El proceso de digitalización del archivo histórico de El Eco continúa desenterrando fascinantes postales de la vida cotidiana y el comercio en el Tandil del siglo XIX. En esta ocasión, la revisión de los antiguos ejemplares nos detiene ante un curioso anuncio publicitario de la "Fábrica de vino blanco francés".
Este establecimiento, propiedad de Francisco Chambren, estaba ubicado en "Calle Gral. Pintos Nro. 100". Sin embargo, lo que verdaderamente llama la atención de esta publicidad no es su origen ni su ubicación, sino el público específico al que buscaba interpelar.
Para convencer a estos jefes de hogar, el aviso apelaba a argumentos que mezclaban la excelencia con el bienestar físico. El fabricante aseguraba que su vino podía "recomendarse por su calidad superior sobre todos los productos fabricados hasta hoy". Aún más interesante es la garantía sanitaria que ofrecía: en tiempos donde la conservación y la adulteración de bebidas podían ser problemáticas, Chambren prometía que "todos los productos están garantidos puros e higiénicos a la salud", otorgándole a su vino un atributo de absoluta seguridad para la familia.
La comercialización de este vino se adaptaba a la medida y conveniencia del cliente, ya que el aviso aclaraba que "se vende por damajuana o a gusto del interesado". El precio fijado para llevar esta bebida de calidad superior a la mesa familiar era de "25 centavos el litro".