La oposición se entusiasma con la oportunidad de discutir el rol de la Municipalidad en la Usina

Facundo Llano, concejal del Bloque Justicialista

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La crisis en la Usina provocó la reacción del intendente Miguel Lunghi, quien desplazó al síndico por el sector público Omar Farah que ocupó ese cargo durante 14 años. El contador quedó en el ojo de la tormenta a partir de los reclamos del presidente de Apymet Gustavo Dacovich y de su socio en Fundalum Marcelo Porreca por las exigencias de la distribuidora a las pymes en los acuerdos de pago de las facturas y los intereses que percibe. A esto se sumó el debate sobre la adenda al acuerdo de accionistas por la deuda en obras que generó la empresa de economía mixta, donde el exfuncionario tenía obligaciones de contralor.

Todos estos temas dispararon diversas opiniones en el Concejo Deliberante, que ahora deberá refrendar el nombramiento del nuevo síndico que proponga el intendente Miguel Lunghi. Para la oposición, se trata de una oportunidad para sumar un perfil que haga valer los intereses del Municipio, que impulse a la Usina como motor del desarrollo y detente una mirada social en momentos de tarifazos.

En esa línea, el concejal justicialista Facundo Llano enunció cierta sorpresa por el alejamiento de Farah, teniendo en cuenta “la continuidad que había, el letargo en el sentido de cuál era la mirada del Intendente respecto del de la Usina. Rompe con una inercia que traía o con un ritmo cansino”.

Al mismo tiempo, reconoció que la salida del funcionario “oxigena y es una oportunidad para que efectivamente empecemos a discutir cuál es el rol del Estado, de lo público, en un ente mixto tan importante como la Usina; en la diversificación del objeto social; en la relación que tiene con las pequeñas y medianas empresas, que es un poco el tema que se debatió, tanto la adenda con los accionistas como la relación con el mercado de las pymes”.

Para el concejal, ese debate debe alcanzar no solamente al síndico sino a todo el directorio. “Tenemos un presidente público, un vicepresidente, parte del directorio y el síndico. Ahora bien, el síndico tiene sus responsabilidades, tanto el que se va como la mirada que tenemos que tener para el que venga”, remarcó.

Función de
contralor

“Visto los antecedentes, el síndico tiene que tener un perfil con una mirada de oposición en función de que al presidente y al vice los designa el Intendente”, aseveró Llano y recordó que el Intendente deberá elevar al postulante pero será el Concejo quien preste su acuerdo.

“El síndico es el organismo de control del ente mixto. Tiene que controlar a la empresa. A nosotros nos parece que lo más sano en el equilibrio de las funciones de los poderes es que sea un representante de la oposición para una mejor sanidad. ¿Qué va a controlar, a sus pares? ¿Qué va a controlar si al presidente, al vice y al síndico los designa el Poder Ejecutivo? Es lo mismo”, advirtió.

Llano volcó expectativas en lo que pueda pasar en el Concejo Deliberante. “Hay que ver quiénes están de acuerdo en que lo nombre nuevamente el Intendente. Además, hay que ver, eventualmente, quienes no estén de acuerdo con que lo nombre la oposición, cuál es el perfil que se le busca. Si es un perfil que venga del ámbito privado y que tenga relación directa con las empresas, o si es un síndico que tenga una mirada propensa a la redeterminación del objeto, a la diversificación; a hacer valer la parte pública que el Municipio tiene; a hacer valer los derechos que todos los vecinos tienen; a defender los intereses del Estado municipal, cada uno de los convenios; a defender los intereses de las empresas. Me parece que es una discusión importante”.

Si bien el Legislativo será el ámbito natural del debate, el justicialista señaló que el jefe comunal podría convocar a la oposición para generar “un marco de construcción de consensos y de acuerdos básicos. No estaría mal que el Intendente, antes de elevar la propuesta, consulte a la oposición para ver qué piensa”.

Municipal
y popular

Por otro lado, Facundo Llano reconoció que no escapa al contexto nacional, con la incidencia de los aumentos en las facturas y su carácter de distribuidora, pero se inclinó por un síndico que alance un acuerdo con el Ejecutivo para trabajar en función de una diversificación del objeto. “Es un ente mixto donde el Estado le tiene que dar siempre una corrida más que el privado, tanto a la gente para cortarle el servicio como a las empresas para no cobrarles intereses o darles posibilidades de pago. Siempre sucedió”, dijo y citó como ejemplo los bancos públicos.

“Siempre el Estado tiene que dar una corrida más, que es lo que no estaba dando la Usina. Tiene que propender al bien común. Tiene que ser una empresa municipal y popular. Entonces, si tenemos un síndico o un directorio con una mirada estrictamente empresarial, en la que se sienta como una parte y en la que ve al empresario o al vecino que no pueden pagar la factura de manera usurera, como se mencionó en alguna oportunidad; no es ese rol el que nosotros pretendemos para un representante público. Se puede hacer porque está dentro del espíritu de la Usina y de las posibilidades, y mucho más ahora con los dividendos que van a obtener a pesar de la incidencia o no que tengan las recaudaciones”, definió.

El concejal también evaluó que “nosotros hemos dado nuestra opinión importante en el marco del acuerdo de accionistas. Creo que hay una mirada equivocada respecto de ese acuerdo. Creo que la mirada es que la relación contractual es Usina-Municipio y no Municipio-Cámara Empresaria, y nosotros buscamos que la Usina diversifique su objeto, que tenga una responsabilidad social, atienda las necesidades del pequeño empresario con un sistema de facilidades como también a cualquier vecino que no pueda pagar la factura”.

Para cerrar, aseveró que “los dividendos que hoy tiene la Usina le dan ese margen y mucho más con la negociación que hicieron con Camesa a partir de la deuda por la energía que era una de las excusas o de los obstáculos para no cumplir con las obras. Estaría bueno que como una política de Estado se defina ese aspecto y es la oportunidad justa para hacerlo, junto con el paquete de cuestiones que estamos hablando: no es solo el síndico, es qué mirada tiene el presidente de la Usina, el vicepresidente, los directores públicos, qué relación vamos a tener con los accionistas privados y qué vamos a hacer con el impacto que genera la quita de los impuestos”.

La quita de impuestos y
el pago del alumbrado

Como parte de los temas en agenda, el concejal Facundo Llano reparó en que la quita de impuestos de las facturas afectará a los municipios, no a las distribuidoras. De este modo, deberán analizar quién absorbe el recorte del 6 por ciento del impuesto provincial que las comunas utilizan para pagar el alumbrado.

“Hay que concatenarlo con la adenda (al acuerdo de accionistas) que se desarrolló porque se da en el marco de la concesión de la energía eléctrica. Entonces, ahora el Municipio tiene que negociar con la Usina quién va a pagar ese 6 por ciento que se retiró de la boleta. ¿Lo va a pagar el vecino o la distribuidora? El Municipio tiene la potestad de decidir que lo pague la distribuidora y hay que ver si el acuerdo de concesión lo permite”, manifestó el legislador.

En ese sentido, advirtió que “nosotros le permitimos que no nos cumplan, durante mucho tiempo, con determinadas obras, entonces ellos ahora nos tendrían que permitir que le cobremos ese 6 por ciento que perdimos y no se lo cobremos a la gente”.

En ese sentido, admitió que su objetivo es “prevenir que no se trasladen a las boletas de los servicios todos los porcentajes que se van a retirar de la factura de la luz, porque si no es un engaño de la política ya que el vecino ve que en los servicios paga menos pero después en las tasas municipales va a pagar mucho más”.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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