Denuncian faltantes y malas condiciones en un asilo de ancianos

Una vecina salió a mostrar lo que sucede en el pensionado Ema Chapar, de Dorrego y Estrada, con las mujeres que habitan en el lugar, entre ellas, su madre de 90 años. Entre las irregularidades, dijo que registró faltantes de pertenencias y que la comida que se les brinda a las internas es mala. “Tienen nutricionista y a todas les dan los mismos platos”, sentenció.
Cansada de presenciar esta situación, y ante la falta de respuestas, apuntó contra las autoridades de la institución que se hicieron cargo del lugar y aseguró que el lunes radicará la correspondiente denuncia policial.
Cristina Mathiasen señaló a El Eco de Tandil que toda la situación se desencadenó luego de la gestión de Chapar con la asociación civil Santo Domingo de Guzmán. “Hasta ese momento, todo estaba perfecto y no pasaba nunca nada”, contextualizó.
Detalló que su madre, de 90 años, permanece internada y en diciembre sufrió un accidente que la dejó en silla de ruedas “por negligencia, por no cuidarla como debían hacerlo”, enfatizó.
“Era el mejor lugar, pero no tiene rampas en el acceso. No la puedo sacar de ahí a mi mamá”, indicó, y se quejó de la falta de controles que permitan detectar las cuestiones señaladas.

“Tienen miedo”

“Mi mamá era muy coqueta”, contó, y explicó que “le faltan su cadena y cruz de oro, su alianza, le hicieron añicos un niño Jesús que usaba en los pesebres y nadie se hizo responsable”, y que además “hace unos días le retiré doce perchas vacías”.
Aseguró que ante las quejas presentadas los administradores del lugar “me dijeron que me lleve a mi mamá, pero no lo voy a hacer porque ella quiso ir allí a vivir porque es un lugar muy bonito”.
También expresó que “las abuelas no hablan porque tienen miedo a decir algo. Las tienen sentenciadas, porque si lo hacen les dicen que se vayan”.

Mala comida

En cuanto a la comida que reciben declaró que es “un desastre” y que la elaboran en el Hogar de Ancianos, institución ubicada sobre la avenida Estrada, desde donde la llevan “fría y cruda”.
“Hay una señora que es diabética que algunas noches se tiene que ir a la cama sin cenar porque no le hacen la comida adecuada”, ejemplificó.
“Antes la cocina era ahí, pero ahora se hace en el asilo San José, y la comida la transportan media cuadra y en pleno invierno llega fría”, graficó.
De acuerdo a lo expresado por la vecina denunciante, el desayuno y la merienda están compuestos por té con leche y tostadas. “A mi madre por algo le llevo vainillas o magdalenas rellenas con dulce de leche, soy la única”, acotó.
Garantizó que la cuota mensual es alta como para que sucedan estas cosas.

Denuncias

Por otro lado, Mathiasen sostuvo que hizo “todas las presentaciones en forma personal y después por escrito, como me pidieron” los directivos del pensionado, pero que “a nadie le importa nada”.
Asimismo ratificó que también llevó el planteo a otros organismos, como la Secretaría de Desarrollo Social, de 4 de Abril y Arana, “pero todo quedó en la nada”, e incluso le sugirieron acercarse hasta la Dirección de Habilitaciones del Municipio, “y la verdad es que me cansé”.
“No puedo estar luchando tanto por este lugar que es pago, bien pago, y no puede ser que haya tanta prepotencia”, concluyó.

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