Daniel Campomenosi pasó por el divan: ?Reemplacé el psicólogo por correr?

-Cuéntenos qué significa esa frase de cabecera suya: “Todos somos de manual”.

-Ah, sí, ja ja ja, la dije en varias entrevistas pero en el sentido “amoroso”, el de las relaciones sentimentales. ¿Qué significa? Y, que uno se cree único. Y cuando te juntás con amigos y contás lo que te pasa y ellos cuentan lo que les pasa, convenimos en que todos somos de manual, para bien y para mal; los actores también, las preocupaciones son las mismas: desde el laburo -ésta es una actividad que no es estable- hasta aprenderse la letra, una preocupación que siempre tenemos.

-Llegó lejos con la actuación, pero ¿es profeta en su tierra? Tandil no suele tener profetas propios.

-Sí, me siento profeta en mi tierra,  totalmente, pero desde un reconocimiento que no es “uh, mirá un actor de la tele”, sino de ser uno más de la ciudad, pero sí, nosotros -Los Prepucio, cuando nació todo- éramos pibes de 22 años, que estudiaban en la facultad,  y protagonizamos un fenómeno que no sé cuánto se ha dado en un pueblo. De hecho Jorge Dubatti (semiólogo, un estudioso del teatro) nos incluyó en un libro donde analiza los grupos de la generación del ‘80 -Los Macocos, Los Melli, Las Gambas al Ajillo y entre ellos también están Los Prepu -ahí como Prepucio- porque realmente fueron un fenómeno dentro de la provincia.

-Lo de profeta en su tierra se lo decía porque usted sabe, no es fácil meter gente en una sala de la ciudad.

-Y sí, es una ciudad difícil. Me sucede con compañeros, tipos consagrados, que van a actuar desde acá. ¡Y no llegan a llenar! Hay determinadas obras que les va muy bien, a Pepo (Sanzano) o a Marcos Casanova y otros tantos, les va muy bien;  o sea que no necesariamente se mira afuera y es que  Tandil tiene mucho con la Escuela de Teatro, entonces no están desesperados. El público tiene un paladar más exquisito y ciertas propuestas que a las claras son pasatistas, hechas para salir de gira, no lo engancha.

-Resulta inevitable abordar la muerte de Esteban Arana.

-Fue muy duro. Hoy lo vivo como un hermoso tiempo pasado, con vivencias maravillosas que tuvimos. (Campomenosi contará desde el primer día que conoció a Esteban Arana, integrante de Los Prepu desde 1989 hasta su fallecimiento en 1996, hasta el último que compartió con él). Fue tan vertiginoso, tan duro, que empezamos a hacer terapia grupal. Los cuatro: Pacha, Pepo y yo,  y Patricio Sanzano (hermano de Pepo), una especie de manager, que siempre fue parte nuestra.

-El humor como fondo y forma: ¿No le pesa demasiado a esta altura?

-No, no. Lo vivo con una total alegría. Es la verdad: el humor me ha salvado la pareja, me ha salvado con mis hijos. Me ha salvado para que no se rompiera el grupo o haber quebrado cuando fue la muerte de Esteban, porque con el humor podés decir y pasar las cosas más terribles y sobrellevarlas. No podría concebir las cosas de otra manera. De hecho, creo que nunca hubiera resistido Buenos Aires si no hubiera llegado con los chicos, con Los Prepu, porque gracias a ellos me sentí acorazado, sentí que me estaban cubriendo las espaldas todo el tiempo y tuve alguien con quien hablar, con quien compartir. Teníamos los mismos temores.

 -Si es por salvarle la vida, suele decir desde hace un tiempo que correr le salvó la vida.

-Sí, tiene una importancia vital para mí. Y es lo que le sucede a la mayoría de los corredores. Mientras corro paso letra -obras enteras-, estudio, pienso (el programa que tengo en el Canal de la Ciudad se me ocurrió ahí), me tranquilizo. Hacer running me pone positivo, me hace destilar un montón de porquerías. ¿Quiere que le diga hasta qué punto llega todo esto?

-Sí.

-En un momento hacía terapia personal y abandoné al psicólogo por correr. Y es algo que no solamente me pasó a mí: lo hablo con los entrevistados del programa, gente que corre, y muchísimos de ellos abandonaron la terapia del psicólogo corriendo.

-¿Por qué?

-Porque correr es encontrarte con vos mismo, y en un momento tenés que escucharte. No te queda otra, escucharte, o sea el terapeuta te hace reflexionar sobre vos mismo y muchas veces es un espejo de uno, bueno, ¿sabe qué? Corriendo el espejo aparece rápidamente.

