Matías Rueda: “Estaré ante un rival de fuste”

Rueda subirá hoy a la balanza en Córdoba.

El Eco

Matías Rueda dejó atrás un paréntesis de seis meses y se encuentra a horas de su reaparición boxística. Mañana, en la localidad cordobesa de Coronel Moldes, asumirá su combate número 31 como profesional enfrentándose con el sanjuanino Fabián Oscar “El Demonio” Orozco.

Para el tandilense de 30 años, dueño de un record de 29 triunfos (26 por la vía rápida) y 1 derrota (noqueado en su intento mundialista de 2016 ante el mexicano Oscar Valdez), será su primer combate desde que puso sus destinos boxísticos en manos de Mario Arano, finalizando su vínculo con Mario Margossian.

El combate entre Rueda y Orozco se realizará en el club Everton, a la distancia de diez rounds en la categoría superpluma (tope de algo más de 59 kilos). “La Cobrita”, al realizar sus últimos pleitos en dicha divisional resignó, por no poder defenderlos, los títulos argentino, sudamericano y latino de los pluma.

Orozco, oriundo de la ciudad sanjuanina de Rawson, tiene 32 años y su palmarés como rentado contempla 27 victorias (9 KO), 7 derrotas (4) y 3 empates. En su recorrido profesional repite varios rivales con Rueda, tales los casos de Roberto Iturra, Diego Sañanco, Maximiliano Méndez, Lucas Báez y Guillermo Soloppi.

Justamente, Soloppi fue el rival de Rueda en la última pelea de éste, el 18 de noviembre del año pasado en la FAB, con victoria por nocaut a favor del tandilense.

A horas de emprender su viaje hacia Córdoba, donde hoy desde las 17 afrontará el pesaje, Matías Carlos Adrián Rueda dialogó con El Eco de Tandil:

“Estoy bien preparado, hace bastante tiempo que vengo con ganas de pelear. He terminado una etapa de mi carrera con Mario Margossian, y comencé otra con Mario Arano”, comenzó narrando “La Cobrita”.
-¿Qué cosas motivaron este cambio?
-Mi contacto con Arano se caía de maduro, cualquier promotor hubiese estado interesado en un boxeador libre con un record como el mío. Tarde o temprano iba a pasar. De hecho, varios promotores, de Argentina y el exterior, estuvieron sondeándome antes de que se termine mi contrato con Margossian. Con éste, mi relación se terminó porque las cosas no resultaron como debían, llegamos hasta el 1 de marzo, fecha en la que se venció el contrato. Yo no veía avances en mi carrera, después de la pelea por el título del mundo no pasó nada más, estuve mucho tiempo parado haciendo solo dos peleas en un año, necesito actividad.
-¿Te puede jugar en contra esta inactividad de seis meses?
-No. La vez anterior estuve nueve sin pelear y me fue bastante bien. Esta vez, el rival, la pelea y la categoría son distintos. Veremos qué pasa, no hay que anticiparse a nada.
-¿Te sentís más cómodo en superpluma?
-Me siento muy bien en esa categoría, pero vamos a evaluar la posibilidad de hacer también alguna pelea en ligero. Mi contextura, mis años y mi tiempo de entrenamiento hacen que no sea tan sencillo dar el peso en pluma o superpluma. Hay que buscar variantes para estar más activo.
-¿Cómo distribuiste tu entrenamiento últimamente?
-Hubo tres semanas que pasé en Mar del Plata, y en esta última estuve en Tandil por el tema de llegar con el peso, estar más tranquilo, compartir tiempo con mi familia y demás.
-¿Qué proyectás para esta pelea?
-Mi planteo dependerá de qué proponga Orozco, es un boxeador que camina poco para los laterales, trataré de aprovechar esa falencia. No será una pelea fácil, es un rival con mucha trayectoria, ha sido campeón en su categoría. Es un boxeador de fuste, me servirá para ver dónde estoy parado. El plan de pelea es ganar, de la forma en que sea, desde lo táctico veré qué me pide mi rincón.
-¿Empezás a ver desafíos interesantes, de esos que ya no veías con Margossian?
-Hoy, lo único que veo en el horizonte es la pelea con Orozco. Lo que venga después, será después. Siempre traté de ser cauteloso, no es bueno tener demasiadas cosas en la cabeza. Bastante tengo con dar el peso y pelear al otro día.

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