?Crespito? Larrocea, el primer refuerzo de Alfaro

Gustavo Alfaro, llegado a la dirección técnica de Tigre, apeló al tandilense para que trabaje en la entidad de Victoria.

Larrocea explicó cómo llegó a ese club y otros aspectos de su trabajo.

-¿Cómo se dio el contacto con Alfaro?

-Empecé a trabajar con él hace siete años, en una pretemporada de Arsenal en Tandil. Un tipo muy serio, trabajador y cumplidor. Siempre busca gente de su confianza y me llevó a Tigre, junto con el masajista que ya estaba. Por mi trabajo no puedo estar permanentemente allá, así que viajo para los partidos.

-Ya tenías experiencia en clubes profesionales, aunque solamente de pretemporada.

-Sí, con Arsenal tengo una larga historia, desde la época de Burruchaga y Garnero. Muy buena gente la del club, el “Chispa” Coldeira me dio una mano bárbara y tengo gran relación con Julito Grondona y toda la dirigencia.

En realidad el primer equipo que me llevó fue River, cuando el técnico era Babington. Estaban en la Posada de los Pájaros, necesitaban masajista y Gustavo Di Giorgio se acordó de mí. Las pretemporadas son duras y generalmente necesitan dos masajistas.

-¿El año que viene seguirán de la misma manera con Tigre?

-No se sabe. La pretemporada en Tandil será del 13 al 23 de enero, ahí quedamos en que voy a trabajar, después veremos.

-¿Cuáles son las claves para manejarse tantos años en el fútbol?

-Ante todo, el respeto, la humildad y saber mantenerse cada uno en su lugar. Después, estar siempre de buen humor y dispuesto al trabajo.

Siempre ando con los médicos y los kinesiólogos, porque esa es la manera de aprender. Nadie sabe todo, siempre se puede mejorar.

-¿Cada futbolista tiene sus mañas?

-El jugador es mimoso, quiere que lo traten bien y lo atiendan. Y uno tiene que estar predispuesto a la joda de ellos, ser compinche. Y siempre son agradecidos. Después del partido con Arsenal, el “Chino” Luna me frenó cuando me volvía para Tandil, para regalarme la camiseta.

-¿Valoran mucho la preocupación por las lesiones, por ejemplo?

-Totalmente. En Tandil, por mi trabajo, a veces no puedo ir tanto a Independiente. Ha pasado muchas veces que el profe me llamó para avisarme de alguna lesión, yo he llegado de viaje a las diez de la noche y lo primero que hice fue ir a visitar al jugador. Me preocupo mucho por ellos, y ellos lo valoran.

-¿Con el club no tuviste problema para ir a Tigre?

-Para nada, porque al club le he cumplido siempre. Incluso en el último partido, en Ayacucho, fui directamente desde La Plata.

-En tantos años en Independiente y el seleccionado, viste grandes jugadores desde chicos. ¿Es posible definir cuál fue el mejor?

-Es muy difícil, pero uno que tiene condiciones excepcionales es Gonzalo Rotonda. Es completísimo, goleador, habilidoso y muy buena gente.

Otro que marcaba mucha diferencia era Mariano González, un crack.

Y Mariano Pernía era capitán, mandaba todo, una personalidad increíble. Siempre cuento que una vez apareció la mamá preocupada porque no volvía a su casa y era casi de noche. Y se había quedado pateando tiros libres y penales, le encantaba entrenarse. Así llegó hasta jugar un Mundial con España.

A Camoranesi solamente lo tuve en una selección juvenil. Era atrevido, temperamental, jugaba como si estuviera en el potrero de Villa Laza.

-Entre tantos, el que siempre te recuerda es Luciano Méndez, por una anécdota particular…

-Claro, porque cuando debutó en Primera, con el “Negro” Conti de técnico, le dije que iba a hacer un gol. “Luchi” fue el jugador que más goles hizo en un año en Independiente, treinta y seis. Ahora anda muy bien en Italia.

-¿Cuántas veces estuviste por dejar el trabajo de masajista?

-La verdad que varias, pero siempre aparece algo que motiva para seguir. A los jóvenes les digo que estudien la profesión, que es muy linda. Uno de los que tiene futuro es Nicolás Roldán, que está haciendo los mismos cursos que hice yo.

El sacrificio hay que hacerlo, por eso es importante el respaldo de la familia, que siempre apoya.

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