Break point

La oposición interpreta que se trata de otro golpe de efecto, de una cosmética costosa que disimula, si no tapa, arrugas e imperfecciones, pero que más temprano que tarde se correrá indefectiblemente para dejar al desnudo un rostro bastante más castigado que el que sugiere el maquillaje de ocasión.
El oficialismo, por su parte, alude a la magnífica oportunidad que se presenta para potenciar la marca de la ciudad incluso más allá de las fronteras del país.
La referencia, claro está, es al apoyo brindado por el Intendente a la postulación de Mar del Plata como sede de la final de la Copa Davis. Una posibilidad que, por lo remota, no pocos juzgaron casi como ridícula hace apenas unos días, pero que el último viernes dejó boquiabierto a más de uno. Y especialmente enfadado al singlista y patrocinador deportivo número uno del kirchnerismo, David Nalbandian.
Lo cierto es que, más allá de esas interpretaciones diametralmente opuestas,  Lunghi abrochó la semana con una nueva foto para engrosar su álbum de gestión. El tiempo dirá si se trata sólo de una colorida imagen junto al gobernador Daniel Scioli y el jefe comunal de General Pueyrredón Gustavo Pulti, o si, por el contrario, cobra vida en acciones redituables para el pago chico.
El Angel de Miguel bien sabe que, puertas adentro, las demandas sociales se multiplican al ritmo de una economía jaqueada por la inflación y los coletazos del crack financiero internacional. Y eso no es precisamente una foto.
Como no lo fueron, en la semana, las febriles jornadas que mantuvieron al Policlínico Ferroviario y la Asociación Española a la cabeza de la portada de los diarios.
La Justicia terminará por encauzar, eso se espera, el andar hasta aquí errático de ambas entidades. Claro que los dirigentes cargarán sobre sus espaldas con la pesada mochila de la responsabilidad, ésa que faltó, entre otras cosas, en todos estos años de desidia.     
Y para aprovechar la figura tenística, ellos también están en un punto de quiebre.

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