El desgarrador relato de una madre que pide prisión para su hijo por el crimen de Ayelén

“Me gustaría que cada  madre de esta sociedad indolente se pusiera en mi lugar o en mi pellejo y tuviese que hacer el papel deuna ´mala madre´ antes de juzgar y prejuzgar…”

Así comienza la carta que María Laura Balmaceda, mamá de Ayelén Rolando, asesinada hace casi dos años, escribió la noche en que la llamamos para entrevistarla. La mujer nos contó que no pudo dormir y por eso escribió páginas y páginas con una apretada letra en un cuaderno que trajo cruzado sobre el pecho. Leímos antes de comenzar la entrevista. Tanta tristeza imposible de consuelo contagia. De todos modos prendemos el grabador dispuestos a escuchar su historia. Porqué se llama a sí misma “mala madre” y afirma que se encuentra entre la espada y la pared.
“Tuve dos hijos y los perdí a ambos en el mismo momento”, comienza diciendo Laura Balmaceda, refiriéndose a la noche del 21 de agosto en que asesinaron a su hija Ayelén.
-Ha escrito en el cuaderno que nos trajo que su hija le temía al hermano, que era violento ¿No podría haber sido un juego?
-No. Nunca lo fue. En el expediente consta la versión de algunos vecinos que escuchaban  las peleas entre los chicos y en alguna que otra oportunidad debieron intervenir.
“Walter Rolando me pegaba y violaba”

-También cuenta que denunció a su ex marido Walter Rolando por violencia.
-Las tres denuncias del 2004 están asentadas en la Comisaría Primera. La doctora María de los Angeles Marsiglio cuando se enteró me preguntó porqué no se lo había dicho. Es que para mí no tenía nada que ver con el caso de Ayelén. Pero me respondió que sí.
-¿Cuánto tiempo llevaba casada cuándo comenzó la violencia?
-Me casé un 7 de enero de 1995 y la primera vez que me pegó un cachetazo fue estando embarazada de siete meses de mi hijo mayor, en 1998.
-¿De allí en más siguió el maltrato?
-Sí.
-¿La violaba?
-Sí (se quiebra) Lo hizo muchas veces, me da vergüenza contarlo…
-¿Los chicos veían cuando la golpeaba?
(Niega con la cabeza) -Trataba de taparme usando mangas para que no se notaran las marcas.
-¿Era violento verbalmente delante de ellos?
-A veces sí.
-De modo que los chicos vivieron un clima hostil dentro del hogar.
-Sí.
-¿Cree que su hijo haya copiado el modelo…?
-Quiso tomar el papel del papá sobre Ayelén y sobre mí cuando empezó la secundaria. Como era el único varón, quiso ser quien mandara y le corté las alas enseguida poniendo límites. Nunca fui una persona de ir a un boliche, una confitería, no soy de salir y me desvivía por los pibes… en la primaria laburé en casas de familia para poder mantenerlos, después logré trabajar en la panadería Rosa Roja, los dueños fueron muy buenos conmigo y me salió el trabajo del Hospital Ramón Santamarina, como mucama. Buscaba un trabajo en blanco. Meter miedo
Laura Balmaceda cuenta que cuando se separó de Walter Rolando le entraron a robar al menos seis veces. Sospecha que era su ex quien enviaba a algunos chicos a hacerlo, tal vez para asustarla.
Pero a quien en realidad terminaban espantando era a su hija Ayelén, ya que estando dentro de la casa un chico amigo de su hijo (nos da su nombre y apellido) pateaba puertas, golpeaba ventanas “quién sabe con qué fin, pues sabía que yo estaba trabajando y mi hija, sola”.
-¿Por qué cree que él mandaría a chicos a robar a su casa?
-Porque no soportó que yo fuera independiente y tuviera un trabajo estable y en blanco. Tuve que poner rejas interiores, trabas para que dejaran de intentar robarme.  Soy umbanda de la rama de la sanación
-¿Por qué su hijo dormía en la cocina?
-Ya era grande y con Ayelén dormíamos en mi cuarto.
-Había otra habitación…
-Sí pero se llovía, no estaba en condiciones y yo guardaba cosas allí.
-¿Usted practica la religión Umbanda? (N.R. Fundada en Brasil a principios del siglo XX. Es una religión ecléctica, que ha tomado elementos provenientes de varias corrientes religiosas, y de carácter sincrética un sistema filosófico o religioso que trata de conciliar doctrinas diferentes, que combina su panteón de deidades bajo las formas del cristianismo católico).
-Sí, yo pertenezco a la rama de la de la sanación, para pedir y ayudar a los demás. Es trabajar para hacer el bien. Y esa es la que yo practico. Soy católica pero siempre me llamó la atención el gran sufrimiento de la raza negra discriminada y maltratada.
-¿Tenía un altar en su casa?
-En el cuarto donde se llovía, sí, tenía un altar. Adelante estaban Jesús, María, los santos católicos como San Cayetano, San Jorge, entre otros No dejaba que mis chicos entraran allí porque era mi religión. Cuando me preguntaban les decía que elegirían la suya cuando fueran mayores de edad.
-¿Cómo tomó contacto con esa religión?
-Leyendo unos libritos que compré en la santería de la calle Sarmiento. Empecé a leer y me llamó la atención.
-¿Su novio era un pai umbanda?
-No, es la gran ficción de este señor Walter Horacio Rolando. Nunca existió ningún novio pai umbanda.
-¿Serían tal vez celos ya que se enamoraron usted y el medio hermano de él?
-Estoy viviendo en la casa de su medio hermano. Aunque ahora es mi ex pareja, pero me ha dado un lugar para estar porque no tengo otra cosa.
-¿Y qué dice este medio hermano?
-Juan tiene mucha impotencia y bronca por la manera en que Walter Rolando nos ensució a todos.
-¿Está medicada? ¿Va al psicólogo o psiquiatra?
-Fui a una psiquiatra un par de meses pero no más.

