“A mí no me asusta esto”

Pasa por el diván Delia Nora Gauna. En días convulsionados en el palacio municipal, la secretaria del Intendente cuenta la vida dentro del despacho, se enorgullece “del gobierno que más hizo por Tandil” y opina que algunos “son muy injustos” con el doctor Lunghi.

La entrevista transcurre en su despacho en la tarde noche casi helada del viernes. El silencio del Palacio Municipal contrasta con los sonidos que llegan del grupo que pernocta y reclama desde el lado de afuera.

-Costó sentarla al diván.

-Y… no me gusta mucho hablar de mí. Me suelen llamar desde la prensa, pero no porque quieran hablar de mí. En realidad quieren hablar de Lunghi

-Vamos a hablar de usted. Quédese tranquila.

-¿Sí? Bueno, no sé, es que tampoco, me parece que no tengo importancia como para que me hagan una nota.

-La historia dice que, aunque no parezca, su cargo tiene importancia, más de lo que se cree.

-Sí, lo sé. Y me siento demasiado honrada del lugar en el que estoy. Creo que formé parte de un gobierno que cambió la ciudad para siempre.

-Además no se achique, si usted ya estaba en política antes de conocer al doctor Lunghi.

-No, estoy en política por él. Conocí al doctor Lunghi en diciembre del ‘83 cuando asumió como director de Salud y ahí pasé a ser su secretaria y ahí me afilié y empecé a militar en la UCR.

-¿Se imaginó alguna vez la historia que vendría décadas después?

-No, nunca. La explicación que tengo hoy de todo es que es un hacedor nato. Trabaja, trabaja, trabaja. Va dos pasos delante de nosotros siempre. Hace, hace, hace.

-La importancia de cargos como el suyo es que la cercanía, inexorablemente, hace que sea posible una cierta influencia sobre quien tiene el poder. Seguramente algo así debe haber sucedido en su caso.

-Y, yo estoy casi todo el día al lado del doctor y a veces me meto en lo que no me importa, pero de ahí a que me haga caso, no sé, charlamos, él me escucha, pero no sé, yo soy de equivocarme, yo soy muy….

-Apasionada.

-Eso. Esa es la palabra.

-Y dicen que más lunghista que radical. Y que ese fanatismo la lleva a veces a meter la pata.

-Ja, ja, soy las dos cosas, bueno, no sé, puede ser que sea más lunghista, quiero a la persona, soy fiel a la persona. ¿Meter la pata por eso? No, he hecho algunos comentarios…

-Comentarios en Facebook que ofendieron y hasta le valieron una demanda.

-Sí, puede ser. Sacaron de contexto una cosa que publiqué el día del recital del Indio Solari. Dijeron que por eso el doctor me había llamado la atención.

-¿La retó?

-No, no es verdad. A veces nomás me dice “Delia, no pongas nada” (risas). El otro caso es el de Maestrojuan: yo envié la carta documento, le respondí, pero no me la recibieron porque no había nadie en el domicilio de su abogado, el doctor Castaño. Se terminó ahí.

-No se retractó.

-No. No me retracté.

-¿Por qué cree que nadie se quiere ir del poder?

-Y… en el caso del doctor, medio como que esto es su vida. ¡Lo vive con una pasión! Por eso me duelen ciertas cosas que se dicen, se publican, algunos carteles que le ponen, porque lo conozco y es una de las pocas personas por la  que yo pondría las manos en el fuego. Hay cosas que son completamente injustas. Caen en la falta de respeto. El es una persona muy sensible pero a la vez es muy, muy tímido. Y es injusto porque trabaja muchísimo por la ciudad, no se quiere ir de vacaciones, le rogamos que lo haga, pero no.

-Tampoco se quiere ir del sillón de Duffau y sigue, sigue, sigue.

-Porque le apasiona la política, hacer cosas por la ciudad. Siempre está queriendo hacer más y mejorar esto, lo otro. La última elección la ganó más que nunca, entonces, ¿por qué lo apoya la gente? Mire, yo aquí conocí a todos, por acá pasaron y vi a Lester, Zanatelli, Fernández Trinchero, Reynoso, Pizzorno, Oroquieta y para mí Lunghi fue el mejor. A veces estoy en mi casa a la noche y pienso: “Voy a quedar en la historia porque fui la secretaria del intendente que más ha hecho por la ciudad”.

-No sé porqué pero pareciera segura que se va ir a su casa en diciembre de 2019.

-Exacto.

-¿Habrá otro período más de Lunghi?

-No. Bah, no sé. Yo sé que el día que termine Miguel, ese día, renuncio. Ese día me voy.

-¿Y si llega otro, un peronista, supongamos Auza, y le pide que le haga el honor de seguir? Puede pasar.

-No.

-Iparraguirre.

-Nooo, nunca. No.

-¿Porque son peronistas?

-No, bah, no sé, un poco…puede ser, ja, ja. Me voy, soy una mujer no digamos vieja, madura, vendrá gente más joven. Yo llevo 40 años aquí dentro.

(De afuera se escuchan cantos y algunos estruendos. Delia se pone nerviosa y mira hacia la ventana).

-40 años en la comuna y más de 12 en el despacho del Intendente. ¿Qué opina?, ¿habrán pasado los días felices de esta gestión?, ¿estará cambiando de opinión la sociedad respecto del gobierno?

-En todos esos años fui testigo de muchas cosas, de la toma del palacio por los obreros de Ronicevi  -una semana acá -, de cuando se mató Bello en el despacho de Zanatelli y más, así que a mí no me asusta esto, pero no lo comparto, me preocupan las personas, hay criaturas, están todo el día a la intemperie, hace frío. Hoy fue un día terrible acá. A la chica (por Griselda Altamirano) la tengo al lado de la ventana y pienso: ¿qué está haciendo?,  tiene hijos, ¡por favor!, ¿no se valora como mujer? No entiendo cómo el marido permite eso.

-¿Qué es lo que permite?

-¡La chica se está deteriorando! Y por otro lado pienso que la gente está mucho más intolerante que antes. Esto se tiene que arreglar, lo tienen que entender, porque se remonta a la época de la toma de los terrenos. Yo pienso cuando era joven, que me iba a casar y tampoco tenía terreno, ni casa, ni nada, y jamás se me ocurrió una cosa así.

-Tenía trabajo, Delia.

-Y bueno, pero si vas a estar todo el día sentado, así el trabajo no va a venir a vos.

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