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Juntos, para que nada cambie (en las urnas)

El Eco

Como el propio jefe comunal se encargó de ventilar en la conferencia matinal, en la que analizó con los suyos lo que deparó el resultado del domingo, al mediodía convocó al concejal y hasta ayer adversario interno para zanjar diferencias y convenir un trabajo conjunto en los días de campaña por venir rumbo a octubre.

Trascendió que el encuentro – cara a cara y sin actores de reparto presentes – fue una reunión formal, en la que tras felicitarse mutuamente por lo que los números dijeron, sellaron el compromiso de trabajar en conjunto. Pero hubo más, mucho más sobre lo que este Diario pudo socavar además del pacto de caballeros de guardar recelo y dejar correr públicamente sólo lo concerniente a un mensaje común y protocolar.

Sobre este tenor, se coincidió en que el vendaval de votos padecidos a nivel nacional y provincial fue un llamado de atención para con las expectativas locales, considerando que de profundizarse la crisis económica corre riesgo –como nunca- el resultado obtenido en las PASO, tomando como parámetro que el candidato opositor, Rogelio Iparraguirre, retuvo y retendría la gran mayoría de los votos provenientes de Nación y Provincia.

El escenario es tan incierto como inesperado en el pago, y Lunghi (también Nicolini) lo sabe; por eso las muecas que pretendían simular sonrisas el domingo en el Comité. La victoria entre ambos sectores sumados en Juntos por el Cambio fue importante, pero podría revertirse si la escalada del Frente de Todos se acrecienta y amenaza cual tsunami llevarse puesto a todo y a todos.

Bajo ese análisis, se acordó nombrar a dos personas por espacio interno para comenzar a hilvanar la estrategia de campaña conjunta, pero al decir de lo que se percibió del encuentro mano a mano, tampoco quedaron muchas garantías de que eso se cumpla con éxito.

Para que se avance en dicha dirección, cuentan que aquellos que quedaron raleados del lunghismo (y se lo hicieron saber el domingo en el Comité) esperarían un “gesto” del mismísimo Lunghi, que alude no sólo a mostrar una cálida bienvenida a los candidatos por venir en la lista, a los cuales deberá exponerlos como al resto de los integrantes de la lista, sino también a pensar en una renovación en el gabinete.

Es que la palabra “alternancia” caló hondo en el electorado, y aquellos que votaron por esa idea ya no tienen a Nicolini como oferta y entonces podrían mirar con simpatía al candidato justicialista que ya anticipó que trabajará por esas voluntades que buscan una renovación.

Más allá de que el jefe comunal escuchó esa idea de “renovar” el gabinete, difícilmente lo haga, sabiendo que una de las características que ha marcado su dilatado paso por la gestión versó sobre mantener la fidelidad de sus soldados y sostenerlos, incluso hasta la incomodidad política más compleja.

El tono personal

Ya en el tren más personal, se escucharon las disculpas del jefe comunal por las escenas vividas el domingo en la casa radical. Si bien él dijo no haber advertido el desplante, reconoció que había cierta incomodidad y angustia por el resultado adverso a nivel provincial y nacional. De ahí los gestos.

Hubo algunos pases de factura del hasta ayer adversario interno al recordarle que el cariño y el respeto siempre estuvieron intactos,  pero que los que lo rodeaban seguían pecando de una soberbia insoportable que podía traerle más de un dolor de cabeza.

De hecho, esas actitudes fueron las que padeció el propio Nicolini incluso siendo jefe de Gabinete, lo que desembocó en su corrimiento hasta dar el portazo. Era irse a su casa o jugar la carta que jugó –pelear una interna-. Y mal no le fue.

Tampoco se obvió reseñar sobre aquellos que auguraban un triunfo “aplastante” en la interna (hubo nombres y apellidos). Pero ahí estaba el todavía concejal, recibiendo la convocatoria de un necesitado Lunghi. Airoso de la contienda intestina y posicionado para la sucesión.

Nada quedó cerrado. De hecho se pactó un nuevo encuentro entre los dos. Para ello se dejará correr agua bajo el puente que quedó con grietas indisimulables y con heridos varios. Ahora la pelota quedó debajo de la suela del Intendente, que deberá más que nunca imponer su liderazgo con los suyos, sobre todo para sumar a los que quedaron excluidos. Parafraseando al máximo líder que supieron concebir, puertas hacia afuera dirán que “la casa está en orden”. La triste historia nacional después dijo otra cosa. Habrá que aguardar el desenlace de la versión local.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

1 comentario

  • Son lo mismo, siempre lo fueron. NO ESPERES MAÑANA LO QUE NO TE DIERON AYER (como en Pueblo Blanco). La palabra “Pueblo” les hace como arena en la garganta. Transan con todas y cualquiera de las derechas, a tanto llegaron que HICIERON PELOTA MÁS DE 100 AÑOS DE EXISTENCIA. De estos tipos NO ES PE RE MOS NADA !!!! Son PRO, Cambiemos, la puta oligarquía!

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