El gobierno de Raúl Castro retrasó cinco años la edad de jubilación

En la primera sesión de la Asamblea Nacional que preside tras asumir el poder el 24 de febrero en reemplazo de su hermano Fidel, Raúl Castro también anunció anoche que el gobierno aprobó la entrega en usufructo de tierras ociosas a quienes estén en condiciones de ponerlas a producir de inmediato.
Ante las expectativas de quienes en la isla aguardaban anuncios sobre aumentos de salarios, el presidente dijo que “dependerá de la situación económica del país, inevitablemente vinculada a la crisis existente hoy en el mundo. Es mi deber expresarlo con franqueza, pues no sería ético crear falsas expectativas”.
No obstante, consideró que las reformas son “un nuevo paso,  de los muchos que habrá que dar, en el establecimiento de normas y mecanismos dirigidos a que el salario recupere su papel”, que aclaró, será “de manera gradual y según prioridades”.
El mandatario -quien expresó que Fidel está “totalmente de acuerdo con las medidas- anunció un proyecto para aumentar en cinco años la edad de jubilación -60 a 65 los hombres y 55 a 60 las mujeres-, que, tras ratificación parlamentaria en diciembre, entraría en vigencia en 2009.
La decisión responde a la falta de fuerza laboral, la baja natalidad y el envejecimiento de la población, lo que sobrecargó el sistema social de la isla, según explicó en un largo discurso que reprodujo la agencia Prensa Latina.
En conjunto, identificó que los problemas económicos de la isla responden a la suba del valor del petróleo, la producción de agrocombustibles, la especulación financiera y la devaluación del dólar que dispararon los precios de todos los productos destinados a la alimentación.
Castro expresó que las reformas previstas se encaminan en la ideología de un “socialismo de justicia social e igualdad”, pero aclaró que “igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es igualitarismo”.
El dirigente de 77 años alertó que el igualitarismo “es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por el vago”.
En ese sentido, consideró “muy importante que los ingresos (del trabajador) se correspondan con el aporte personal y el cumplimiento por el centro de trabajo del objeto social para el que se constituyó, es decir, alcanzar la producción o la oferta de servicios que tiene establecido”.
“Que cada cual reciba según su trabajo”, sentenció el mandatario al esgrimir como premisa “eliminar las gratuidades indebidas y el exceso de subsidios” y proclamar por un “orden, control y rigurosa exigencia que aseguren eficiencia, ahorro y eviten robos o desvíos de recursos.
En párrafo seguido de su discurso, Castro anunció “un adecuado sistema de impuestos y contribuciones, de forma que todos aportemos al sostenimiento de servicios que se brindan gratuitamente o a precios fuertemente subsidiados, y a financiar actividades como la defensa, la seguridad y el orden interior, la administración pública y otras muchas imprescindibles”.
En una reafirmación ideológica, afirmó que “la armonía en la planificación y la organización es esencial en el socialismo”, y alertó que “su ausencia puede conducir a un caos más peligroso que el característico del capitalismo”.
Al anunciar la entrega en usufructo de tierras ociosas exhortó: “Hay que virarse para la tierra! Hay que hacerla producir” y anticipó que “en fecha muy próxima” se aprobarán las disposiciones legales correspondientes y “se adoptarán otras medidas asociadas a la actividad agropecuaria”.
“Tenemos que revertir la tendencia al decrecimiento del área de tierra cultivada, que entre 1998 y 2007, en sólo 9 años, disminuyó en un 33 por ciento, en lo que influyeron de manera considerable las limitaciones impuestas por el período especial”, dijo. (Télam)

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