Carta de lectores

Arriba el ánimo

Sr. Director
Sí, me parece genial que existan protectores de los derechos de los animales; siempre tuve tres perros muy queridos y cuidados. Ahora, es un buen augurio comenzar el año con Tandil Brilla. En todos los espectáculos del mundo es el mejor broche para festejar, disfrutando. Leí en una nota de este Diario que un perro babeaba y trastabillaba con un calmante para que no sufra y creo que en lugar de darle cuatro gotas le dio ocho. También escribió sobre los sacrificios de los animales por el hombre, los gallos de riña y de perros, las corridas de toros, etc. En realidad, lo que más me duele es que en los grandes criaderos de pollos ellos no disfrutan la vida antes de matarlos. Además de los animales, también hay gente que sufre por otras circunstancias para las Fiestas. Es lindo el Tandil Brilla, para los niños y los abuelos como yo, que necesitamos de un espectáculo gratuito. Yo no podría comprar ni uno.
 
Ana María Di Milta
5.256.359
 
Atletas sólo para la foto
Señor Director:
Me dirijo por este medio a los organizadores de carreras de calle, tengan o no un nombre importante. Desde que se inició o apareció el atletismo las categorías fueron de cinco en cinco y no ignoremos que ya existe: los veteranos, que también somos parte del espectáculo y encima pagamos como corresponde.
Me parece que cuando hay un dinero de por medio tendría que repartirse entre todas las categorías y no solamente los de punta. Me dirán que le da más prestigio a la carrera, pero eso es mentira, todos aportamos al espectáculo porque pagamos y solamente recibimos el aplauso y la foto.
Quisiera que nadie se enoje y me explique porqué pasa esto.
 
Eduardo Rivas
DNI 11.717610
 
Pulcritud, elegancia y ganas de vivir
Señor Director:
Todo eso sentí en una tarde de domingo que decidí pasar junto a los jubilados en su casa, de calle Garibaldi y 4 de Abril.
Con mis 68 años pensé que era joven, que mi iba a aburrir junto a tantas personas mayores, cuyas edades oscilan entre 70 y 90 años. ¡No! Fue todo lo contrario. No tuve tiempo de aburrirme, me faltó tiempo para ver y apreciar tanta juventud junta, bailando, degustando tortas, caramelos, tomando mate, en fin… todo lo que se les pueda ocurrir de cuanto son capaces estos jóvenes mayores de hacer todavía. Unión, confraternidad, sociabilización marcaban un surco profundo donde, cuando lleguen los que vienen detrás, se vean reflejados y continúen, reforzando dicho surco que ya está marcado a fuego.
Uno más elegante que otro, la pulcritud, las ganas de vivir… cómo bailaban y se divertían.
La cuestión es que mis 68 años parecían 80, porque salí a moverme un poco con unas damas y quedé de cama. A ellos le bastaba dos músicos para demostrar sus ganas de vivir, de pasarla bien.
A todos ellos ¡salud! ¿Sus edades? Qué importa. Sigan marcando surcos…
Tami Ríos

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