El éxito teatral “Hasta el fracaso, siempre” da sus últimas funciones este fin de semana

Una suma de textos, canciones y monólogos sobre el fracaso en todas sus formas, son la fórmula que El Hage y Sanzano encontraron para darle una vuelta de tuerca “al humor de la derrota”, como suelen explicar al momento en que al abrir la obra cada intérprete cuenta su propio fracaso personal. Es el guiño hacia lo que vendrá: el relato a carcajada batiente sobre los fracasos de toda una generación. En medio de esto también transcurren los homenajes al ilusionista René Lavand, y la canción “Eran tres”, dedicada a los tres trabajadores metalúrgicos muertos trágicamente. También sobresalen el grotesco costumbrista del tandilense típico Angel Teté Molina, el stand up “Nadie nos enseñó a ser viejos”, la implacable ironía del texto “Yo soy Chelo”, como la desopilante “Chacarera de los fracasados con glamour”, cuya letra evoca a personajes locales muy conocidos que fracasaron en el intento de ser exitosos.

Así las cosas, “Hasta el fracaso, siempre” logra que el espectador empiece y termine riéndose de sí mismo y de todo lo demás. La obra se podrá ver mañana a partir de las 21 y el domingo a las 20 en la sala del Club de Teatro. Para divertirse, para pensar y para emocionarse.

Los protagonistas

-¿Cómo se preparan para las dos últimas funciones?
E.E.H: -Con mucha expectativa y mucha alegría. Nos dio mucho más de lo que imaginábamos este show. Entonces viene el momento irreversible en que te das cuenta que serán las últimas en medio de un éxito y no querés irte más. Seguramente iremos por más.
P.S.: -Seguramente. El tema es que en el Club no hay espacio porque la sala está pedida para otra producción, pero ya mismo estamos en busca de espacios para poder darle continuidad. El público le dio ese lugar al show. No es tiempo de no hacerla más. Tiene cuerda para rato. Es un espectáculo que pasa por todos los matices y, entonces, ha pegado lindo en la gente.
-¿Cómo se han sentido juntos nuevamente en escena?
E.E.H: -La consecuencia de nuestra amistad y del trabajo que hacemos todos los días en la radio con nuestro programa, es seguir jugando. Nos da mucho placer compartir eso. Y el escenario.
P.S.: -Sí, absolutamente. Somos muy diferentes en el trabajo arriba de escena y creo que ése es el complemento ideal. Por eso también decidimos tener momentos de estar solos en el show. Eso lo hace muy diferente y muy de disfrutar el trabajo del otro. Me encanta estar cambiándome y poder escuchar lo que pasa con las canciones y los textos de Elías. Siempre pienso que son la poesía que necesita el show y que si estuviera en escena, los arruinaría (risas).

Las respuestas

-¿Cómo los recibió el público?
E.E.H: -Excelente. Era una de nuestras dudas a la hora de plantear este nuevo espectáculo. El riesgo por ir con un formato diferente. Ir de a poco abandonando lo coyuntural para ir por temas que nos involucraran más desde otro lado. Nuestra generación, los mandatos, el llegar a ponerse viejo, el fracaso con respecto a todo eso y a poder tomarlo con humor.
P.S.: -Exacto, es muy de identificación el show. Todos se pueden ver reflejados porque somos nosotros mismos los que arrancamos poniéndonos en el lugar del fracaso. Entonces después todos se involucran. Y además lo hermoso del show y que hace que nos guste tanto hacerlo es que nos permitimos momentos muy diferentes a lo que la gente está acostumbrada a ver de nosotros dos juntos arriba del escenario.
E.E.H: -Sí, el homenaje a René Lavand, la canción a los chicos de Metalúrgica… los momentos que son otra cosa en el show. El monólogo de Teté.
-¿Cuáles han sido las escenas más celebradas?
P.S.: -Muchas. Hay momentos de risa mantenida, y otros de emoción. Es decir que no lo podríamos medir por un solo efecto, risa o emoción. No serían comparables. Pero para mí los momentos más altos del show son los de los homenajes. La chacarera para los fracasados con glamour, las instrucciones para llegar a viejo.
E.E.H: -Es cierto, es raro decir los momentos, porque el público celebra diferentes cosas. Ahí esta el secreto que milagrosamente, como se dan las cosas en el teatro, tiene este show. Toca muchas canchas. Va a diferentes lugares. En alguna de esas te encontramos. Porque no hay un momento más que otro. El espectáculo transcurre.
P.S.: -Quizás haya sido otra pegada milagrosa, el orden que le dimos en ese transcurrir. Es construcción, armado y desarmado. Sabíamos que teníamos un momento de gran emoción y un momento de gran teatralidad, por llamarlo de alguna manera, un momento que está como insertado dentro del espectáculo que es el monólogo de mi personaje Teté. Y, sin dudas, decidimos que iban a ir juntos. Que uno se tenía que meter en el otro. Un gran cambio de clima. Ahí la pegamos.
-¿Qué devoluciones han tenido?
E.E.H: -Maravillosas, y también nos han pasado por el boca a boca cosas muy emocionantes y, sobre todo, muy importantes. Por el momento del homenaje a los chicos de Metalúrgica han venido en diferentes funciones los familiares de los chicos, sus mujeres, la mamá y el hermano de uno de ellos. Y se acercaron a saludarnos agradecidos y emocionados. Entonces nos damos cuenta que lo que queríamos decir, llegó.
P.S.: -Sí, es muy emocionante y muy fuerte. Lo que uno puede aportar desde el lugar de lo que uno sabe hacer.
-¿A quiénes invitan?
P.S.: -A todos: jóvenes, no tan jóvenes, maduritos. Es un show que nos salió para todos y al darle la vuelta de rosca con el formato hace que todos lo disfruten.
E.E.H: -“Hasta el fracaso, siempre” logra que se empiece y se termine riéndose de sí mismo y de todo lo demás.

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