Detuvieron a uno de los imputados por la sustracción de la menor del caso Gonzalo

En efecto, el fiscal Damián Borean finalmente concluyó una voluminosa instrucción que derivó en cuatro imputaciones por la sustracción de Sofía. Más precisamente quedaron acusados el propio Mariano Gonzalo (aún detenido en Brasil), su padre Leoncio,  y Franco Agustín Bindi y Mariano Rimini Carol.
Precisamente éste último fue el que ayer por la mañana fue detenido por una comisión policial encabezada por personal de la Procuración, quienes ya alrededor de las 17 se habían trasladado con el imputado a Tandil, donde permaneció encarcelado, en carácter de incomunicado bajo secreto de sumario.
Con el paso de las horas dicha incomunicación tanto como el secreto del sumario fueron levantados por el propio fiscal y trascendió que hoy por la mañana sería trasladado a la sede fiscal para tomarle declaración indagatoria.
Vale consignar que la detención devino tras el visto bueno que emanó la Cámara de Apelaciones. Con hermetismo, al contar con la venia del órgano superior, el fiscal Borean con la anuencia del juez de Garantías José Alberto Moragas emprendió la búsqueda de las dos personas con residencia en Buenos Aires: Franco Bindi y Mariano Rimini Carol. El primero aún no fue “habido”, se dijo desde la investigación, mientras que el segundo ya quedó preso a la espera de las decisiones judiciales que se vayan tomando en las próximas horas.

Referencias
 
Cabe reseñar sobre Bindi que  se lo conoce como un abogado capitalino que no tuvo empacho en hacerse cargo de una causa de un distrito de la provincia de Buenos Aires. El mismo en notas periodísticas supo confiar que al menos trabajó en la asesoría legal del Ministerio de Planificación de Julio De Vido.
A Rimini Carol se lo ubica como empleado de la Biblioteca Nacional y con asidua estadía en dependencias de la Casa Rosada, precisamente desde donde se realizaron algunas de las llamadas peritadas en torno a los delitos investigados.
A la hora de explicar la conexión de los acusados y sus respectivos roles, se habla de una triangulación: Mariano Gonzalo, profugado con su hija; Leoncio Gonzalo abasteciendo con los recursos económicos para la ejecución de la fuga, y Bindi y Rimini Carol como los gestores más el aporte logístico para obtener las herramientas necesarias que permitieron la realización de la huida del país como su permanencia en Brasil, hasta que fuera detenido por Interpol en Porto Seguro.
También la organización contó con la colaboración de personas que prestaron sus nombres para crear una cuenta bancaria desde la que se depositaba el dinero para los “profesionales” a cargo de la logística como la que demandaba Mariano Gonzalo en su estadía en Brasil. Precisamente, la causa alude a una cuenta del Banco Nación de la localidad de Maria Ignacia Vela, desde donde Leoncio hacía los depósitos.
Sobre el grado de complejidad a la que había arribado la pesquisa, por lo bajo desde los investigadores siempre se aludió a conexiones insospechadas a la hora de entender la logística lograda por los Gonzalo para hacer lo que hicieron, llevando a punto tal la causa que no sólo pasó las fronteras geográficas del país, sino también mediáticas, con operaciones de prensa e intervenciones políticas que derivaron, por caso, en el frustrado pedido de jury al fiscal Luis Piotti, quien tuvo a su cargo la causa primera, que hacía a la denuncia por presunto abuso sufrido por la menor y que ya fuera archivada.
Paralelamente a aquella instrucción, al fiscal Borean le tocó en suerte emprender, primero, la búsqueda de la niña Sofía sustraída por su padre. Paradero que felizmente fue esclarecido en diciembre de 2010. Hoy la niña fue restituida a su madre y mantiene entrevistas de revinculación con la familia paterna.
Una vez iniciada aquella pesquisa, se dijo que se estaba frente a un complejo, pesado, entramado de vinculaciones y poder que sirvió para que Mariano Gonzalo lograra fugarse del país, radicase en Brasil, obtener documentación apócrifa y vivir allí. Incluso logrando que su pequeña hija asistiera a un jardín de infantes del vecino país.
Se trata de una investigación de más de tres años. Un expediente de 75 cuerpos que contiene cientos de fojas en las que figuran miles de horas de escuchas telefónicas, transcripciones de mensajes de correo electrónico y más horas de seguimientos, con una legión de personas que intervinieron sigilosamente en la pesquisa bajo las órdenes del fiscal y la supervisión del juez de Garantías Moragas.
Personal de Interpol, Migraciones, Policía Federal, Jefatura Departamental y Distrital, DDI, Procuración y hasta investigadores policiales retirados de la función pública formaron parte de este “ejército” que se animó a llegar hasta donde algunos creían imposible. Determinar, y tratar de entender, porqué no sólo hubo tantos actores políticos “interesados” en hacerse carne del caso Tandil, sino también cómo se llegó incluso a que medios de prensa capitalinos se hicieran eco de las denuncias y mantuvieran una llamativa mirada sobre lo que presuntamente pasaba en la ciudad.
Para más datos, en el expediente se transcriben emails y comunicaciones telefónicas con personas cercanas al Gobierno nacional. De hecho, alguna de las escuchas determinó que las llamadas se hicieron desde dependencias de la Casa Rosada.
 
