El Concejo se dispone a aprobar una suba del 27 por ciento en el boleto plano

En la sesión ordinaria del Concejo Deliberante, programada para las 10, se aprobaría hoy la nueva tarifa del transporte público urbano de pasajeros para los recorridos concesionados por el Municipio a seis empresas que están nucleadas en la Cámara de Transporte. El dictamen de mayoría, elaborado por el oficialismo, propone llevar el boleto plano de 7,20 a 8,51 pesos y en agosto, elevarlo a 9,15 pesos, redondeando un 26,89 por ciento de incremento. La medida entraría en vigencia la semana venidera, cuando el intendente Miguel Lunghi firme el decreto que promulgará la ordenanza.

El aumento, que cerrará en agosto, estará 25 centavos por debajo de la pretensión de los empresarios, quienes habían solicitado un ajuste del 31 por ciento, lo que arrojaba un plano de 9,40 pesos.

Entre el pedido formal de actualización de la tarifa y el tratamiento legislativo con el debate que hoy se dará en el recinto, pasó de todo. Los ediles recibieron el estudio de costos elaborado por el contador de las empresas y el del Iapuco (Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos), encargado por la presidencia del Deliberativo, donde aparecía un millón de pasajeros más que en los números declarados por las prestadoras del servicio público.

Sumado a esto, la Unión Tranviarios Automotor (UTA), gremio que representa a los choferes de colectivos, cerró el acuerdo salarial para 2016 con un incremento escalonado del 29 por ciento.

En tanto, hace poco más de dos semanas, el Gobierno nacional anunció una suba del 37 por ciento en los subsidios al transporte para ciudades importantes del interior del país, entre las cuales está Tandil. De acuerdo a los primeros informes del Ministerio de Transporte -aún no se publicaron las resoluciones-, la actualización servirá para cubrir los mayores gastos en los dos principales componentes de la estructura de costos del transporte: salarios y combustibles.

El último ingrediente de las acaloradas discusiones en aras de arribar a un precio justo para el usuario fue la presión que ejercieron los transportistas durante los últimos meses, quienes advirtieron que de no recibir un aumento dejarán de cumplir con las frecuencias y el servicio nocturno, condiciones acordadas en el contrato de concesión.

 

Foco en el

servicio

 

En un trabajoso acuerdo al interior del radicalismo, horas antes de la reunión de labor parlamentaria que se celebró ayer, José Luis Labaroní, presidente de Economía, y Gabriel Bayerque, titular de la Comisión de Transporte, rompieron el hermetismo en torno a los números. Confirmaron un primer ajuste a 8,51 pesos y que en un segundo tramo, desde agosto, el plano costará 9,15 pesos, contenido que consta en el dictamen de mayoría que se pondrá a consideración de todos los concejales.

“Sabemos que la estructura de costos, lo hemos comparado con los distintos bloques, da alrededor de 150 millones de pesos que se necesitan para sostener el sistema”, dijo Labaroní en diálogo con El Eco Multimedios. Al mismo tiempo, sostuvo que los valores del boleto se determinan en función de ese monto global.

En igual sentido, explicó que la tarifa que el radicalismo votará hoy contempla una suba del 26,89 por ciento: un 18 por ciento en la primera etapa y el resto para la segunda, desde agosto.

“Sabemos lo que eso implica en la sociedad, y vamos a presentar dos proyectos mañana: uno donde vamos a formar una comisión permanente de trabajo para ir elaborando y viendo a lo largo del tiempo la tarifa y analizar muy bien la estructura de costos, como así también el servicio. Vamos a trabajar fuertemente sobre el servicio”, anunció.

La otra propuesta estará enfocada de lleno en el servicio que brindan las empresas y al mismo tiempo, insistirán con la homologación del SUMO con el SUBE para que la ciudad acceda a la tarifa social.

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