-Si ve un video de Los Prepu, ¿le causa gracia o le parece que no fue para tanto?

-Todavía no entré en la etapa de recapitulación, o sea, me cuesta mirarlos, y tampoco me gusta estar hablando siempre de lo mismo, pero me río, sí. Soy el archivo de Los Prepu, tengo grabado el 90 por ciento de todo lo que hicieron  y cuando empecé a digitalizarlo me sorprendí, dije: “¡Pero mirá todo lo que hicimos!”.

-Usted se sienta a ver TV en su casa y aparece como protagonista de la publicidad de un banco muy grande; a la vez sabe que esta semana empieza a grabar una película y que a la noche continuará con esa obra taquillera de teatro. ¿Qué siente?

-Siento que tuve una mezcla de todo: suerte, privilegio por haber encontrado esta profesión y un grupo que me permitió volcar toda mi parte creativa y que me catapultó a ser quien soy: no habría Daniel Campomenosi actor si no hubiera pasado por Los Prepu. Pero lo del éxito es super relativo, es efímero, la tele es efímera: hoy te tiene arriba y pasado mañana se olvidaron de vos y eso puede llegar a ser muy duro porque esta profesión está idealizada, sobre todo por los que la ven del otro lado, pareciera que somos semidioses, que somos felices, que no tenemos problemas y …

-Y todos somos de manual.

-Y todos somos de manual, todos tenemos los mismos problemas. Por eso disfruto del aquí y ahora. Sin proyectar. Con humor, sin creérmela nunca, porque más importante que lo que construya como buen actor es lo que construya como buena persona. Eso es lo que va a perdurar. 

 

Un diván corredizo alrededor del cementerio de Chacarita

Desde el éxito de Los Prepu en Buenos Aires, allá por 1995 junto a Tato Bores y luego con “Sorpresa y Media”, Daniel Campomenosi prácticamente nunca dejó estar en alguna cartelera porteña. Hoy es figura principal en la exitosa comedia teatral  “Conurbano I” en el teatro Hasta Trilce y, entre otras cosas, comienza a grabar esta semana una nueva película, “Gato Negro", con Luciano Cáceres.

Todos los días, a las 6 de la mañana, el ex Prepu se levanta para ir a grabar hasta Martínez y agradece tener “esta profesión, que no sé si llamar trabajo, pongamos ‘trabajo’, así, entre comillas, porque es maravillosa”, confesó a El Eco, en un diván de Villa Ortúzar, su hogar porteño que le trae el recuerdo permanente de Tandil (“busqué que tuviera una plaza enfrente, lo más parecido a allá”), con perro incluido.

Pero así y todo no puede escapar al vértigo de una vida intensa a la que le baja los decibeles con la práctica diaria -su “terapia”- de running. ¿En los bosques de Palermo? No. En los alrededores del cementerio de la Chacarita, a pocas cuadras de su casa. 60 kilómetros por semana que le han permitido ser parte de dos competencias de 42 km, montón de 21, muchísimas más de 10 y hasta un Cruce de los Andes.

Una vez por semana los cortos se los calza para una tarea doble: la de correr y a la vez conducir su propio programa en el canal Ciudad Abierta, “Buenos Aires en Carrera” -va los lunes, a las 21- donde entrevista a famosos y no famosos del mundo running y cada uno cuenta sus secretos y técnicas en esa pasión.

En casa hay un lugar no tan olvidado donde despunta un viejo vicio que guarda reminiscencias de sus tiempos tandilenses: una mini-estación meteorológica, donde el profesor de geografía Campomenosi cada tanto “se cuelga” observando temperatura, humedad, vientos y otros fenómenos del clima porteño. .

Ficha personal

Nació en Tandil, 47 años

Casado, dos hijos: Vito (8) y Antonia (3)

Actor. Profesor de Geografía. Ejerció la docencia en Vela y en Rauch.

Vive en Villa Ortúzar (Capital Federal)

-Miembro fundador de Prepucio, en 1985, un suceso en Tandil.

-Triunfó con Los Prepu en Buenos Aires, en “Good Show”  y “Tato de América” de Tato Bores

-“Reina de Colores” y “Sorpresa y Media” con Reina Reech

-Participó en más de diez películas y en decenas de programas de televisión.

-Teatro: desde 1995 a la fecha, nunca dejó de ser parte de alguna obra porteña, todas las semanas.

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