Los hechos endilgados
 
En lo que respecta a los cuatro acusados, Borean refiere a que de común acuerdo y respondiendo a un plan común, tomaron parte de la ejecución de la sustracción, retención y ocultamiento de la niña a su madre Josefina y de sus guardadores judicialmente designados Pedro Málaga y Cecilia Ordóñez, a partir del 1 de agosto de 2009 (en el caso de Josefina), y del 14 de septiembre de 2009 (en el caso de los guardadores), hasta el 15 de diciembre de 2010, fecha en la que Sofía fue restituida a los guardadores.
Sobre Mariano Gonzalo, el fiscal entendió que abusando del ejercicio de la patria potestad e infringiendo el régimen de visitas provisorio acordado, se ausentó con la menor de todos los domicilios conocidos y la trasladó a otros lugares del país y el extranjero.
Asimismo, a partir del 14 de septiembre de 2009 al 15 de diciembre de 2010, abusando del ejercicio de la patria potestad y tras haber perdido judicialmente la tenencia de hecho de su hija, también retuvo a la niña fuera del ámbito de la custodia de los guardadores provisorios.
Sobre Franco Agustín Bindi y Mariano Rimini Carol, se describe que de común acuerdo entre sí y con los restantes integrantes del accionar, también actuaron –a cambio de dinero aportado por Leoncio Gonzalo- en forma conjunta y/o alternativa como organizadores, gestores y en ciertos tramos, ejecutores de la maniobra investigada.
También sirvieron de nexos comunicacionales entre Mariano Gonzalo y su familia, a la vez que aportaron en y desde nuestro país la logística esencial para que Mariano permaneciera oculto de la Justicia, y la niña, retenida y oculta respecto de su progenitora y guardadores judicialmente designados.
Puntualmente, el aporte insustituible de ambos consistió en una serie de actividades.
Bindi facilitó la emisión de un DNI duplicado de la menor Sofía; junto a Rimini Carol gestionó la salida irregular del país -destino Brasil- de la niña junto a su padre Mariano, quien tenía pedido de captura, mediante la obtención de documento apócrifo, a nombre de César Sebastián Aguilar, acompañándolos en el pase de frontera por el puente Tancredo Neves. Gestionaron desde Argentina lo necesario para que aquellos se instalaran y permanecieran ocultos en Porto Seguro de aquel país. Concibieron desde nuestro país un mecanismo seguro de transferencia de dinero para los gastos de aquellos.
También se ocuparon de encargar durante los meses de julio a septiembre de 2010 la confección, y proveyeron así tanto a Mariano Gonzalo como a la niña de documentos de identidad propios y ajenos falsos o adulterados y autorizaciones notariales falsas para viabilizar la circulación de la menor, los que se encontraban en poder de Gonzalo al momento de ser detenido el 13 de diciembre de 2010 en Brasil.
Además se les endilga que organizaron la visita de Alicia Cuesta y Laura Gonzalo a Brasil, a los efectos de que las nombradas se encontraran con la niña y su progenitor, proveyéndole los medios para la concreción del mismo -reserva, pasajes, traslado alojamiento, etc.
Realizaron gestiones desde Argentina y en Brasil para obtener una nueva declaración de Sofía ante las autoridades judiciales brasileñas y con ello reeditar la hipótesis del abuso sexual que oportunamente le endilgaran a la madre y su pareja, viajando Bindi a tal fin.
