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El turismo de bienestar, en rápido crecimiento

El Eco

El ritmo de vida -que cada vez pisa el acelerador más fuerte-, la superpoblación de las grandes urbes y la dependencia de las nuevas tecnologías hicieron que el wellness, o bienestar, fuera la gran tendencia en viajes de lujo de 2018. Esa fue una de las conclusiones del congreso ILTM Latin America, que se realizó el mes pasado en la ciudad de São Paulo, Brasil.

“Hacia mediados de 2000, cuando el concepto de wellness se volvió comercial, muchos empresarios, de todo tipo de industrias, pensaban que se trataba de una de esas tendencias que desaparecen tan rápido como surgen, pero se equivocaron”, señaló Andrea Bisker, directora de Stylus, una consultora internacional especialista en comportamientos de consumo.

Las cifras le dan la razón: en 2017, tan solo en Latinoamérica, los viajeros gastaron casi 35 mil millones de dólares en “turismo wellness” y, según Bisker, “se pronostica que ese gasto seguirá creciendo durante los próximos años”.

“Cada vez más personas viajan a destinos como la Amazonia, la Patagonia y Escocia. Hay una búsqueda de detox, en el sentido de desacelerar el uso de gadgets e invertir en experiencias reales de conexión con el entorno y con nosotros mismos”, aseguró Simon Mayle, director de ILTM Latin America.

De menor a mayor

Claro que el término “wellness” engloba diferentes aspectos, desde el más básico, vinculado al cuidado del cuerpo, hasta miradas holísticas, que ponen el foco en lo espiritual.

Incluso algunos hoteles, como Four Seasons, dedican una jornada entera al bienestar; este 8 de junio, Four Seasons Buenos Aires realizó “Wellness day”, un día con charlas motivacionales, a cargo de health coaches, y clases de cocina saludable.

“Sin dudas, el wellness es una tendencia muy fuerte; los servicios de spa, las clases de gimnasia, yoga y meditación las pide tanto el público corporativo como el que viaja por turismo”, señala Gabriel Olivieri, director de Marketing y Comunicación de Four Seasons Buenos Aires. Por eso, el gimnasio funciona las 24 horas y cuenta con una variedad de clases poco frecuente para un hotel: desde streching y postural alignment hasta zumba y functional training.

Claro que no siempre fue así: “Hace unos años, los gimnasios de los hoteles eran espacios que casi no se usaban; siempre nos preguntábamos si mantener ese lugar”, recuerda Louise Bang, VP de Ventas Globales de Marriott International. Hoy, la cadena para la que trabaja, ofrece programas específicos ligados al fitness.

Los hoteles Westing, por ejemplo, tienen una alianza con New Balance; por US$ 5 le proveen al viajero todo el equipo necesario para hacer gimnasia; de esa manera, no es necesario que el turista cargue con zapatillas o prendas deportivas.

Además, cerraron otra alianza con TRK -una especie de poleas para realizar entrenamiento en suspensión- y ofrecen este sistema en los gimnasios de sus hoteles. Los huéspedes pueden descargarse una app para seguir rutinas pre armadas.

La cadena W, en tanto, desarrolla los “Fuel Weekends”, packs de tres días y dos noches que combinan fitness y gastronomía saludable con noches de fiesta y cócteles. No se trata de clases convencionales de gimnasia, las experiencias incluyen boot camps con entrenadores famosos y clases de surf o yoga al amanecer, entre otras actividades.

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  • ElEco

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