesos.

“Por eso digo que la contracara de tener plata es no hacer obras y ponerla a trabajar para que genere intereses, porque además los intereses son de libre disponibilidad. Con esos 65 millones hacen lo que quieran y mientras tanto no hacen el pavimento, las cloacas, el agua, pero cobran las tasas con ese concepto”, cuestionó.

“Es una decisión política súper equivocada”, consideró y agregó que “está claro que demoran las obras” para obtener intereses y sumó que “venimos insistiendo hace mucho tiempo con los fondos afectados, decimos que si sobra plata hay que reformularlos, ponerles otros objetivos, porque es una forma de engañar al contribuyente y mucho más si va atado a los servicios, es más grave todavía”.

 Seguridad

En materia de Protección Ciudadana, el Centro de Monitoreo insumió 87 millones de pesos. El concejal lo comparó con Control Urbano Vehicular, que “es una de las áreas que hace a la protección ciudadana que hay que prestarle más atención”.

Describió que “Tandil tiene un flujo de vehículos importantísimo, el transporte público y privado, bicicletas, motos, calles intransitables, avenidas de mucha circulación y muy rápidas, avenidas complejas con bulevares, presencia de camiones en el casco urbano; todo eso hace necesaria la intervención de Control Urbano Vehicular. Se hace con decisión política y atrás viene la plata, en capacitación, recursos humanos, en logística, en personal, en pensar la ciudad que ya se vino. Hay dos o tres accidentes por día y cada vez son más graves”.

Al relacionar ambas dependencias, sostuvo que no se entiende el interés del Estado en el Centro de Monitoreo, donde invierte mucho dinero “en detrimento de otras áreas” y reclamó que “en el control urbano hay que tener una política pública”.

Gran impacto de los tarifazos

Al evaluar las tasas que están “atadas” a las facturas de los servicios, Facundo Llano evidenció el impacto de los tarifazos. Para el FAS (Fondo de Ayuda Solidaria) preveían recaudar 11,5 millones, sumaron 6,3 y quedó en 17,9; con la Ordenanza 2505 estimaron 14,6, le agregaron 12,5 y quedó en 27 millones; para el alumbrado público calcularon 9,9 millones, sumaron otros 10,4 y quedó en 20,3 millones; y el Fondo de Gas iba a ser de 4,9 millones, aumentó en 7,3 millones y terminó en 12,2 millones.

Llano dimensionó “lo que fueron los tarifazos para el bolsillo de la gente y el famoso peso tributario. Tandil, a pesar de que no lo reconozcan, tiene un peso tributario importante porque tiene muchas tasas, contribuciones por mejoras y además, tiene participación a través de los impuestos de los servicios de luz y gas”.

En ese sentido, no dejó de lado el contexto, ya que “el año pasado discutimos si  se iban a sacar o no de la factura, a partir de la resolución de la gobernadora Vidal. No sólo se sostuvo sino que les permitió recaudar 35 millones más en esto solamente”.

“Faltó gestión en el hacer”

“Faltó gestión en el hacer, producto de las decisiones políticas para sostener lo económico. Se ocuparon del mantenimiento y no le ofrecieron a la ciudad grandes obras, ni tampoco cumplir con los objetivos trazados para 2018, aún teniendo más fondos locales, provinciales y nacionales”, consideró Facundo Llano en un análisis más general.

Frente al contexto de crisis, rescató que hubo refuerzos para programas de Desarrollo Social, “pero a la larga, al mediano plazo, la reacción del Estado tiene que estar en la generación de empleo, en el sostenimiento, en la producción o en buscar los mecanismos para que sea un desarrollo local, desde el emprendedorismo, las pequeñas unidades de autogestión, las cooperativas, desde la economía popular. Es la forma de atender a la crisis para el mediano plazo. En eso faltó la reacción desde Desarrollo Local”.

En cuanto a los motivos, deslizó que “es una visión respecto de la función del Estado. No tienen la vocación de involucrarse en esa materia. Por ahí sí en algunas cuestiones inevitables, como trabajar en planes estratégicos, con la Universidad, abrirle las puertas a quienes vienen a solicitar alguna cuestión, pero no vincularse como protagonistas con vocación de coexistir, guiar y apoyar y ser el tutor de ciertas actividades”.

De inmediato, puso como ejemplo a la Usina, “donde está la Cámara Empresaria, se puede vincular con el sector productivo y donde ese sector sufrió los efectos de los tarifazos en los servicios, entre ellos, la luz, y nosotros que tenemos una Usina, lo vemos de costado. En lugar de tomar protagonismo y ver de qué manera podemos ayudar al sector para, al menos, buscarle una salida con las herramientas que tenemos, que en este caso es –ni más ni menos- que la Usina. Esa es una vocación de una mirada política, de gestión y del rol que tiene que tener”.

Para cerrar, expuso que el ejercicio termina equilibrado y con superávit en un año de crisis, aunque “a costa de retraer las obras y de enfriar la economía en el partido. La participación del Estado en la economía es muy importante, Tandil maneja 2300 millones de pesos; la cuenta de proveedores del Municipio de Tandil es enorme, y si enfrían las obras, la actividad pública, todas las cuentas se enfrían, por ende las de sus empleados, por ende el consumo de sus empleados, y es una cadena”.

 

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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