Con un gol de otro partido, Central le ganó a Racing y Rosario está de fiesta

En el comienzo del partido las expectativas por observar un buen partido en el Gigante de Arroyito no eran muchas, por los nombres propios de los dos equipos y por los esquemas tácticos, que de antemano denotaban temor y estar primero preparados para defender que para atacar.
Y esa expectativa previa se cumplió con creces, pero no sólo en el arranque del juego, sino que en todo el partido, donde ver dos pases seguidos fue toda una hazaña.
Ni Central ni Racing mostraron en los 90 minutos del partido ningún tipo de argumento futbolístico que pudiera sustentar en sus hinchas esperanzas de un futuro mejor.
Las dos ?Academias? mostraron ganas, esfuerzo, arrestos individuales, cero trabajo colectivo, como si las 22 camisetas que hubo en el Gigante de Arroyito hubieran sido diferentes.
Hasta el árbitro Pablo Lunati, vestido con una remera blanca como para que se confunda con la celeste y blanca de Racing, estuvo acorde al partido, fue tan malo como el resto de los protagonistas, dejando de cobrar infracciones grandes como el Gigante de Arroyito porque estaba a 60 metros de todas las jugadas.
Pero el primer tiempo se abrió con un gol de otro partido, por Germán Núñez tomó una pelota a unos 30 metros del arco de Racing, pateó y ante una tardía estirada de Pablo Santillo sentenció la apertura del marcador.
Racing no tuvo reacción, sólo Braian Lluy intentó algo por derecha, Pablo Lugüercio buscó pero nunca encontró a Rubén Ramírez y el resto miró o chocó con su propia impotencia.
Central tuvo su momento para liquidar la historia, con un Gonzalo Castillejos muy movedizo, el criterio de Jesús Méndez y algún intento colectivo, pero no tuvo fuerza ni decisión para irse al vestuario con la historia ya definida.
Para el segundo tiempo los dos equipos salieron sin cambios, algo que favoreció a Central, porque Racing siguió jugando igual, es decir mal, y el local desde el inicio comenzó a aferrarse a la ventaja, defendiéndose exageradamente atrás.
Casi un cuarto de hora tardó en darse cuenta el técnico de Racing que uno de los dos volantes centrales que dispuso estaba de más y se decidió a sacar a Damián Ledesma, quien chocó todo el tiempo con Claudio Yacob y quizás añorando a sus ex compañeros la mayoría de sus pases fueron para los contrarios, y así ingresó Sebastián Grazzini, quien le dio al equipo de Avellaneda la cuota de fútbol que necesitaba.
Con Grazzini el conjunto de Caruso Lombardi pasó a manejar la pelota, pero no tuvo ideas y cuando se acercó al área rival chocó con los zagueros de Central, sobre todo con Guillermo Burdisso, de excelente labor.
Central, como después de haberse puesto en ventaja en el primer tiempo, no se animó a liquidar la historia y casi no lo intentó, siendo esto lo más grave porque las pocas veces que se propuso lastimar a Racing lo logró.
El final del partido encontró a los dos equipos luchando, con Central teniendo espacios y contras para ganar más holgadamente y Racing padeciendo sus propias limitaciones, que a la postre le impidieron empatar el encuentro.

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