no javascript allowed

Las publicidades de vino, para los padres de familia

Una antigua publicidad de Tandil refleja las costumbres comerciales y familiares del siglo XIX.

El proceso de digitalización del archivo histórico de El Eco continúa desenterrando fascinantes postales de la vida cotidiana y el comercio en el Tandil del siglo XIX. En esta ocasión, la revisión de los antiguos ejemplares nos detiene ante un curioso anuncio publicitario de la "Fábrica de vino blanco francés".

Este establecimiento, propiedad de Francisco Chambren, estaba ubicado en "Calle Gral. Pintos Nro. 100". Sin embargo, lo que verdaderamente llama la atención de esta publicidad no es su origen ni su ubicación, sino el público específico al que buscaba interpelar.

Justo en el centro del recorte, en destacadas letras mayúsculas, el fabricante lanza un contundente "AVISO A LOS PADRES DE FAMILIA". Esta singular dedicatoria es un claro reflejo de las dinámicas sociales y de consumo de la época. En aquel entonces, la figura del "padre de familia" concentraba no solo la autoridad del hogar, sino también el poder de decisión sobre las compras, especialmente cuando se trataba de proveer bebidas para la mesa diaria. El anuncio apela directamente a ellos como garantes de lo que ingresaba a la casa.
Recorte del diario de 1890 con una publicidad de venta de vinos.

Para convencer a estos jefes de hogar, el aviso apelaba a argumentos que mezclaban la excelencia con el bienestar físico. El fabricante aseguraba que su vino podía "recomendarse por su calidad superior sobre todos los productos fabricados hasta hoy". Aún más interesante es la garantía sanitaria que ofrecía: en tiempos donde la conservación y la adulteración de bebidas podían ser problemáticas, Chambren prometía que "todos los productos están garantidos puros e higiénicos a la salud", otorgándole a su vino un atributo de absoluta seguridad para la familia.

La comercialización de este vino se adaptaba a la medida y conveniencia del cliente, ya que el aviso aclaraba que "se vende por damajuana o a gusto del interesado". El precio fijado para llevar esta bebida de calidad superior a la mesa familiar era de "25 centavos el litro".