El barrio Belgrano, blanco de reiterados delitos

El primer asalto ocurrió el viernes alrededor de las 12, mientras Nélida Nora Alvarez, de alrededor de 70 años, se encontraba trabajando en su despensa de Gaucho Rivero 126, cuando un joven ingresó con un cuchillo serrucho y le pidió gritando que le entregue el dinero de la caja. El autor del hecho fue identificado como Juan Pablo Carabajal, de 21 años, vecino del barrio.
Según relató la propietaria a El Eco de Tandil, el joven andaba con dos pesos en monedas de diez centavos, tratando de comprar algunas golosinas. En un primer momento observó uno de los mostradores desde donde se ve el pasillo que da a la casa de la señora, ubicada al fondo, por lo que “estaba mirando para adentro”. Ante el dinero que tenía, Nélida le sugirió que en el otro mostrador tenía alfajores más baratos, así que fue un minuto a mirar pero enseguida volvió al primer mostrador. Finalmente, sacó unas golosinas de ahí, se las pagó y salió del local.
“Luego cuando me di vuelta para irme dentro de la casa, entró como una tromba, se me abalanzó encima y con un cuchillo me amenazó para que le dé toda la plata. En ese momento abrió la caja registradora, sacó rápidamente toda la plata y de pasada, antes de irse, abrió la heladera y se llevó un montón de helados”, describió la víctima.
En cuanto al botín, estimó que serán alrededor de 500 pesos. “Al principio pensé que era menos, pero después recordé que había traído de adentro plata para pagarle a la empresa de gaseosas”, detalló.
 
Segundo atraco
 
El mismo asaltó la blanquería que está ubicada en la esquina de Perón y Gaucho Rivero. Según relataron, llegó con la excusa de comprar un colchón y se encontraba averiguando precios. “Cuando estaba tipiando en la caja registradora luego de atenderlo, en un momento sospeché que podría llegar a ser un ladrón pero después no pensé que me iba a robar”, resaltó la dueña.
Minutos después, sacó una especie de punzón con el que “amenazó” a las dos mujeres que estaban en el local para que les entregaran todo el dinero que tenían en la registradora. “Me robó toda la plata de la caja, en realidad se la dimos porque otra de las chicas que trabaja acá le quería dar un poquito y yo le dije ‘dale todo lo que tenés en la caja’. Yo sabía que había poca plata porque antes la habíamos sacado. Es más, me atreví a decirle ‘qué lástima que vos estés robando’”, destacaron.
Y desde la blanquería sumaron otro dato importante: Carabajal salió de asaltar la despensa de Gaucho Rivero 126, fue a su casa ubicada en el pasaje Gorriti, se cambió de ropa y fue a robar al segundo local. “Es más, cuando la policía estaba con Nélida, él estaba robando acá, pero los vio que pasaban así que se agachó y luego se fue a otro lado”, indicaron. 
Por último, otra vecina fue a declarar a la policía ya que lo vio cuando se escapó de la blanquería, que corrió por Perón para el lado de Del Valle, se metió en la tercera casa que comparte la medianera con la del chico, la saltó e ingresó en su casa.
 
Preocupación de los vecinos
Según se comenta en el barrio, el joven habría cometido distintos ilícitos en la zona y estuvo preso hasta hace unos días. Además, sospechan que sería el autor de otros hechos que sucedieron en distintos comercios y viviendas del barrio, sobre todo porque es muy conocido.
Un claro ejemplo es el de Nélida Alvarez, quien hace 50 años que vive allí y confirmó que conoce a Carabajal del barrio, sumado a que es cliente habitual de la despensa. “Yo lo conozco desde chico, imagínense que en todos estos años viene mucha gente al negocio pero a estos jóvenes yo prácticamente los vi nacer”, contó con lágrimas en los ojos. 
Además, distintos vecinos advirtieron que la zona está cada vez peor y que la policía no patrulla.
Otro comerciante de la cuadra manifestó que en una misma semana le rompieron tres candados, le cortaron la persiana, entraron y se llevaron sobre todo vino y bebidas alcohólicas. “Parece que se juntan a festejar algo y cuando se les termina bebida o lo que sea, lo vienen a buscar a nuestros negocios”, advirtió y agregó que sucedió algo similar con otro local que abrieron por la calle Juramento, el cual duró menos de tres meses por la cantidad de veces que le robaron.
Indignada y dolida, Nélida Alvarez aseguró que el barrio está terrible y es muy difícil vivir allí. “Esta es la primera vez que me roban y la última porque yo vendo todo y ya cierro. Mis hijas están preocupadas porque esta vez no hicieron más que asustarme, pero yo que sé lo que me podría pasar la próxima vez. Me pegué un susto terrible”, concluyó. u
 
 

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