Julio Bárbaro: “El peronismo hoy es una excusa”

-Entrevistar a Julio Bárbaro y no hablar de peronismo como filosofía política es imposible. Pero usted dice que el peronismo hoy es nada, así que, ¿hablamos de coyuntura? Porque para hablar de nada…
-(Sonriendo) No sé si la nada, pero el peronismo hoy es una excusa, algo que da votos, nada más. Y entre las imbecilidades flotantes la más común hoy es eso del populismo, que es la degradación de lo popular. Gardel y Perón eran lo popular; Cristina y Palito Ortega son el populismo. La distancia es infinita.
-“Al poder no se llega de rodillas. En algún momento hay que ponerse de pie”. ¿Le suena? Es suya la frase y la citó hace poco Carlos Pagni, en La Nación, en una editorial sobre Scioli.
-Y ayer me citó Hugo Moyano y luego los de 6,7,8 (carcajada) ¡Estoy muy citado últimamente!
-Pero convengamos que su apotegma camina rumbo al fracaso: Scioli está llegando.
-A ver: entre comprar un montón de encuestadores y ganar una elección hay una cierta distancia. Estamos tan confundidos con la vida que nos parece que los encuestadores son igual a lo que hay adentro de la urna.
-Usted dijo que va a votar al que (interrumpe)
-Al que venga mejor plantado contra el kirchnerismo. Y sí, da miedo escuchar a Scioli: al lado de Alfonsín, son 100 kilómetros de retroceso. Da miedo por el vacío ideológico, porque aunque sea un buen tipo, es el resto de la frivolización que hizo Menem. Y si lo parás al lado del Mujica, Lula, Bachelet, más que miedo, da vergüenza.
-¿Intuía que Sergio Massa iba a caer en la consideración del electorado?
-Se lo dije a todos ellos, uno por uno, eran todos intendentes. Y les dije: ‘Lo más sublime a lo que puede llegar el pensamiento de un intendente es el cordón cuneta’, y no está mal, respeto a los intendentes porque tienen relación directa con la ciudad. Pero una presidencia no se arma con una organización de pragmáticos.
-Y finalmente otra vez el peronismo cerró filas con el kirchnerismo.
-Una cosa es un registro de empleados públicos y otra es un partido, eso no tiene nada que ver con un partido. Un empleado público está tan lejos de un militante como una prostituta de una enamorada. Peronismo sin rebeldía no es peronismo. Y a menor sublevación, mayor indignidad.
-¿Y por qué la mayoría de los dirigentes agarró viaje?
-A ver: si agarrás 50 peronistas y les das un carguito, ¿te pensás que tenés el peronismo de Tandil unido? ¡No!, eso es pervertirte en el espacio del necesitado. Pero a estos tipos no les importa nada, degradan la política, sólo tienen ambición y entonces la idea es un… detalle. Es el problema de todas las causas: nacen cuestionando al poder y terminan instalándose en el poder; ¿o por qué cayó la Unión Soviética?
-¿Y si le dicen que piensa como un gorila?
-(Chasquea la lengua, enojado) ¿Sabe qué es gorila? El que se cree superior. Carta Abierta es gorilismo en estado puro. El que sea -se llame Néstor, Cristina, Verbitsky, Feinmann- deja de ser peronista en el momento en que cae en la soberbia. Gorila es mi contracara. El peronismo es la expresión de los humildes. Pero para estos tipos hay una gran frase explicativa: ‘Contra la imbecilidad ni los dioses pueden’.
-¿En el fondo no es una cuestión ideológica la grieta entre los k y los no k, por ejemplo?
-No es una cuestión ideológica porque el kirchnerismo no soporta la duda, porque no es una verdad sino un montón de consignas y acomodo. Y el que no soporta la duda termina en la estupidez. En Argentina tuvimos muertos, pero no tenemos revolucionarios sobrevivientes lúcidos, y la democracia como gran esperanza terminó en manos de los negocios, a tal punto tan en mano de los negocios que los viejos intelectuales, cuando vieron que la indignidad no era tan demonizada cazaron unos mangos y se hicieron los pelot…
-¿Bajaron las banderas? Ellos dicen lo contrario.
-¡Por favor! Creyeron que venía la revolución pero llegaron a cierta edad y el tren de la revolución los dejó parados en el andén, y ¿qué hicieron?, se tomaron el tren del curro agradable. Así terminaron. Los de Carta Abierta, los de Tandil, todos: sin pelot… para decir que Lázaro Báez es lo que es ‘porque como lo dice Lanata’ no lo tienen que decir ellos. Yo puedo decir que ellos, de mi parte, son una mier… ¡Qué asuman que son una mier…!, un cachivachismo, donde el filósofo más inteligente es Aníbal Fernández, que transita la impunidad con alegría.
-Justamente Aníbal Fernández pareciera tener chances de ser el próximo gobernador.
-Y, si la caída de la sociedad no para, puede ser para cualquiera. Todo esto pasa por culpa de la Coordinadora Radical y la Renovación Peronista: cuando desaparecieron como generación sin pena ni gloria, aunque al menos entre las dos tenían siete, ocho tipos brillantes. ¿Leíste algo de La Cámpora?, ¿le escuchaste algo?, la dirigencia dejó de amar la política y se enamoró de la plata.
-Tal vez para un joven sea muy difícil negarse a una oportunidad laboral en estos tiempos.
-No es un problema de edad. Yo creo que siempre hay margen para la lucha, entonces que pelee, porque sos joven mientras no preguntes cuál es tu lugar, pero cuando decís ‘che, ¿cuál es mi lugar?’, cag…, ¡sos viejo! El joven forja su lugar, no lo pregunta.
-¿Y La Cámpora?
-¿Me estás cargando? ¡Vos viniste de Tandil a hincharme las pelot…! ¡Son más viejos que los viejos! La realidad es que acá no llegó aún una nueva generación política, y estos mezclan prebendas con consignas, dos cosas que se terminan ahí, como los Kirchner, que van a durar mientras los aplaudidores reciban el sobre mensual.
-Su descripción es demoledora. Una sesión de desesperanza.
-No te preocupes, gane quien gane, Macri o Scioli, el próximo va a ser un gobierno débil.
-Peor todavía.
-No. Los gobiernos fuertes generan sociedades débiles, y los gobiernos débiles sociedades fuertes. Quedate tranquilo. Vamos a ser una sociedad más fuerte. u

