En Villa Aguirre no hablan de otra cosa que no sea la presentación del Indio Solari

Como hace poco más de una década, la ciudad toda se encuentra bajo el influjo del fenómeno que la visitará el próximo sábado: Carlos Indio Solari tocará aquí para más de 30 mil fanáticos, en una tercera misa de esa religión que nació con Los Redondos de Ricota y se fortaleció con la etapa solista del mítico artista.
Su antecedente más reciente refiere a la lluviosa jornada del 4 de octubre de 1997, cuando la ya consagrada banda sonó en un colmado estadio General San Martín.
Una década más atrás aún, en 1988, el teatro Estrada había albergado a las tribus originarias que vibraron con los temas de ?Un Baion para el Ojo Idiota?.
Mucha música, kilómetros e historias ha concebido, recorrido y vivido desde entonces el hombre que se quedó con el mito, y que ahora, con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, goza de sus exclusivas  invenciones: ?El tesoro de los inocentes? y ?Porco Rex?.

 

Noticias de ayer
Se ha escrito que, como en los días previos a la presentación del `97, en la ciudad no se deja de hablar de él. La gente común y, por qué no, muchos de sus fanáticos, mantienen una alta identificación del artista con la banda platense.
Cierto es que al fenómeno, que excede largamente lo musical, lo rodea un halo de misterio. Pero también lo es que sus presentaciones causan en la opinión pública una sensación de zozobra muchas veces injustificada. Por caso, en su última visita a la ciudad, el show pasado por agua fue una auténtica fiesta popular. Y salvo incidentes menores en la retirada, el fin de semana estuvo caracterizado por el colorido de las ?bandas?. De aquella época, se recuerdan el célebre yerro del por entonces intendente Julio Zanatelli, que rebautizó al grupo como ?Los Ricotitos de Redonda?, y la apuesta del jefe comunal, que a diferencia de su par olavarriense Helios Eseverri, aprobó el recital pese a algunos malos presagios.

 

Vamos las bandas
Con estos datos en cuenta, El Eco de Tandil realizó ayer una recorrida por el barrio de Villa Aguirre, epicentro de lo que será la presentación de Solari el sábado, desde las 21, en el predio del Hipódromo.
Allí, aunque desde lejos por el celo del personal de seguridad, pudo observarse el trabajo, sin prisa y sin pausa, de una notable logística. Para el atardecer, de acuerdo a lo que pudo saberse, el escenario y los detalles estructurales del show estaban prácticamente terminados.
Del mismo modo, se completaban tareas en el cercado de las inmediaciones, las entradas, y lograba divisarse lo que será el campo, circundado por la pista.
?No sé exactamente cuántos seremos, pero estimo que alrededor de 800?, dijo uno de los jóvenes que hace diez años trabaja en la seguridad privada que contrata Solari. ?Si la gente está tranquila, no hay problema, pero si no, no damos abasto?, fue su reflexión sobre el clima de los shows.
?En Córdoba fue una fiesta, esperemos que acá se repita, porque vienen hasta padres con sus hijos chicos?, agregó.

 

Potros, sin galopar
Unos metros más allá, el periodista y el reportero gráfico de este Diario consultaron a cuidadores de caballos, que analizaron el efecto que el recital podría causar a los pura sangre. ?Acá estamos lejos, como a 800 metros del escenario. No creo que la música llegue a alterarlos?, explicó Ramón. No tan seguro se mostró un joven peón, quizá más compenetrado en lo que el espectáculo significa. ?Para mí que van a estar nerviosos, va a haber mucha gente dando vueltas, y mucho ruido?. Empero, ambos confirmaron que los equinos permanecerán en sus studs durante la noche del sábado.
No obstante, coincidieron en que sí deberá llevarse a sus animales un cuidador que tiene sus boxes a metros del escenario. ?Creo que los va a sacar, no son muchos, pero les tendrá que encontrar otro lugar, porque por allí va a pasar mucha gente, y el ruido de la música los va a afectar?, especularon.

 

Preso en mi ciudad
Finalmente, el relevamiento llegó al corazón del barrio. Los comerciantes no dudaron en dialogar con este medio, e incluso pidieron algunas precisiones sobre el ingreso del público y hasta el ánimo que rodea a este tipo de shows.
En la mayoría de los casos, se notó una actitud emparentada con la incertidumbre y cierto temor. ?Yo voy a cerrar viernes y sábado, no me puedo arriesgar?, dijo la propietaria de un mercado de la zona, segura de la decisión tomada.
Otro de los principales comercios del barrio permanecerá abierto, aunque trabajará con seguridad privada por temor a sufrir desmanes y arrebatos.
Pero la mayoría de los dueños de pequeños negocios esperaba señales de la policía. ?Yo necesito trabajar, espero que la policía venga y nos dé garantías?, contó un verdulero, a escasas dos cuadras del Hipódromo.
?Yo abro, porque no creo que pase nada. La otra vez se armó un revuelo bárbaro y al final, estuvo todo tranquilo?, sostuvo un joven en su polirrubro.
Con todo, con el correr de las horas los comerciantes irán definiendo posturas. Y continuarán hablando del tema que monopoliza el encuentro entre vecinos.

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