Analizan cerrar el Museo del Fuerte por la falta de recursos y de apoyo oficial

Nadie quiere decir ?Esta boca es mía?. Nadie tiene intenciones de quedar mal con el gobierno de turno ni con los legisladores, pero lo cierto es que lo hacen sólo de buena gente que son, porque ganas -claro está- no le falta a ninguno de los doce o quince (a lo sumo) que integran la comisión del Museo Tradicionalista Fuerte de la Independencia.
Si pocos son los que dedican tiempo y esfuerzo desde esa comisión, muchos menos aún son los que trabajan para que el Museo esté luciendo como en sus momentos más ilustres y aún, tal vez mejor.
Dos mujeres se llevan magros sueldos por limpiar tanto como pueden las 10 mil piezas que existen en los 17 pabellones que suman casi 2 mil metros cuadrados cubiertos; un hombre se esfuerza por mantener al ras el pasto y prolijos los amplios jardines, una señora se encarga todas las tardes de esperar a los visitantes que a veces ni siquiera llegan y hay otra mujer que la reemplaza.
Cinco personas. No más que eso, para cuidar, preservar y embellecer el único lugar que concentra, con gran orgullo, nuestra más pura historia.

Una historia que
merece conocerse

Todo nació en 1955, cuando un grupo de hombres de la ciudad decidió crear la institución Fuerte de la Independencia. Ocho años después, en el seno de la misma, fue fundado el Museo, cuyo primer y único presidente hasta el año de su muerte (2003) fue el recordado Ricardo Ballent, a quien le sucedió Bonifacio Staneck (hijo de quien fuera ?eterno? vicepresidente de la entidad, don Pedro Staneck) y desde el año pasado, el doctor Oscar Granato.
La ciudad supera los 130 mil habitantes, legisladores han pasado varios y hay nuevos que ya eligió el pueblo; el Municipio muestra con orgullo al Museo como emblema y como una de las principales atracciones para los turistas. Sin embargo, este año ninguno aportó nada.
La entrada se cobra sólo 5  pesos, los menores de 10 años no abonan, hay menos de doscientos socios que pagan 3 pesos algunos y 5 otros, no hay colaboraciones especiales ni subsidios que lleguen.
Sólo Nora Chiacchio, cuando fue diputada, acercó unos pesos; Néstor Auza, el año pasado, entregó un subsidio que sirvió para adquirir chapas que están guardadas con vistas a una futura remodelación, y la Intendencia aportó, también en 2008, 4 mil pesos que se utilizaron para restaurar las ruedas de la chata La Dorita, de la familia Costa.
Todos estos datos son fidedignos.
Es un secreto a voces que ya hay, incluso, divisiones entre los propios integrantes de la comisión directiva del Museo.
Unos, cansados del manoseo (por no señalar ?ninguneo?) están dispuestos a tirar la toalla.
Otros, en cambio, quieren seguir luchando, peleando por las tradiciones, por el recuerdo, aunque no saben cómo.

El apoyo oficial ya
es imprescindible

El doctor Lunghi, según nos manifestaron off the record, supo entregar unos pesos todos los meses durante el año anterior, pero ahora aparentemente ha dicho que no tiene un sólo centavo más para aportar. Sin embargo, parece que no ha tenido en cuenta que todos los viernes recorren el Museo, en forma gratuita, chicos de las diferentes escuelas de Tandil.
Y no debería desconocer que éste, nuestro Museo, es un verdadero orgullo y ejemplo entre los no muchos que existen en el país. Que fines de semana largos, en Semana Santa y en vacaciones también, decenas y decenas de personas acuden allí. Acaso para valorarlo en su real dimensión sólo sea necesario ir al Libro de Visitas, en el cual emociona leer los mensajes de los peregrinos, que llegan a catalogarlo como ?de los mejores del mundo entero?.
El doctor Auza, actual legislador, futuro concejal y asesor del mismísimo Gobernador, hombre apegado a nuestras costumbres y tradiciones, tampoco debería dar la espalda ni desconocer la realidad del Museo.
No es mucho lo que se precisa, en verdad. Pero se necesita un compromiso firme, de cara al futuro, y que se prolongue en el tiempo.
El Museo del Fuerte es una de las principales caras de la ciudad. Hay que preservarlo, cuidarlo, mimarlo.
Ojalá que bien pronto podamos titular ?El museo ya tiene quien lo mantenga?. Hasta ese momento, seguiremos luchando para que así sea.*

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