Ex obreros de Aleaciones Simón denunciaron que recibieron amenazas y desalojaron la planta

 “La solución la tiene la patronal, no nosotros”, aseguró Héctor Valenti, uno de los cesanteados.

Por la tarde, el grupo que promovió la medida denunció que tuvieron que abandonar el lugar ante la presencia de un grupo de personas que, de forma prepotente y mediante amenazas, les exigieron que se retiren del lugar.

 
Endurecimiento 
de la protesta
 
Tras la frustrada audiencia del jueves pasado en la que no se llegó a un acuerdo y se resolvió pasar a un cuarto intermedio, y luego de haber recibido una oferta económica de 50 mil pesos para todos los trabajadores, el ex operario de la firma informó que ayer al mediodía decidieron tomar la fábrica, endureciendo la medida de fuerza hasta tanto tengan respuestas.
“Ayer (por el miércoles), tuvimos un acercamiento con Néstor Lukzas, el cual nos pidió si nos podíamos retirar del portón interno de la fábrica. Habíamos ingresado para tomarla, diciéndonos que iba a venir hoy (por ayer) a la mañana Daniel Jursza a resolver el problema, cosa que no fue así, no se presentó, entonces nosotros al mediodía pacíficamente tomamos posesión”, informó.
Ante la decisión de los trabajadores, advirtió que “Néstor Luczas, el encargado de la fábrica, llamó por teléfono a la policía rural, hizo la denuncia y dejó constancia de que él es el encargado. La policía se hizo presente acá, le dijimos que estamos dentro de la fábrica, manifestándonos de manera pacífica, tomamos imágenes de nuestro ingreso y estamos totalmente pacíficos”.
Aseguró además que “se comunicó el doctor Pey, nuestro representante legal, e hizo un ofrecimiento de 50 mil pesos para los ocho empleados”, oferta que consideró “algo irrisorio”, y expresó que “ya estamos cansados de la manipulación y de las mentiras, ahora están diciendo que van a ir a Fiscalía para sacarnos, tendrán que hacer las cosas como dicta la ley”.
 
Desalojados 
 
Por la tarde el escenario cambió. Alrededor de las 17 “aparecieron personas a bordo de una Renault Fluence, se bajaron, ingresaron a la fábrica porque el dueño les abrió el portón, y se acercaron a nosotros para decirnos que nos teníamos que retirar”, contextualizó Valenti, quien llegó a esta Redacción acompañado por sus pares Sergio Martínez, Darío Bazzi y Cristian Lapano.
Describió que se presentaron “con una actitud prepotente” para exigirles que desalojaran el lugar, “que si no nos retirábamos íbamos a tener problemas”.
Además señaló que “mostraron como que tenían un revólver en la cintura” y que alcanzó a ver “la culata” de un arma de fuego.
Frente a este escenario, Valenti reconoció que “nos tuvimos que ir de la fábrica porque nos dijeron que si volvíamos a ingresar nos iban a pegar un tiro”.
“No queremos violencia ni mayores incidentes”, justificó, y agregó que “entraron como matones, abrieron el portón y nos tuvimos que ir”.
Luego indicó que una de las personas que descendió del vehículo “dijo el nombre y apellido de mi esposa y ahora me siento intranquilo. También saben dónde vive otro de nosotros”.
 
“La solución la
tiene la patronal”
 
Sobre sus expectativas, admitió que “seguimos con incertidumbre” y apuntó a que “la solución la tiene la patronal, no la tenemos nosotros. Nosotros seguimos en este reclamo. Hoy por hoy, hay chicos que no pueden venir porque no tienen para pagar las necesidades básicas, tienen a sus chicos enfermos, y esta persona sigue jugando con las necesidades de los trabajadores, como jugó con la necesidad de un empleado a quien se le murió el hijo, le pidió la plata que le debían y le negó que le debieran dinero, ese fue Néstor Lukzas”.
Para finalizar confirmó que hoy asistirá a la audiencia en la sede del Ministerio de Trabajo su representante legal, en tanto, algunos de ellos seguirán en la fábrica.

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