Escritora denunció las situaciones de violencia que se viven en las cárceles

La escritora Claudia Cesaroni estuvo en Tandil brindando una charla en el Centro Cultural Universitario sobre la temática que trata su libro “Masacre en el Pabellón Séptimo”, que trata sobre un hecho sucedido durante la dictadura militar en la cárcel de Devoto, en el cual murieron 64 presos. El encuentro fue organizado por el Movimiento Universitario Evita.

En diálogo con El Eco de Tandil, explicó que esas muertes “nunca habían sido consideradas como una masacre sino como un motín. Pero hace unos años, a partir del 2011, comencé a trabajar con sobrevivientes y con ex presas políticas que habían estado también en esa época en la cárcel como para tratar de resignificar ese hecho definiéndolo como lo que realmente fue, una masacre de presos”.

Destacó que en su libro liga “pasado y presente” ya que “sigue habiendo situaciones de violencia institucional dentro y fuera de las cárceles, y es un espacio del que se habla y se conoce poco”.

En cuanto a hechos de muertes en forma masiva en cárceles indicó que el último registrado fue en 2007 en el Penal de Varones de Santiago del Estero. Se trató de “un hecho que está muy oculto en el que murieron de 36 a 40 personas, porque ni siquiera los datos son fiables, muchos de ellos ni siquiera deberían haber estado presos, porque estaban detenidos por una contravención, una falta o estaban procesados, no condenados”.

“Nos acostumbramos a pensar que una persona que hace cinco minutos cometió presumiblemente un delito tiene que estar presa, y la verdad es que las personas sólo deberían estar presas cuando se las condena”, sostuvo.

 

Violencia

estructural

 

Consideró que “las situaciones de violencia son estructurales en la Argentina y lamentablemente en la inmensa mayoría de nuestros países, tanto de Latinoamérica como del mundo”.

“El encierro en sí mismo genera mucha violencia, el hacinamiento, tenemos que pensar que hay pabellones que están previstos para alojar 30 personas y hay 100. El Estado si decide encerrar a una persona como castigo porque cometió un delito se obliga a tratarla bien, no la puede someter a condiciones indignas de vida. Eso genera violencia, y además está la violencia propia de los servicios penitenciarios”, indicó.

Si bien actualmente no se han registrado hechos de muertes en forma masiva, sí “hay muertes por goteo, personas que aparecen ahorcadas y nadie investiga. Tenemos el caso del fiscal Nisman que hace un año y medio que se está investigando si fue o no un suicidio, cuando parece evidente que lo fue, por lo menos para mí, pero se sigue investigando. Cuando un preso aparece muerto automáticamente se considera suicidio. Muchas veces en verdad son homicidios o suicidios inducidos”.

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