Excelente exposición académica de la musicóloga Pola Suárez Urtubey en la Biblioteca B. Rivadavia

No fue para menos. La disertante guió con palabra sencilla a su cautivado auditorio por los recuerdos de su vida como investigadora y como periodista especializada desde hace décadas en el diario La Nación, tanto como de sus comienzos en el periódico Las Artes que su padre creara y dirigiera en Santiago del Estero.
Investigar sobre música no es tarea fácil, porque ?entre otras cosas- se trata de contar con palabras lo que otros han creado y relatado con armonías, versos, fugas y contrapuntos. De ese modo, contó su elección por la temática histórica argentina y rindió su primer emocionado homenaje de la noche a Bernardino Rivadavia (precisamente por ser el suyo el nombre que lleva a la Casa de Libros de Tandil) ya que fue él, en 1825, el promotor de que Buenos Aires conociera la ópera a través de la puesta de ?El barbero de Sevilla?, de Rossini, y que gestionara dos años más para hacer lo propio con ?Don Giovanni?, de Mozart, singular hazaña cultural cumplida en la barrosa aldea  ?junto al río inmóvil? al decir de nuestro Eduardo Mallea.
Paul Groussac la deslumbró con sus comentarios musicales escritos en su lengua materna para la comunidad francesa que vivía en Buenos Aires, dichos con un desenfado que el resto de los porteños desconoció. Sobre tan singular personaje realizó uno de sus trabajos de investigación que más satisfacciones le dio. Refirió de pasada, sus contactos con las creaciones de Alberto Ginastera y se mostró asombrada ante el suceso editorial que significó su reciente ?Historia de la Música?  concebida casi como un texto de estudio, pero devorada por el público en general.
Destinó la última parte de su cálida exposición, a evocar la agitada labor periodística ?tan requerida de urgencia como de paciencia y tiempo había sido en sus investigaciones.
La temporalidad inmediata, el número exacto de caracteres por cada artículo, la urgencia perentoria de su entrega semanal, y? el interrogante sobre el tema de la siguiente frente a la pantalla en blanco.
La disertación se prolongó en un animado diálogo con el público que terminó transformando este nuevo acto cultural en la Biblioteca en una verdadera fiesta.

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