El turismo en Tandil crece y evoluciona bajo un desarrollo sostenible

El turismo crece conforme lo hace la ciudad y su impacto desde lo económico comienza a ser considerado. Pero se necesitan políticas públicas que permitan ordenar su evolución para mantener el destino. “Queremos posicionarnos por lo que realmente somos y defendernos como una ciudad de alto nivel de calidad de vida y que el desarrollo del turismo sea sostenible”, definió ante El Eco de Tandil el director del área comunal, Alejandro Bonadeo, en representación del sector público dentro del Instituto Mixto de Turismo.
Así, mientras se escuchan opiniones en torno a importantes proyectos que dejarán su marca, calidad y desarrollo sostenible son las premisas que se persiguen. “Vemos que desde hace diez años hubo una movilización del sector, que fue cambiando. Nada es estático. Queremos mantener estos lineamientos pero siempre tenemos que tener una mirada a largo plazo”, explicó.

Como un eje
económico

En primer término, Bonadeo concibió al turismo como una actividad económica “muy importante”, por lo que la responsabilidad de los dirigentes tiene que ser “cada vez mayor”.
En ese sentido, ponderó la importancia del Plan Estratégico de Turismo, el cual se implementa y ajusta de acuerdo a las distintas situaciones que se presentan. El documento fue elaborado entre el Municipio y el Instituto Mixto de Turismo, conformado por seis instituciones (la Cámara de Turismo, la Asociación de la Pequeña Empresa, la Asociación de Guías, la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares y Afines, la Asociación de Cabañas y la Cámara Empresaria), en conjunto con el asesoramiento de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional del Centro.
En cuanto a su trascendencia, citó que el 4 de junio de 1938, cuando se creó la primera Dirección Municipal de Turismo, se marcaron los primeros lineamientos, donde los empresarios junto al Municipio decidieron impulsar la actividad como un eje económico. Por entonces Tandil representaba “el recuerdo de la Piedra Movediza, que se había caído unos años antes, en 1912, el lugar donde los médicos mandaban a quienes tenían problemas pulmonares y la naturaleza”, contextualizó.
En comparación, repasó la evolución en el sector y la inversión pública y privada de los últimos años, que llevó a un cambio en el concepto “donde ya no es solamente la ciudad, sino que es todo el territorio que se ofrece a la apuesta turística”, dijo. Pero también el visitante modificó su demanda y ya “no sólo quiere ver el lindo paisaje, sino vivir experiencias espectaculares en un lugar donde se presta para el descanso y el disfrute”, en la que cobran mayor relevancia las distintas actividades al aire libre, incluso las deportivas.

Desarrollo

Alcanzado el nivel y a sabiendas que la ciudad es una de las más elegidas especialmente durante los fines de semana largos, Bonadeo aseguró que las decisiones a tomar deben poner el foco en el destino y mantener el trabajo permanente. “El norte común es un desarrollo sostenible en el tiempo de todo el sector”, definió.
Ello se logra “dando servicios calificados, distintos. Nuestro norte común es la calidad. El visitante se encontrará con el mejor ambiente, con un paisaje soñado, un trato cálido y profesional, que va de la mano de una responsabilidad empresarial”, puntualizó el funcionario.
“Si en una inversión, cualquiera que sea, uno es bien asesorado y se cumple el objetivo, se logra una satisfacción. En este caso, un visitante destina su tiempo y recursos para pasar buenos momentos en las vacaciones y si no lo logra, no vuelve”, garantizó.
En ese marco sostuvo que el crecimiento acompaña una demanda y “cada vez la vara la vamos poniendo más alta”, donde el visitante “ya no requiere solamente que lo reciban bien en una cabaña, sino también comercios para hacer una compra”. Es decir que no sólo disfruta del paisaje, de la gastronomía, de vivir la naturaleza, sino que también “utiliza su momento de relax para sumarle otros aspectos”.
Definió entonces que el turismo contempla una “composición social con trascendencia desde lo económico”, lo que comúnmente se denominaba el derrame de la actividad hacia la economía. “Son hechos reales”, defendió.

Crecimiento
y desarrollo

En una actividad que crece, el desafío, según Bonadeo, será entender que el turismo y la sociedad tienen interacción. Y precisamente de allí surge el concepto de sostenible “porque hace referencia a lo sustentable, que son los recursos, pero teniendo en cuenta a la sociedad, al hombre”.
La mirada a futuro apunta a lograr un turismo desarrollado en la ciudad. “Hemos crecido, tenemos que desarrollarnos. Estamos totalmente convencidos”, ratificó el funcionario, que citó a modo de ejemplo de esa premisa la construcción del hotel y centro de convenciones para mil personas en el ex predio de Vialidad.
“Hoy en día no está el espacio que brinde ese servicio desde lo privado, entonces el Estado municipal convierte un espacio que hoy es un depósito de maquinarias en un lugar que evolucionará”, precisó, y ratificó que “todo tiene una gran correlación. Somos una ciudad intermedia, no podemos pretender un turismo de grandes urbes”.

El impacto en la
economía local

El director de Turismo enmarcó en la evolución citada que el concepto del derrame hacia la economía por parte de la actividad turística pasó a considerar el modo en que se trasladan estas situaciones económicas al resto de la sociedad. “Y no es solamente en el momento en que se construye una cabaña, un hotel o un restaurante. Hay otras implicancias en bienes que se producen en Tandil”, apuntó.
“Los sabores de Tandil, por ejemplo, ya no es la empresa que vende regionales, con sus quesos y salames. Ahora hay distintas producciones, dulces, licores, que son vendidos a distintos comercios para atender la demanda de los turistas. También la cooperativa El Amanecer, que encontró en el turismo una salida para la venta de sus productos”, graficó.

En busca de
indicadores

En una búsqueda por determinar el rol que cumple en la actividad económica de la ciudad el turismo, en el Instituto Mixto trabajan en el desarrollo de ciertos parámetros “más que valiosos” para considerar como indicadores, en una tarea a emprender con la colaboración de la Unicén.
El compromiso será entonces poder diagramar y realizar un relevamiento, que se traduzca en un “programa de gestión” en el que continuamente se sumen componentes para efectuar las consultas correspondientes.
“Detrás de cualquier número tiene que haber un trabajo muy responsable y demostrable”, valoró.
En ese sentido se respaldó en un sondeo de Fehgra (Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina) y aportó un dato que permite establecer el nivel de gasto promedio de un visitante en forma diaria en Tandil, que ronda los 450 pesos, mientras que la persona que llega a la ciudad para participar de algún evento supera tres veces esa cifra.
“Si estamos pensando que alrededor de 450 pesos gasta un turista por día en términos generales, para una actividad específica que queremos ir posicionando con una opción, se gasta 1.500 pesos”, planteó para defender el proyecto de construcción del centro de convenciones.
Bonadeo remarcó que “estamos posicionados en un nivel con un servicio de calidad, con los costos del día a día. Y el turista que no puede venir a Tandil, no va a venir”. u

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