En la radio de El Eco, historias y canciones de Navidad

Nos dice Jorge Ojeda, autor del ciclo: “Queremos compartir con ustedes las canciones más lindas con las que juegan todos los niños del mundo. También los acontecimientos y curiosidades que tuvieron lugar en un mes como este, porque han pasado muchas cosas interesantes y las queremos contar”.

“Cuando nuestra casa comienza a iluminarse con el arbolito, brillan las borlas doradas y los colores rojo y verde adornan la mesa, vamos a traer todos los villancicos que saludan la magia de Belén. Nos parece una buena idea para ir preparándonos para uno de los días más lindos del año, cuando estamos juntos y celebramos la Nochebuena”, añade.

“Nos contaron que el espíritu de Navidad implica crecer, no ver. Papá Noel no va a volar si no se cree en él. En realidad el trineo y Papá Noel necesitan que creamos en ellos para poder volar. En este ciclo vamos a presentar relatos en el programa de radio y en la columna del Diario, contando cómo se festeja la Navidad en las diferentes provincias argentinas, también como se festeja en otros países del mundo. Hablaremos de los animales relacionados con la Navidad, como el asno, el buey y el reno. Otros acontecimientos importantes que ocurrieron el 25 de diciembre a lo largo del tiempo y como nacieron algunas famosas canciones como Noche de Paz. La historia Papá Noel, la del árbol de Navidad y también como nació el Mantecol”, el turrón famoso agrega.

Por supuesto que también se hablará de las canciones que “se cantan en todo el mundo, animan conciertos corales y reuniones, queremos cantarlas con vos. Nos gustaría que armes tu propio cancionero y las cantes con tu familia en esta Navidad. Vivamos este momento especial entre los abuelos y los niños con Juguemos Cantando”.

“Defiendo La Navidad como
quien defiende un fortín”

“Es una festividad religiosa en un mundo poco religioso. Es una fiesta familiar en un mundo donde las familias están en crisis. Es una fiesta de la infancia en un mundo donde los adultos diluyen la infancia en beneficio de un feroz consumismo. Defiendo esta festividad como quien defiende un fortín. En primer lugar, porque recordar una figura tan conmovedora y magnífica como Jesús de Nazaret, un humilde judío que ha determinado (para bien) toda nuestra cultura, me parece un deber de justicia. En segundo lugar, porque es la fiesta del Nacimiento. Con demasiada frecuencia consideramos que un embarazo es el “efecto colateral” de un buen rato y un recién nacido, un problema. Es difícil hacer compatible esta pesimista idea con la afirmación de la dignidad (es decir, del valor intrínseco) de toda vida humana. Que nazca un animalito es un hecho trivial, aunque se valore humanamente; pero que nazca una personita es un hecho trascendental y sagrado”. ¿Qué interpretación elegimos?

La adopción del 25 de diciembre
como fecha de la Natividad

Hacia 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad de Antioquía a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio eran el acontecimiento social principal y llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha.

Algunos eruditos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado en el siglo IV como día de fiesta cristiano después de que el emperador romano Constantino se convirtiera al cristianismo y así celebrar un festival religioso común, tanto para los cristianos como para los paganos. Los primeros cristianos celebraban principalmente la Epifanía, es decir, la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús. (Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, México, Uruguay y Venezuela). Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer a Jesús al mundo representado por la persona de los extranjeros.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió. Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre.

El Espíritu de Navidad

La celebración de la llegada del Espíritu de Navidad es una tradición de origen nórdico.

Esta festividad toma la fecha del 21 de diciembre, día en que la Tierra entra en el Solsticio de Invierno, es decir, cuando el planeta se encuentra en el punto más lejano de su órbita respecto al sol; es la ocasión propicia para que, entre las diez y unos minutos pasada la medianoche (según el año) el Espíritu de Navidad baje a la tierra y visite a los hombres de buena voluntad que le dan la bienvenida, recibimiento que se retribuye con abundancia, paz y amor para los próximos doce meses.

La manera más sencilla de recibir y celebrar la llegada del Espíritu de Navidad es con sana alegría, acompañando ese sentimiento con la ignición de velas rojas, doradas y violetas, siempre en números impares. La bienvenida se representa simbólicamente con la apertura de todas las puertas y ventanas, además del uso de esencias de mandarina en el hogar.

Posteriormente, se reza una oración muy personal y se procede a un acto de reflexión, pidiendo sinceramente el perdón por todas las faltas cometidas. De haberse celebrado previamente esta festividad, se recorta cada una de las peticiones de la lista del año anterior y, en la medida en que son incineradas individualmente, el momento es propicio para agradecer a Dios por los deseos cumplidos

Después del acto de purificación, se hace una nueva lista de peticiones para el periodo venidero, siempre usando una sola cara de una hoja papel, para así contar con el espacio suficiente al momento de recortar cada solicitud. El número de las peticiones también debe ser impar, en cada una de las siguientes categorías:

Por la Humanidad
Por el País
Por nuestros amigos y familiares
Por nosotros mismos

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