Otro de los delitos enrostrados, alude a que por expreso pedido de Mariano Gonzalo desde Brasil en pos de prolongar la permanencia de su hija Sofía en dicho país, mediante correos electrónicos escritos por él a Franco Bindi a la casilla de correo de la mujer de éste, a la del  propio Bindi y a Mariano Rimini Carol, a título de aporte indispensable a la maniobra común y en acuerdo con Leoncio Gonzalo, también le proveyeron desde Argentina documentación identificatoria apócrifa, consistente en dos o tres DNI hasta hoy no individualizados, al menos uno sin fotografía, otro de un hombre y otro de una mujer, y dos autorizaciones notariales de viaje para menores de edad falsas, cuya confección íntegra encomendaron en la Ciudad de Buenos Aires a otra persona no identificada en esta pesquisa.
Según la instrucción, a este sujeto, en fase preparatoria y previo a la remisión de los documentos citados a Mariano Gonzalo en Brasil, Bindi y Rimini Carol le aportaron los elementos indispensables y necesarios para alcanzar tal fin, como por ejemplo, dinero provisto por Leoncio, fotografías de frente y perfil de Mariano Gonzalo con su nueva imagen, diferente a la públicamente conocida, aportadas por el propio Mariano desde una cuenta de correo electrónico a Bindi, como así también datos personales de él, de Josefina Málaga y de Sofía, recibidos como imágenes escaneadas de las actas de nacimiento de Mariano y de Sofía.
El envío de toda la documentación apócrifa fue realizado y pagado en septiembre de 2010 por Mariano Rimini Carol, en conocimiento de Bindi, de Mariano y Leoncio Gonzalo, a través de la sucursal Federal Express,  sita en 25 de Mayo 386 de Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tales instrumentos falsos fueron recibidos el 24 de septiembre de 2010 a las 9.30 por la novia de Luciano Giorcelli, Silvana Terra Silveira, en el domicilio postal de Rua Grauna 209, Paraíso do Pataxos, Porto Seguro, Bahía, Brasil, y luego puestos a disposición de Mariano Gonzalo en ese país.
Precisamente en poder de Gonzalo se secuestraron al momento de su detención (el 13 de diciembre de 2010) los documentos falsos, tales como uno a nombre de él, de Sofía Gonzalo, otro de Sofía Aguilar con domicilio en Posadas, Misiones, copia certificada del acta de nacimiento de Sofía Aguilar, figurando como padres César Sebastián Aguilar y Mercedes López.
También se le halló una autorización notarial conferida por Josefina Málaga para circular junto a la hija en común Sofía en Argentina como en países limítrofes.

Calificación legal
 
Según el juez de Garantías, los hechos ventilados constituyen la comisión de los delitos de “Sustracción de menores de diez años (dos hechos) en concurso real”. “Falsificación de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas (tres hechos)” y “falsificación de documento público (tres hechos), respectivamente todos en concurso real”. También se habla del delito de “Uso de documento público destinado a acreditar la identidad adulterado”.
 
Autoría y responsabilidad
 
Tal como se detalló oportunamente, para el juez, Mariano y Leoncio Gonzalo, Franco Agustín Bindi y Mariano Rimini Carol resultan a “prima facie” coautores del delito de sustracción de menores (dos hechos en relación a los Gonzalo y uno con el resto) y cómplices primarios de los delitos de falsificación de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas (tres hechos) y falsificación de documento público (tres hechos), todos en concurso real.

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