El artista y psicólogo Diego Doello visitó la ciudad

Diego Doello estuvo en Tandil.

El Eco

Actualmente, colabora en el centro cultural del Hospital Borda y estrenará en plena avenida Corrientes de La Ciudad Autónoma de Buenos aires, una pieza de su autoría titulada “Pansexual” que invita a reflexionar sobre un fenómeno social en expansión. Invitado por la Escuela Municipal de Teatro que dirige Alberto Guillén, tuvo la ocasión de presentar un proyecto de trabajo teatral a la Subsecretaría de Cultura y Educación del Municipio y aprovechó la oportunidad de recorrer y dialogar con alumnos de la escuela, visitar el café Quereme así Piantao y concurrir a la función de Tacos Rojos que integró la cartelera del Mayo Teatral.

Cultura como reaseguro de la salud

En una nota aparecida en un diario capitalino, Diego Doello habló de la cultura como reaseguro de la salud. Desde que trabaja en el equipo del centro cultural del Hospital Borda, pudo acercarse y colaborar en la rehabilitación de muchos pacientes a través de la cultura. “En tiempos que vivía con sus padres en Escobar, tenía esa sensibilidad para ocuparse del sufrimiento de los otros pero no sabía cómo canalizarla. En este reconocido centro de salud mental logró dar clases de teatro y armar todos los meses exhibiciones para que los pacientes muestren lo que aprendieron hasta incentivarlos a que pinten, dibujen, escriban poesía, hagan radio y vean cine. Un día vio un cartel que decía ´Recuerde que esto es un neuropsiquiátrico, todo puede fallar´ y se juró que iba a hacer una obra con ese nombre y no solo la llevó a cabo (hizo tres temporadas en plena calle Corrientes y en sus funciones suele actuar y tocar el piano un paciente del Borda llamado Martín, con diagnóstico de bipolaridad). En otra obra, que acaba de concluir su segundo ciclo, Los hijos de Eva, uno de los ensayos generales, realizado en el teatro del mismo centro, fue dirigido por otro paciente, Juan, con trastorno de psicosis y que colaboró en la composición que estaban haciendo los actores sobre personajes con enfermedades psíquicas. ´Fue un regalo que nos hizo -recuerda Diego Doello, de 38 años-. Para los actores ser dirigidos por un paciente fue genial. Les corregía posturas, formas de caminar. Fue majestuoso para todos´.

Quizás todo comenzó hace veinte años

Cuando como actor fue al Hospital Neuropsiquiátrico Moyano a filmar unas escenas de una miniserie televisiva y su corazón latió un poco más fuerte. Se juró limpiar los prejuicios y volver algún día a conectar más con los pacientes, interesado en sus problemáticas y la soledad que los envuelve. Tiempo después escribió una de sus primeras obras teatrales, “Mírame a los ojos”, donde había un personaje que componía a un suicida y él decidió contratar a una psicóloga del Hospital Pirovano para asesorarse mejor sobre cómo es el verdadero comportamiento de una persona con esos rasgos. Egresado como actor de conservatorio, el paso siguiente fue estudiar psicología y dedicarse solo a escribir, dirigir y actuar obras sobre psicopatologías. A partir de ahí, para Doello algo habría de cambiar, vinculando el arte y la salud mental como una pasión.

Acompañamiento y contención

Los actores que trabajan en su compañía van metódicamente al Hospital Borda a conocer a los pacientes, vivenciar lo que les pasa, jugar y charlar con ellos y aprender sus actitudes y tics para componer a sus personajes. “Sacamos acciones físicas concretas -advierte Diego-. Un delirio místico va a tener un comportamiento diferente al de un megalomaníaco. No es lo mismo un esquizofrénico que un psicótico o un bipolar y me gusta que la gente identifique la sintomatología real en mis obras. No me gusta que se vean en escena actitudes que forman parte de la mirada antigua que se tenía de la locura que no condice con la realidad. Lo bueno de todo esto es que casi todos los pacientes, controlados, desde ya, vienen a ver el trabajo terminado a los teatros y con muchos vamos a comer luego, con el acompañamiento de un médico. Esto es parte del proyecto del centro cultural: sacar al paciente para que se rehabilite”.

Los que llenan de sol la noche

Diego confiesa que cierta vez tuvo que “internar en el Borda a uno de mis mejores amigos por un cuadro de esquizofrenia con intento de suicidio grave. Fue un nuevo aprendizaje. Estuvo un mes internado, le costó mucho aceptar su realidad y si bien hubo algo que se rompió entre nosotros por su enojo, tenemos un vínculo duro por la enfermedad, pero también un lazo muy fuerte”. Recuerda que un paciente le dijo: “Diego, nosotros somos locos pero no boludos. Vos tenés que contar eso”. Algo de la esencia de ese mensaje es lo que Doello viene trabajando para desmitificar la imagen y los prejuicios sobre esos “locos de Buenos Aires” que andan “llenando de sol la noche, con su fuerza, con su arte”, como decía aquella recordada canción.

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