El Observatorio Geodésico Argentino-Alemán

Hace pocas semanas y en esta misma columna, hacíamos referencia a la importancia que reside en conocer la posición de las estrellas y demás objetos celestes a fin de poder orientarnos tanto en el espacio como en el tiempo. Estos faros del universo no solo permitieron a las antiguas civilizaciones saber el momento de la siembra y la cosecha, sino además, viajar a través de los inmensos mares que se abrían ante un horizonte absolutamente desconocido y atiborrado de oscuras leyendas. Solo sentimientos desenfrenados de codicia y descubrimientos fueron capaces de mitigar el temor a lo desconocido y fue así que a lo largo de los siglos toda la superficie terrestre fue conquistada.

Más aquí en el tiempo, y tan solo por mencionar un ejemplo, esas mismas estrellas permitieron alcanzar el más grande de los sueños de nuestra especie hasta el momento: el viaje del hombre a la Luna. Tan es así que el conocer con altísima precisión la ubicación de nuestras compañeras nocturnas permitieron a los astronautas del Apollo 13 regresar con vida a la madre Tierra luego que prácticamente todo el instrumental abordo se encontraba inutilizado.

Estrellas, galaxias y demás objetos luminosos que quizás puedan resultarnos obsoletos al momento de vivenciar a diario la presencia de nuestro moderno GPS y su correcta indicación para llegar a destino. Nada más lejos de la realidad. El núcleo, el corazón de un sistema de navegación satelital global (GNSS) como es el GPS, reside ni más ni menos que en el conocimiento ultra-preciso de las posiciones estelares. Son estas las que nos permiten diseñar y construir los mejores sistemas de referencia a partir de los cuales nuestros satélites puedan ubicarse y a partir de ellos, conocer nuestra posición. En otras palabras, quienes materializan, hacen “palpable” los mejores sistemas de referencia son las estrellas, siendo los satélites meros puentes entre ellas y nosotros, los usuarios.

Por lo expresado queda de manifiesto la insoslayable importancia de contar con sistemas de referencia precisos, modernos, y muy en particular, globales. La navegación marítima y aérea hacen uso continuo de ellos, como así también la cartografía y el ordenamiento territorial. El área satelital y sus derivados en comunicaciones y big-data, el cuidado del medioambiente y las estrategias a implementar a corto plazo para mitigar el irreversible cambio climático que hemos provocado a partir de la revolución industrial, dependen todos de cuan precisos sean nuestros sistemas de referencia.

La geodesia, el estudio de la forma de nuestro planeta y su campo de gravedad es la ciencia que abarca la definición de los sistemas de referencia y de su materialización (los “marcos de referencia”). Estos sistemas y marcos de referencia dependerán fuertemente de diversos aspectos, entre ellos, los diferentes movimientos que presenta la Tierra en el espacio (ver http://eleco.com.ar/interes-general/son-mucho-masque-dos/).

Es por ello que no basta con una sola herramienta para construir los marcos de referencia, necesitándose un conjunto que abarque diferentes metodologías de observación y análisis para lograr tan preciado objetivo. Es así que existen diversas técnicas geodésicas como ser los propios GNSS (el GPS de EE.UU., el Glonass de Rusia, o el futuro Galileo de Europa, entre otros), los sistemas de láser tanto a satélites artificiales como a la Luna misma, o la denominada VLBI (Interferometría de Muy Larga Línea de Base). Todas estas técnicas deben ser acompañadas de otro instrumental como ser gravímetros con los cuales medir la gravedad terrestre con la más alta precisión posible (aunque no nos percatemos, la gravedad varía punto a punto en nuestro planeta), sismógrafos, relojes atómicos (Cesio, Rubidio y Maser de Hidrógeno), sensores meteorológicos e hidrológicos. Como es de imaginarse, muy pocos lugares en el mundo cuentan con todo este verdadero arsenal científico-tecnológico. Pero además, y a fin de lograr sistemas y marcos de referencia modernos, estos observatorios “fundamentales” (así se los denomina) deben estar distribuidos de la manera más homogénea posible alrededor de todo el planeta.

Absolutamente todas las naciones del mundo, en especial las más desarrolladas, realizan los mayores esfuerzos para contar con estaciones/observatorios fundamentales. Desde hace siglos, Alemania ha sido una de las naciones líderes en la geodesia mundial. Hacer referencia a la geodesia alemana es sinónimo de la exploración espacial estadounidense, la industria automotriz italiana o el rugby neocelandés. Pero vale decir, y este es el motivo del presente artículo, que podríamos también hacer mención a la geodesia argentina. En busca de expandir su ciencia y sus consecuentes y vitales resultados, Alemania fijó su mirada una vez más en nuestro país y en sus científicos para instalar una de sus maravillas tecnológicas: el Observatorio Geodésico Argentino-Alemán (AGGO, por sus siglas en inglés), una estación geodésica fundamental que desde mediados de 2015 funciona a escasos metro del Instituto Argentino de Radioastronomía en la localidad bonaerense de Villa Elisa, en las afueras de La Plata.

Este enorme logro (y orgullo) para nuestro país nació en 2011, momento en que la Agencia Federal de Cartografía y Geodesia de Alemania (BKG) buscaba un socio en el hemisferio sur, y fue allí cuando el Conicet vislumbró una oportunidad realmente única para dar un paso significativo en este área tan vital para el sistema de datos geoespaciales. En palabras del Presidente de la BKG, el Dr. Hansjörg Kutterer, “AGGO es una estación que por su equipamiento y ubicación será un elemento sustancial de la geodesia mundial. Estamos contentos de haber encontrado en Conicet un socio que aprecia la importancia de la geodesia, que es la medición y proyección de la superficie de la Tierra, aggiornándola a la época y a los cambios sustanciales que introducen los avances tecnológicos”.

AGGO fue desarrollado y construido en Alemania mientras que a cargo del Conicet estuvo la inversión en infraestructura y, muy especialmente, en recursos humanos. Este poco usual observatorio (por las características e importancia que reviste) contribuye con distintos servicios científicos internacionales entre los que pueden mencionarse el de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia, el del Campo de la Gravedad, la Oficina Internacional de Pesos y Medidas y los ya mencionados VLBI, Telemetría Láser a Satélites, y Navegación Global Apoyada en Satélites.

La actividad desarrollada en AGGO no solo permitirá brindar un aporte clave en el desarrollo de los futuros sistemas y marcos de referencia mundiales, sino también en una mejor comprensión de nuestro planeta como un sistema geológicamente activo, con todo lo que ello implica en cuanto a sismología y meteorología, entre otras ramas de la geofísica. Pero muy en particular, y es aquí en donde uno desea hacer énfasis, en el desarrollo futuro de recursos humanos. Estudiantes, becarios, profesionales formados en nuestras universidades nacionales que con AGGO podrán contar con una de las muy pocas maravillas científicotecnológicas que existen en el mundo. Una posibilidad existente no solo a partir de la estratégica posición geográfica de Argentina en el globo sino especialmente, y he aquí un nuevo ejemplo de ello en tal sentido, por la altísima calidad académica de sus técnicos y científicos.

(*) Director de Gestión Planetario Ciudad de La Plata

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