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Historia y secretos del mejor hotel de lujo del mundo

El Eco

Hay hoteles​ que tienen alma. Más allá de una decoración cuidada hasta el último detalle, una atención impecable y servicios exclusivos, existen establecimientos que logran transmitir a sus huéspedes sensaciones que superan lo material; que hacen sentir a quienes se hospedan bajo su techo que el lugar ha sido testigo y parte de la historia.

Uno de ellos es The Peninsula París (Francia), un hotel situado en el número 19 de la avenida Kléber, en pleno corazón de la capital francesa, que fue reconocido por los World Travel Awards, los Oscar del turismo, como el mejor hotel de lujo.

​Sin embargo, este refinado palacio modernista de cinco estrellas del elegante distrito 16 esconde algunos secretos que lo convierten en algo especial.

Una historia de novela

Construido en 1864 por un diplomático ruso, The Peninsula París fue durante 36 años la residencia oficial de la reina de España Isabel II en su exilio tras el éxito de la Revolución Gloriosa. La soberana, acogida en 1868 por Napoleón III y su esposa, Eugenia de Montijo, rebautizó el hotel Basiliewski con el nombre de palacio de Castilla y lo convirtió en su hogar, en el que vivió hasta su muerte en 1904.

Cuatro años después del fallecimiento, en 1908, el palacio abriría sus puertas, ahora como hotel Majestic, hospedando a lo más selecto de la sociedad europea, hasta que el estallido de la Primera Guerra Mundial​ alteró su plácida existencia. Se transformó en hospital durante algunos meses y posteriormente reanudó la actividad hotelera acogiendo de nuevo a clientes de todo el mundo. Entre ellos, corresponsales de guerra como Azorín , que desde aquí escribió algunas de sus crónicas.

La ocupación nazi en el transcursos de la Segunda Guerra Mundial acabó definitivamente con el hotel, que pasó a ser entre 1940 y 1944 la sede de la comandancia militar alemana. El fin de la contienda lo convierte primero en las oficinas centrales de la Unesco en la capital y posteriormente en el centro de conferencias internacionales de la diplomacia francesa. Y es precisamente aquí, en el salón que actualmente ocupa el bar Kléber, donde se fraguaron numerosos pactos. Uno de los más célebres, sin duda, la firma en 1973 de los históricos acuerdos de paz de París, negociados por Henry Kissinger, que pusieron punto y final a la Guerra de Vietnam .

La compra en 2007 del edificio a una cadena china con sede en Hong Kong, supone recuperar de nuevo su uso como hotel.

Tras una cuidadosa rehabilitación, el palacio abre de nuevo al público en 2014 convertido en The Peninsula Paris, un lujoso establecimiento de 200 habitaciones -incluidas 34 suites- que recobra, si cabe, el glamour, el servicio y la herencia francesa del savor-faire.Mármol y mosaicos, techos decorados con frescos, paredes recubiertas de madera, vidrieras espectaculares y estatuas en un ambiente exquisito son algunos de los detalles que sobresalen de una decoración a la que no cabe reproche alguno.

Cuenta con seis restaurantes, entre los que destaca l’Oiseau Blanc y la terraza Kléber -la terraza cerrada más grande de París- que ofrecen desde cocina francesa e internacional a china, haciendo las delicias de los clientes más exigentes.

Sin embargo, uno de los rincones más preciados de The Peninsula Paris es su azotea, un espacio situado en la sexta planta, que corta la respiración. Y es que desde allí las vistas se extienden desde la torre Eiffel hasta Notre dame y el Sacre Cour.

Coches, spa y otros servicios

Como no podría ser de otra forma en un establecimiento de estas características, cuenta también con spa, una piscina de 20 metros y algo que lo convierte en muy especial: una exclusiva flota de automóviles -ningún otro hotel del mundo ha logrado igualarla- a disposición de los huéspedes.

Entre sus perlas -todas ellas de color verde- destacan un Rolls-Royce Phantom II de 1934 para los clientes más excéntricos, aunque disponen también de otros vehículos históricos y algunos menos ostentosos de BMV o Mini Clubman.

Si soñás con pasar una noche en The Peninsula Paris, prepará el bolsillo. Podrás hacerlo desde 845 euros en la habitación más sencilla -denominada de lujo- o, en una suite, a partir de 1.610 euros la noche.

Magda Bigas / La Vanguardia

Nota proporcionada por :

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