Ante el debate, Olivera está abierto al diálogo pero sin imposiciones

El director de Bromatología del Municipio, Omar Olivera, respondió a las duras críticas alzadas por distintas agrupaciones proteccionistas, que exigieron al Municipio el cumplimiento de la Ordenanza 7028, que contempla la figura del perro comunitario. Respaldado en las acciones llevadas adelante, desmintió que se haga “poco y mal” en torno a la problemática de los perros callejeros. Afirmó que la normativa “tiene sus falencias” y recordó que él mismo había presentado un anteproyecto para su modificación en 2014, que finalmente no logró un consenso.
En medio del debate, el funcionario dijo no tener “ningún problema” en acercar las posturas entre los actores involucrados y buscar todos juntos una solución, aunque advirtió que nunca van a tener la misma visión quienes hacen proteccionismo y los que se dedican a la salud pública porque hay algunas cosas que “chocan”, y son las personas que están en el medio, es la salud, cosa que él no está dispuesto a resignar.
En diálogo con El Eco de Tandil, el funcionario aclaró, en principio, que se anotició del reclamo a través de los medios y que aún no había recibido copia del petitorio que presentaron los proteccionistas durante la marcha que se realizó en el Día del Animal.
Por su parte, frente a las críticas que escuchó en los últimos días, se respaldó en las acciones que viene llevando adelante desde que asumió al frente de la Dirección de Bromatología, en 2003, hasta el año pasado. Detalló que lleva “un registro” de todo lo que se realiza bajo su conducción, estadísticas que son presentadas “mes a mes” al Ejecutivo.

Sondeos y
castraciones

Desde 2005 al 2008 subrayó que personal de la dirección que encabeza realizó una encuesta en casi 9 mil domicilios -en los distintos barrios-, para conocer la cantidad de perros que había en Tandil y, por zona, qué relación había por persona.
“Eso nos dio que en el centro hay un perro cada 16 personas, pero en La Movediza hay un perro cada dos. Y en promedio, entonces, ese relevamiento nos dio que hay un perro cada cuatro personas”, detalló.
En cuanto a las castraciones, indicó que en 2003 se operaron 771 animales. En 2005, en tanto, se incorporó el quirófano móvil, que hasta el momento no existía. Y allí se empezó a trabajar de otra forma. “Antes íbamos un día a cada barrio y empezamos a ir y quedarnos en un barrio toda la semana”, explicó.
En 2015 afirmó que cambiaron “muchas cosas, hicimos otros horarios y llegamos a 3.247 animales”. Aseguró que actualmente tienen “un quirófano fijo y uno móvil” y aclaró que por el momento no tiene “más gente” para poder extender el horario de atención.
“Hoy tenemos que cargar los animales aquí y llevarlos al Parque Industrial. De 7 a 7.45 recepcionamos los animales. Los llevamos, después tenemos que ir a buscar el quirófano móvil, engancharlo y llevarlo. Por eso, en los barrios, se hace de 9 a 12, y no tengo más gente”, aseguró Olivera.

“Hay muchas
denuncias”

Por otro lado, confirmó que a diario reciben “muchísimas denuncias” vecinales en los distintos barrios, algunas “con razón; y otras no”.
Relató que “por ejemplo, hace algunos días, llamó una persona diciendo que había aparecido un dogo en una casa, un señor se bajó de un camión y el perro lo atacó, y atacó a una chica que pasaba. Lastimó a otro perro, un perro malo, que andaba con una correa colgando. Por lo tanto, tuvo que ir la gente de acá y levantarlo”.
Contó que hace unos días, “levantamos a siete perros”, advirtiendo que no fue de una manera “indiscriminada”, sino porque estaban comiéndose las gomas de los autos y sus propietarios llamaron a Bromatología para advertirlo.

El registro
de los perros

Desmintió también que no exista un registro de los animales que son levantados en la vía pública. Admitió que no sabe qué registro quieren y detalló que la persona a cargo de los caniles “tiene la ficha de cada animal, donde está anotado el día en el que ingresó, por qué y dónde fue levantado. No precisamos más que eso”, aclaró.
Por ejemplo, citó un artículo de la ordenanza que establece que Bromatología debe ir a levantar perros junto a un representante de una agrupación proteccionista de la ciudad, pero señaló que “también, ese mismo artículo dice que en caso de urgencia o de fuerza mayor, vamos solos porque generalmente son casos de esa índole”.
“Y los siete perros que levantamos el otro día –ratificó Olivera- fue porque rompen las gomas de los automóviles. Recibí cuatro denuncias de tres personas, a quienes les rompieron dos gomas, incluida una persona mayor. Entonces ¿cómo no vas a levantar los perros? Si bien no es un tema de gravedad, la gente me decía: ´Con los colmillos que tienen, si llega a agarrar a mi hijo, lo destroza´”.

El perro
comunitario

Se refirió en ese sentido a la figura del perro comunitario y planteó quién “se haría cargo si un perro comunitario matase a una persona”. Señaló que el propietario de cada perro que muerde en la vía pública es responsable y, en consecuencia, “sufre una infracción”.
Por lo tanto, planteó que “si una persona tiene un perro y lo larga a la calle, la tengo que infraccionar en el caso de que alguien se queje, ¿por qué un perro comunitario entonces puede andar suelto y el perro de alguien no? Por lo tanto, no está bien hecho eso, ya que puede ser un perro comunitario, pero ese perro tiene que estar en un lugar que sea privado”.

El ingreso al
predio de Zoonosis

Por otro lado, en cuanto a las críticas sobre la imposibilidad de acceder al predio de Zoonosis, el funcionario señaló que “el año pasado teníamos un convenio a firmar porque iban a entrar al predio a pasear a los perros y no quisieron firmarlo porque no les permití que sacaran fotos”.
Actualmente, detalló que hay 24 perros, incluyendo a los últimos siete que atraparon en la calle en los últimos días. “No levantamos a mansalva, como dicen ellos”, enfatizó.

Trabajar juntos,
sin criticar

Por último, aclaró que ya mantuvieron varias reuniones con representantes de las distintas agrupaciones proteccionistas y concejales de los distintos bloques, pero lamentó que en todas siempre recibió críticas y no se logró un acuerdo.
“¿Es parte de la solución criticar? ¿O es parte de la solución juntarse y hablar? Y en todas las reuniones que hemos hablado, lo único que hacen es criticar”, dijo.
Remarcó que él ya presentó en 2014 un anteproyecto de ordenanza para modificar algunos artículos puntuales de la normativa vigente, pero tampoco se consensuó ni se logró avanzar en ese sentido. “La Ordenanza 7028 tiene sus falencias”, consideró.

Salud pública y
proteccionismo

Desde Bromatología, aseguró que él sabe lo que está haciendo en materia de salud pública y aclaró que por eso nunca van a tener la misma visión los que trabajan en salud pública y los proteccionistas porque hay algunas cosas que “chocan”, y es la persona, que está en el medio, es su salud. “Entonces, si hay una persona que viene y me dice: `Me importa el perro y no la gente´, como me lo han dicho, entonces, no puedo estar del lado de esa persona”, expresó.
Concluyó así que “esto es el huevo o la gallina, ¿qué es lo primero? Es la laucha en un fuentón, damos vueltas y siempre estamos en la misma, en vez de juntarnos, de decir si tenemos que resignar cada uno un poco, lo resignamos. Pero hay cosas que no se pueden resignar y, si está la salud de nuestra población de por medio, no voy a resignar nada. Eso se los garantizo”. u

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