Analistas coinciden en vaticinar un impacto regional favorable del repunte económico internacional

Tales pronósticos fueron formulados por el argentino Daniel Heymann, coordinador del Area de Análisis Macroeconómico de la oficina local de CEPAL (Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe); y el brasileño Tomás Málaga, consultor económico del Banco Itaú Brasil.
Los expertos disertaron en la Conferencia Anual de la consultora FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas), cuyos investigadores expusieron junto a directivos del Citigroup (Alberto Ades), la Universidad Torcuato Di Tella (Pablo Guidotti) y la Anderson Business School de la Universidad de California en Los Angeles (Sebastián Edwards), entre otros.
Málaga anticipó que “en 2010 el mundo habrá recuperado los niveles de producción que había alcanzado en 2007”.
No obstante, diferenció, “Estados Unidos tardará hasta 2011 para volver al punto de partida; en Europa habrá que esperar hasta 2012; y en Japón la situación es todavía más incierta”.
“Hay un rebalanceo internacional, ya que, frente a la performance del Grupo de los Tres (G-3), la recuperación de los países emergentes es más rápida y de mayor magnitud”, evaluó Málaga.
Brasil en particular, añadió, ya salió de la recesión, aunque la industria, debido a su dependencia de las exportaciones, recién superará la crisis el año próximo.
El experto brasileño acotó que el mercado laboral ya se recuperó: “se creía que el desempleo iba a llegar a 10%, pero los problemas se revirtieron y el flagelo pronto bajará a 8 ó a 7,5%”.
Málaga destacó la importancia de las medidas del gobierno de Lula da Silva (baja de impuestos a automotores, electrodomésticos y materiales de construcción); y ponderó que “no hubo aceleración de la inflación”.
También elogió el uso de parte de las reservas del Banco Central para alentar el crédito, y resaltó la solidez de un sector financiero “poco apalancado, con encajes altos y elevado capital”.
Málaga anticipó, por otra parte, que la necesidad de ajuste de la economía estadounidense derivará capitales hacia otros países, y destacó que, en el caso de Brasil, esa tendencia permitirá apuntalar la inversión.
El brasileño identificó cuatro áreas de recepción posible de esos capitales: la explotación de los recién descubiertos yacimientos hidrocarburíferos (pre-sal); las obras vinculadas a las Olimpíadas y el Campeonato Mundial de Fútbol; los sectores con diferencial de crecimiento (frente a otros países); y el mercado inmobiliario.
“El riesgo es que no se aprovechen las buenas condiciones de financiamiento externo, o se quiebren las reglas de juego (estabilidad de precios, cambio flotante y responsabilidad fiscal)”, advirtió.
Heymann, a su vez, puso de relieve los “cambios estructurales de los últimos años” en la economía argentina, que aumentaron su sustentabilidad y asentaron sus posibilidades de crecimiento de largo plazo.
Mencionó, al respecto, el efecto combinado del tipo de cambio real, los mayores volúmenes de producción (en gran medida ligados a la creciente productividad agropecuaria) y la mejora de los términos del intercambio, principalmente por el precios de los commodities.
Heymann resaltó también la fuerte caída de la deuda pública y el aumento de la inversión, al margen del freno sufrido por la crisis internacional. “La caída de este año es importante, pero no es terriblemente baja”.
Con todo, advirtió que “la relación capital-producto sigue siendo reducida”, lo cual abre la posibilidad de aprovechar la recuperación externa, a medida que se disipa la incertidumbre que hasta mediados de año provocó fuertes salidas de capitales.
Heymann alertó que “el autofinanciamiento no jugará en esta etapa el mismo papel que en 2003 y en los años siguientes”, y sostuvo que un factor central para captar inversiones será la “definición de una unidad de cuenta aceptable”.
El especialista hizo notar, por otra parte, “los niveles de desigualdad, que pueden afectar las condiciones de largo plazo de acumulación de capital”.
“De cómo la sociedad procese el conflicto social y distributivo dependerá el horizonte de previsibilidad que permita aprovechar las oportunidades de inversión”, concluyó Heymann.
 

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