“Mi hijo manoseaba a Ayelén”

-¿Quisiera ver a su hijo?
-Como mamá sí, pero (se quiebra) sufro todos los días eso, pero sé que aunque me mirara a los ojos nunca me dirá la verdad.
-¿Cómo lo describe?
-Tiene doble personalidad.

Laura relata episodios violentos de su hijo hacia Ayelén. Uno en particular que le contó su hija, donde el joven le pegó una cachetada con la mano abierta lo que la hizo caer sobre la cama. Se tiró sobre ella y le puso las manos sobre el cuello dejándole los dedos marcados. Y cuando le quiso pegar con un cinturón de cuero Ayelén le dijo que me contaría todo. Y lo hizo, fuimos a la casa del padre donde también vive mi hijo, pero el padre no la defendió. Por el contrario, días más tarde la obligó a ir a la casa de los abuelos del chico que pateaba las puertas y ventanas de mi casa para pedir disculpas por haber sido “escandalosa”. ¿Sabe algo? Hace un par de meses me enteré de muy buena fuente que Ayelén había comentado (a alguien cercano a ella) que su hermano la manoseaba. Su propio hermano, mi hijo (se quiebra). He llegado a la conclusión de que él la mató porque ella me lo iba a contar. Y la ahorcó fríamente para que no me lo contara. Eso me terminó de devastar.
-¿Qué fuera preso sería justicia?
-Sí, para Ayelén.
-¿Y qué pasará con usted?
-Yo estoy muerta en vida desde el 21 de agosto de 2014 cuando una vecina con mucha frialdad me dijo por teléfono: “Le aviso que le mataron a su hija”.

La necesidad de cambiarde área laboral

Nos cuenta que desde el 5 de marzo de 2015 está pidiendo en el Hospital que la reubiquen en otro lugar ya que “estar allí para mí es totalmente traumático, me recuerda todo el tiempo cuando Ayelén salía de Polivalente y venía a mi trabajo, así podía evitar en los últimos tiempos que su hermano la maltratase. Muchas veces Ayelén pidió quedarse conmigo y que la ayudase a mentir para no ir con el papá porque la maltrataba mucho verbalmente. Por eso cada vez que debía ir con él ponía pretextos para pasar el fin de semana en casa de una amiguita o quedarse conmigo”.