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Cuando Cristina y Lilita eran amigas

Aunque cueste creerlo, Cristina Fernández y Lilita Carrió tuvieron una cierta amistad, allá por los ‘90, generada en varias cenas que compartieron con el anfitrión, Julio Bárbaro, y el actual canciller Héctor Timerman. Por estas semanas circula un libro que habla sobre esos encuentros.
Pero lo concreto es que ninguna afinidad quedó entre ellos y Bárbaro, que siempre gustó de cultivar la amistad con los rebeldes, dice ser testigo privilegiado de que la Presidenta “como Menem y Néstor, no ha tenido ni la más pu… idea de lo que había pensado Perón. ¡Pero ni remota idea, eh!”, remarca.
-¿Cristina? Cuesta creerlo.
-¡Cristina menos! Porque tiene soberbia jurídica: el abogado es un tipo que repite leyes como un loro, pero de ahí a pensar hay un salto distante. Es difícil encontrar un abogado con actitud de sabio.
-¿Y Lilita? Hace poco dijo que Scioli ‘es la nada humana’. ¿Ve? Al final dice lo mismo que usted.
-Sí, ja, ja, cada tanto dice una verdad. Acierta una y exagera en tres. Comparte con Aníbal la desmesura. Y con Cristina comparte esa idea de que ser auténtico es una virtud. Me acuerdo que de pibe leí ‘Antimemorias’, de Malraux, que dice ‘¿quién dijo que la autenticidad es una virtud?’. ¡Y es cierto! No lo es; porque si a una persona por la calle le decís ‘qué fea sos’, ¿sos auténtico?, ¿y la virtud dónde está? Estás más cerca de la imbecilidad que de la franqueza. Esa desmesura aburre y en el fondo es falta de formación.
-Usted los conoce a todos.
-Y… yo era amigo de Horacio González y José Pablo Feinmann, que se rebelaban contra Perón. Ahora pienso, ellos y Carlos Kunkel: ¿así que Perón era reformista y Cristina revolucionaria? ¡Estos tendrían que haber ido al psiquiatra desde chicos!
-A Feinmann se le pueden escuchar algunas críticas hacia kirchnerismo.
-Sé, sé (deja ver que no comparte la idea).
-¿Le reconoce lucidez?
-Antes. A ver: debe haber comido en mi casa, no sé, ¿sabés las veces que comimos juntos y charlamos? Fuimos muy amigos. ¿Lucidez? Son tipos que fueron muy exitosos y que fueron cayendo. Cuando hizo ‘Los últimos días de la víctima’, bueno, escribió cosas buenas y fue achicando, achicando, hasta que escribe estas cosas de hoy que son para agarrarse la cabeza. Ahora tendría que escribir un libro. ¿Querés saber cuál?
-¿Cuál?
-‘Mis Pelotu…’! Sería de varios tomos.
-¿Por qué tan duro?
-Porque todo lo que dice son imbecilidades. Como él vive queriendo ser original, cuando vos querés ser original si Dios no te regaló un enorme talento terminás siendo un pelot… Caso Feinmann. Punto.
-Si piensa así de Feinmann, no me quiero imaginar lo que dirá de Horacio González, a quien muchos confiesan no entender lo que escribe.
-Nunca se le entendió.
-¿Y cómo llegó tan lejos?
-¡Porque nunca se le entendió! (carcajada). Por eso. Como no tiene nada que decir, lo enreda todo. Es un idiota, pobre. u

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