Por otro lado nos comenta que no puede contar con el Sindicato de Municipales ya que allí está el papá de Ayelén que le estaría haciendo las cosas más difíciles.

Laura Balmaceda tampoco está de acuerdo con la decisión de la Jueza de Garantías del Fuero Penal de Menores, Mabel Berkunsky porque “Se negó a la detención del asesino de mi hija en tres oportunidades… La Jueza no entiende que ese asesino que parí no tuvo la más mínima compasión por su hermana y la mató peor que a un perro…”

“Aunque los peritos en criminalística hayan resuelto que en el momento de la muerte de Ayelén, no existió una tercera persona en la casa, que la misma no fue forzada al momento del hecho y que solo estaba su hermano y que nunca se pudo llegar a probar lo que dijo Walter Rolando, que amigos míos tenían llave de la casa; por el contrario, es probable que Walter Rolando tuviera una copia dada por su hijo. Tampoco se pudo explicar los rasguños que el papá tenía detrás de su oreja en el velatorio de Ayelén.

Si el padre creía en la inocencia de su hijo porqué le puso un abogado defensor si hasta la Fiscalía del doctor Luis Piotti se sorprendió ya que hasta el momento se estaba investigando a adultos amigos míos y al tío de Ayelén y aún no se investigaba al menor”.

“Rolando tiene desde 2004 a la actualidad cinco denuncias penales, tres cuando en 2004 cansada de su maltrato moral y físico y cansada de tener sexo obligatoriamente cuando él lo deseaba y dejándome los brazos morados que disimulaba usaba ropas con mangas largas para que mis hijos no me vieran. Cuando a fines de 2004 intenté dejar de tenerle miedo, le pedí el divorcio respondió de la siguiente manera: con amenazas de muerte que denuncié, por intento a forzarme a tener sexo o intento de violación y dejarme marcas en los antebrazos y tercero me peló los cables de plancha y felizmente saltó el disyuntor. Todo figura en el expediente de la causa”.

“La fiscal imputó al hermano de Ayelén por el crimen pero seguirá en libertad”

La compleja y extensa investigación por el homicidio de Ayelén Rolando, ocurrido en agosto de 2014, arribó a su desenlace en la faz instructoria, quedando margen a la incorporación de nuevas pruebas para anexarlas a la requisitoria a juicio.

La fiscal del Fuero de la Responsabilidad Penal Juvenil, María de los Angeles Marsiglio, arribó a la misma conclusión que oportunamente trazó su colega de la justicia de mayores, Luis Piotti, quien a partir de su hipótesis trasladó el expediente al fuero de minoridad al considerar que el responsable del crimen era un menor. Para Marsiglio, entonces, también todos los caminos de la pesquisa la condujeron a la responsabilidad penal de la única persona que estaba en la casa junto a la víctima en las horas previas al ahorcamiento. Nada más y nada menos que su hermano.

Consecuentemente, la fiscal recientemente lo citó a prestar declaración bajo la imputación del delito de homicidio, y el joven bajo el asesoramiento del abogado Ariel Pellegrino, se negó a declarar. En dicha entrevista, Marsiglio le endilgó que el 21 de agosto de 2014, aproximadamente a las 20.22 y las 21.15, el menor señalado con la “unívoca intención de matar a su hermana irrumpió en el interior del único baño del domicilio de calle Brandsen 320, donde se encontraba Ayelén, que fue sorprendida desde atrás por el menor quien, utilizando un elemento estrangulante con ambas manos de manera intempestiva, lo colocó sobre el cuello de la niña e inmediatamente ejerció presión constrictora del elemento con fuerza hacia el cuerpo, generando de esta forma una maniobra de estrangulación homicida que produjo la asfixia mecánica, causándole la muerte a la víctima por paro cardiorrespiratorio traumático”.

Culminada aquella indagatoria y frente al delito enrostrado, horas más tarde la fiscal pidió la orden de allanamiento y posterior detención del acusado, pero se topó con la negativa de la jueza de Garantías Mabel Berkunsky, quien si bien no objetó la imputación consideró que a esta altura del proceso no era necesario privar de la libertad del menor.

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